
15/01/2008
Muy Honorable presidente de la Generalitat, presidente Maragall, ministro, excelentísimo señor alcalde de Barcelona, consejeros y consejeras, concejales y concejalas, representantes de la sociedad civil:
Lo primero que quisiera señalar es que la conferencia del alcalde de Barcelona en el marco del Colegio de Periodistas de Cataluña forma parte de una tradición cívica de esta ciudad. Hoy celebramos la edición número 26 de esta conferencia, que nació en el año 1983 por iniciativa del alcalde Maragall.
Es una conferencia a caballo entre dos años, y es, a la vez, balance del año que acaba y, sobre todo, proyección del año que empieza. Es una tradición cívica porque es un encuentro del alcalde con la sociedad civil, representada por el Colegio de Periodistas de Cataluña y por todos los asistentes. Desde el año pasado es también una muestra de diálogo, ya que hemos abierto la posibilidad de que los periodistas planteen preguntas al finalizar la intervención del alcalde.
Creo que este acto también nos sirve para reivindicar la identidad de ciudadanos, tanto de los políticos como de los periodistas. Creo que políticos y periodistas nos tenemos que sentir, ante todo, ciudadanos. Ahora hace un año, este fue uno de los últimos actos en que participó Josep Maria Huertas Claveria como decano del colegio. Lo recuerdo especialmente por reivindicar este doble compromiso de periodista y ciudadano. Huertas fue uno de los mejores ejemplos del periodista que se implica en la transformación y el progreso de su ciudad, como Paco Candel o Albert Musons, que desgraciadamente también nos han dejado durante el 2007.
Además, permítanme, aunque quizás no me toque, reivindicar también la figura del político como ciudadano. Ahora que la sociedad se muestra muy crítica con el ejercicio de la política, yo quisiera defender la función de servicio colectivo por parte de los políticos en una democracia.
A los políticos les toca el liderazgo de los proyectos colectivos, la gestión eficaz, el coraje en la toma de decisiones difíciles. A los periodistas nos toca preguntar −es lo que haremos cuando acabe la conferencia−, informar, opinar y ejercer la crítica. Los políticos tienen la legitimidad democrática para ejercer el poder, y los periodistas, el mandato, también democrático, de ejercer la libertad de expresión al servicio de la ciudadanía.
En este sentido, el de hoy es un acto cívico en el cual el político, el alcalde de Barcelona, cumple su papel, y los periodistas el nuestro. Creo que esta relación se tiene que desarrollar desde el respeto mutuo. Un respeto −permítanmelo recordar hoy y aquí− que tiene que ser especialmente cuidadoso en el ámbito de los medios públicos, allí donde los políticos tienen la responsabilidad directa a la hora de garantizar los espacios de libertad que los periodistas necesitamos para ejercer nuestra profesión, y donde los periodistas tienen, más que en ningún otro lugar, el deber de la pluralidad y la equidad.
Ya que, de alguna manera, este es un encuentro entre la sociedad civil y el máximo representante de nuestra ciudad, quisiera acabar con una constatación y una solicitud. El año 2007 ha sido un año especialmente difícil para Barcelona, y la ciudad ha tenido motivos para el desánimo y el desconcierto. El 2008 se abre como un año decisivo para encarar el futuro de la ciudad. Por eso me gustaría pedirle al alcalde, al conjunto de líderes políticos y a la sociedad, la misma responsabilidad, ambición y valor de muchas generaciones que nos han precedido y que han hecho posible esta magnífica ciudad que tenemos y, sobre todo, el excelente grado de convivencia entre los barceloneses.
Muchas gracias. Alcalde, tiene la palabra.
Muchas gracias, señor Rius, decano del Colegio de Periodistas de Cataluña. Autoridades, amigos y amigas:
Os agradezco que estéis aquí, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, en este acto que celebra su 26.ª edición. Un acto que se ha convertido en tradición democrática en una ciudad donde siempre ha gustado la reflexión y el debate.
Para mí es un orgullo estar aquí. Me estrené el año pasado, en esa ocasión en el Colegio de Arquitectos. Hacía tres meses que era alcalde. Hoy vengo después de un año de experiencia, un año intenso que analizaremos y del cual trataremos de extraer algunas conclusiones.
Normalidad democrática: un valor fundamental. Ayer, muchos de los ahora presentes estábamos aquí mismo, entre estas paredes, compartiendo sentimientos muy profundos. Nos emocionamos viendo el documental Bucarest. La memòria perduda y homenajeando a Jordi Solé Tura. Lo digo, porque conviene recordar que esta normalidad democrática se ha construido mediante biografías de personas que, en tiempos mucho más difíciles, han luchado y han hecho posible, entre muchas otras cosas, que un nuevo alcalde de Barcelona pueda celebrar la 26.ª conferencia de balance de la ciudad.
Gracias a luchas como la que ayer rememoramos, ahora podemos disfrutar de la normalidad democrática, y sobre esta normalidad, debatir, hablar, pensar y proyectar.
Esta ciudad la ha construido mucha gente y, en este sentido, yo también quiero destacar a Josep Maria Huertas, que el año pasado me presentó como decano del colegio. Recordaréis que de vez en cuando se tenía que ir de la sala porque estaba muy enfermo. Yo le había presentado un último libro donde hablaba de Barcelona. Huertas ha sido una de las personas que más ha explicado cómo es esta ciudad y su gente. El libro trata de mitos y gente de Barcelona, y de los barrios. Siempre tendré presente cuando estuvimos en una nave de Can Fabra, en el barrio de Sant Andreu, y los dos estábamos contentos de ver cómo una antigua fábrica se convertiría en un escenario de futuro de esta ciudad.
También quiero mencionar a Albert Musons. Toda la Gràcia que se mueve, es decir, toda Gràcia, lo lloró, porque precisamente había hecho de notario de todo lo que allí se movía. Como dice el decano, periodistas que han sido ciudadanos y que, a través del periodismo, han mejorado esta ciudad.
Otro periodista: Luis Arribas Castro, a quien por cierto me han pedido, no tanto dedicarle una calle, sino poner su nombre a un árbol. Tenía un programa llamado La ciudad es un millón de cosas. Un año de una ciudad tan apasionada, tan densa y tan espectacular como Barcelona da para que podamos ver muchas cosas. No sé si un millón, pero sí muchas
.Os invito a ver un vídeo con el que podremos dar un repaso a lo que ha representado el 2007. Un año en el cual todos tenemos claro que ha habido algunas imágenes que lo han marcado, y que son centrales en el análisis que se ha de hacer, pero un año en que se evidencia que la ciudad se compone de muchas imágenes.
Todo eso, y mucho más, ha sucedido en el 2007 en Barcelona.
En el 2007 esta ciudad y este país han sufrido fuertes sacudidas que tienen que ver con un ámbito clave, las infraestructuras. La ciudad ha sufrido problemas que la han puesto realmente a prueba. Sin embargo, quiero destacar que esta es una ciudad, un área metropolitana, que funciona, y el último año ha podido contrastar su potencial, su fuerza. Es una ciudad que tiene una gran solidez, que es capaz de afrontar algunos de los aspectos preocupantes de las infraestructuras.
Barcelona ha sabido responder a las adversidades. Hemos tenido grandes adversidades que, a la vez que expresaban alguna de las debilidades de la ciudad, expresaban su fortaleza y la capacidad de encararlas.
En el 2008, en estos términos, será un punto de inflexión. En materia de infraestructuras, ha empezado una nueva etapa en Barcelona y en la región metropolitana.
Los ciudadanos, y he hablado con muchos durante estos años, me han expresado su indignación en los momentos en que ha habido problemas graves, pero también su confianza, ganas de luchar y mirar adelante. Por lo tanto, habiendo demostrado fortaleza, tenemos la capacidad de hacer realidad un magnífico proyecto de la ciudad, y como alcalde estoy decidido a hacerlo posible.
Uno de los hechos significativos sucedidos en el 2007 es que los ciudadanos de Barcelona han hablado, han manifestado su voluntad desde el punto de vista político. Se han celebrado elecciones municipales, y los resultados han ratificado un gobierno de progreso y catalanista, formado por el Partido de los Socialistas de Cataluña y por Iniciativa per Catalunya. Un Gobierno que, quiero dejarlo bien claro, inicia la nueva etapa de una colaboración que tiene un largo recorrido.
Ha habido una segunda derivada que ha cambiado el esquema existente durante los últimos años. Un partido, Esquerra Republicana, decidió no continuar en el Gobierno municipal. Es una decisión que respetamos, pero quiero destacar que se mantiene abierta la posibilidad de caminar juntos y acordar aspectos importantes de la ciudad.
En cualquier caso, tenemos una nueva situación política. Una situación en la cual hay un Gobierno formado por dos fuerzas políticas y con capacidad para desarrollar su proyecto de ciudad. Un Gobierno que, en las cuestiones de acción ejecutiva que necesitan la mayoría del Consejo plenario, tiene la necesidad, la vocación y la obligación de ir a buscar el acuerdo.
Tenemos que articular las mayorías con un esquema diferente a como lo hacíamos normalmente, pero el Gobierno tiene claro cuáles son las prioridades y el método para concretarlas. En este sentido, quiero destacar y agradecer a Iniciativa per Catalunya el hecho de que tengamos un proyecto, y también un trayecto, compartido. Al mismo tiempo quiero manifestar que tenemos la mano extendida para poder articular y pactar con el resto de fuerzas políticas, sobre todo con aquellas con las cuales hemos compartido responsabilidades de gobierno. No cerramos la puerta a nadie, pero sabemos dónde queremos ir y cómo hacerlo.
El acuerdo de Gobierno suscrito al empezar el mandato es nuestra hoja de ruta. Mañana mismo, en la reunión de la Comisión de Gobierno, aprobaremos el Programa de Actuación Municipal. Lo hemos elaborado después de cuatro meses de trabajo con la ciudadanía, y constituye un magnífico programa para seguir transformando esta ciudad.
Más de 26.000 barceloneses y barcelonesas nos han hecho comunicado sus propuestas, sus sugerencias, sus críticas. Y tengo que decir que estas aportaciones han enriquecido mucho los campos sectoriales y todos y cada uno de los distritos.
Someteremos este programa de actuación a la aprobación y la colaboración política; iremos a buscar el acuerdo político. Mientras tanto, nosotros empezaremos a desarrollar este proyecto.
Para hacerlo posible, hemos aprobado un gran instrumento, el presupuesto. Está allí/Es aquí donde las prioridades políticas se convierten en asignación de recursos, y eso lo hemos podido hacer gracias al acuerdo con Esquerra Republicana. Es la demostración de que cuando existe voluntad de trabajar en beneficio de la ciudad, cuando la actitud es responsable, entonces el entendimiento es posible.
Así, pues, tenemos el eje estratégico y las ideas; los proyectos, los objetivos y las medidas, y tenemos el presupuesto. Además, tenemos, quiero subrayarlo, un equipo magnífico, tanto de concejales como de toda la estructura ejecutiva del Ayuntamiento. Lo he dicho varias veces, y hoy quiero reiterarlo: en la gente que sirve a la ciudad desde el Ayuntamiento, Barcelona tiene un gran activo. Es un equipo que, en tanto que instrumento de transformación, sabe que ante nuevos retos el mismo Ayuntamiento también se tiene que reformar. En eso estamos, y los últimos meses hemos trabajado intensamente para pulir la herramienta que ha de servir para liderar una nueva etapa.
Las infraestructuras, como decíamos, han marcado mucho el último año desde el punto de vista del debate social y político. Han pasado muchas más cosas, pero no podemos minimizar lo que ciertamente ha sido muy significativo.
Hace cerca de un año, en el Colegio de Ingenieros Industriales, expresé que este es un país que ha crecido mucho en términos económicos, sociales y demográficos, y afirmé que, con respecto a ciertas infraestructuras, "el traje se nos ha quedado pequeño".
También dije hace tiempo, y lo he repetido frecuentemente, que nada de lo que les pasa a los barceloneses y barcelonesas me es ajeno, independientemente de las competencias que tenga el Ayuntamiento. Hoy lo quiero reiterar: todo lo que repercuta a los barceloneses y barcelonesas nos afecta, nos preocupa, nos ocupa.
Esta tesis, que es voluntad, vocación y evidencia, yo la he vivido más que nunca en los últimos meses. Desde esta experiencia nosotros seremos exigentes y, al mismo tiempo, cómplices con las diversas instancias responsables de dar el giro.
En materia de infraestructuras, del 2007 podemos obtener diversas conclusiones. Una es que tienen efectos absolutamente tangibles. Las infraestructuras inciden en el desarrollo económico de la ciudad, en la cohesión territorial y en la cohesión social.
La otra gran lección es que las infraestructuras tienen, y han tenido, una gran trascendencia simbólica. Esto es algo intangible, pero es innegable que algunos hechos han afectado a la moral colectiva. Como decía antes, se ha evaluado la fortaleza de Barcelona y su entorno metropolitano, pero más allá de los impactos concretos, ha habido, hay, algo asociado a la metáfora o a la imagen que tiene la ciudad.
También se ha puesto claramente de manifiesto una circunstancia que para nosotros es una evidencia: cuando Barcelona tiene problemas, cuando el área de Barcelona tiene problemas, Cataluña tiene problemas. Y cuando la región de Barcelona tiene problemas, el Estado español tiene problemas. Esta es una visión que alguien había puesto en duda, y que a menudo se utiliza únicamente para reforzar un mensaje negativo.
Nosotros estamos para construir en positivo la centralidad y la capitalidad de Barcelona. Cuando Barcelona ha tenido problemas, eso se ha convertido en un grave problema general. Ahora es necesario que seamos capaces de reflexionar en positivo. Para desarrollar un buen proyecto de Estado, para desarrollar un buen proyecto de país, ya para siempre quedará claro que hay que cuidar de Barcelona, y eso quiere decir, entre otros aspectos, unas buenas infraestructuras.
Creo que esta es una de las lecciones que todos hemos aprendido, incluidos quienes durante años negaron la capitalidad de hecho, la importancia de las infraestructuras de Barcelona. Ahora todo el mundo reconoce que somos una pieza fundamental para la construcción de este país. Como alcalde de Barcelona, yo tomo nota, también para siempre, que en torno a eso ya hay unanimidad. Esta es una base esencial que jamás habrá que olvidar.
Estamos consolidando los cimientos sobre los cuales se basa la gran transformación de Barcelona, y tenemos que aprobar, todos juntos, esta gran asignatura. Una asignatura que ha puesto a prueba Barcelona, y Barcelona la ha superado. De lo contrario, ahora no podríamos decir que a principios del 2008 encaramos muchos proyectos.
Si la imagen y la realidad de Barcelona hubieran quedado tan estropeadas como a veces ha parecido, no estaríamos en condiciones de plantear todo lo que nosotros vamos explicando y desarrollando.
Prueba superada, entonces. No obstante, no lo olvidaremos. Cuando el foco mediático o el gran interés político de la inmediatez se vaya, nosotros seguiremos y perseguiremos la resolución a partir de todo lo que se ha ido expresando como carencia en el 2007. Seremos los primeros en trabajar para garantizar el camino hacia una Barcelona fuerte y ambiciosa.
Quiero hacer un elogio: la actitud de los ciudadanos en medio de las crisis, que merece el máximo reconocimiento. Hemos investigado qué ha pasado en otras ciudades del mundo occidental cuando el suministro eléctrico se ha cortado más de un día, y os aseguro que el panorama es incomparable con respecto a Barcelona. Analizad el orden que hubo, las noches que vivimos, durante las cuales los ciudadanos expresaron su protesta... pero lo hicieron de forma absolutamente cívica, de forma clara, pero plenamente correcta.
Cuando hablo de la fortaleza de esta ciudad me refiero, también y básicamente, a la fortaleza de la ciudadanía, a su cohesión. En momentos de mucha dificultad, en momentos en que incluso el orgullo se puede ver ultrajado, la ciudadanía ha mantenido un comportamiento admirable. Barcelona es una ciudad fuerte porque lo es en su esencia.
Asimismo, permitidme resaltar la eficacia de todos los servicios municipales y otras instituciones. En los momentos de crisis, nos hemos movilizado desde el primer momento para atender a los ciudadanos. Lo hemos hecho con devoción, con vocación, con espíritu de servicio, y eso también hay que reconocerlo, porque son muchos los ciudadanos que sufren, y hay que actuar.
Está claro, entonces, que gestionamos bien las crisis. Sin embargo, os tengo que decir que este alcalde que os habla está un poco cansado de gestionar bien, correctamente, las crisis. Nosotros trabajaremos para que no haya crisis.
En el mundo moderno puede haber incidencias, hay incidencias. El riesgo cero, el error cero, no existe, pero trabajaremos intensamente para no tener que volver a vivir algunas de las experiencias que hemos vivido en el 2007.
Eso nos obliga a todos, tanto a instituciones públicas como a empresas privadas, empresas que en ciertos momentos se paseaban por aquí como si nada hubiera pasado, y en eso no estoy de acuerdo. Insistiremos, pues, tranquilamente, pero sistemáticamente.
Con unas infraestructuras adecuadas, Barcelona consolidará su posicionamiento, y digo que lo consolidará porque lo tiene.
En el balance del año que acaba es obligatorio repasar los datos económicos. Estamos, seguramente, frente a una etapa de menor crecimiento, pero hay que afirmarlo: de crecimiento. Yo soy de la escuela prudente. Me parece que soy más prudente que la directora financiera de nuestro Ayuntamiento cuando elabora los presupuestos. Os aseguro que es un principio que tengo muy presente. Con esta prudencia tengo que decir que la economía de Barcelona transmite un mensaje de tranquilidad, estabilidad y confianza.
Podremos afrontar bien la nueva etapa, que será de crecimiento, y es muy importante decir precisamente eso, que creceremos. Quizás un poco menos de lo que crecíamos, pero seguiremos creciendo. Además, tenemos bases económicas muy firmes para ello.
La estructura productiva de Barcelona es diversa. El componente de base industrial tiene un peso bastante significativo, y queremos que no se estropee. Sobre todo tenemos una base de servicios muy consistente. Esto hace que esta ciudad pueda encarar el 2008 y los próximos años con cimientos muy sólidos.
Los servicios representan el 83% de los puestos de trabajo, y la construcción, el 6%. Tenemos una tasa de ocupación del 72%, que está por encima de lo que en la Cumbre de Lisboa se fijó para el 2010. Si comparamos el desempleo registrado en diciembre del 2006 con el de diciembre del 2007, vemos que en Barcelona se mantiene la disminución. Estaremos muy atentos a la evolución del desempleo, pero cuando digo que tenemos una base muy sólida, que Barcelona es fuerte, también lo es en su estructura económica.
Eso lo hemos ido construyendo entre todos, y es muy importante seguir haciéndolo. Siempre he dicho que cuando se crece es el momento de establecer las estrategias con ambición renovada, no fraguarse, buscar vías de desarrollo futuro.
En el análisis del 2007 también vemos que el puerto tiene el 13% de crecimiento en contenedores y el 12% en pasajeros; este es el indicador de una ciudad que va hacia arriba. También el aeropuerto aumenta casi un 10% interanual en número de pasajeros. Con las infraestructuras actuales, un crecimiento del 10%. Sobre el aeropuerto, reitero la tesis: queremos una gestión consorciada, mixta. Es necesario que desde las instituciones públicas establezcamos los grandes objetivos estratégicos y que lo hagamos de acuerdo con el sector privado, y que después la gestión la desarrollen los profesionales que saben. Por tanto, gestión estratégica, sobre la cual el sector público tiene mucho que decir, y gestión profesional.
La Fira de Barcelona, que sigue este modelo, ha crecido el 20% (con respecto al 2005, que es el año comparable, porque los años pares tienen menos actividad por el carácter bienal de algunos salones). Las ferias son un gran indicador, síntesis del estado económico de una ciudad, y crecer el 20% es mucho. Esto quiere decir que detrás hay una ciudad y unos sectores económicos capaces de atraer y generar actividad.
Los indicadores, por tanto, dicen que estamos bien asentados ante los inicios de moderación, que estamos bien ubicados para competir. Sin embargo, habrá que estar en alerta. Yo nunca he practicado la ufanía, pero lo que no podemos admitir son signos de derrotismo, porque no se avienen con la realidad, no son rigurosos.
En esta dirección, contamos con el prestigio que tiene la marca de Barcelona. Hay quienes van por el mundo vendiendo el argumento de que los suyos son productos de Barcelona; hay quienes colocan el concepto de Barcelona en el nombre y la imagen de su producto. Cuando el alcalde de Barcelona dice que la marca es fuerte, es porque se lo cree, pero lo cierto es que eso lo dice mucha gente por todas partes, gente que no tendría por qué reconocerlo, y en cambio lo están utilizando.
Os invito a ver esta imagen de Europa, a observar Barcelona en el contexto europeo. Europa siempre ha sido algo que nos ha definido y que nos ha marcado allí donde nosotros queríamos ir, aunque ahora Europa, quizás, represente conceptos distintos a los de los años setenta y ochenta.
En este mapa, que proviene de un estudio vinculado a la Unión Europea, se dibujan algunos escenarios previsibles, en los cuales Europa puede desarrollar o no, con más o menos energía, diversas políticas. Este, en concreto, es el escenario al cual llegaría Europa si siguiera sin implantar nuevas grandes políticas.
¿Qué nos dicen las previsiones? En una Europa que priorice solamente políticas de fortalecimiento de la competitividad, el arco mediterráneo, las ciudades del sur de Europa, quedan un poco descolgadas respecto a la gran área del centro y el norte del continente, que es donde hay más densidad de actividad económica. Ahora bien, si las políticas de Europa tienden a la cohesión social y territorial, el sur, nuestra área, se fortalece.
Es evidente, por tanto, y lo digo para rehuir o relativizar algunos debates que tenemos a veces, que todo el eje mediterráneo, el sur de Europa, tiene un reto con vista al futuro. En el proceso de construcción y fortalecimiento del sur de Europa, de un sur que tiene que mantener los vínculos con el centro y el norte, nosotros, Barcelona, tenemos que impulsar estrategias acertadas e intencionadas.
Que España, Italia y Francia se hayan puesto de acuerdo en fortalecer un cierto polo del sur, me parece que también expresa esta necesidad: tenemos una fortaleza notable, pero no nos podemos dormir porque Europa, en su centro, genera mucho potencial, y la tendencia o la tentación sería ir hacia el este. Nosotros, en un cierto momento, fuimos la nueva frontera de Europa. Ahora que las tendencias se decantan hacia el este, tenemos que saber jugar estrategias potentes.
Sobre esto, yo quiero hacer un llamamiento. Ahora que estamos viviendo debates sociales, políticos y empresariales, muy interesantes, sobre lo que somos, lo que fuimos y lo que queremos ser, apelo a la movilización de todas las instituciones, de todos los sectores sociales, para que tengamos claro que así como Europa compite con otras grandes áreas del mundo, el sur tiene que construir estrategias para seguir manteniéndose bien conectado con el resto de Europa. Para conseguir este objetivo, tendremos que sumar muchos esfuerzos e, insisto, articular estrategias con ambición.
Ahora bien, de la misma manera que Barcelona tiene que saber jugar en la liga de las ciudades que tienen competitividad, que tienen progreso económico, que pueden generar prosperidad; tenemos que tener claro que la Europa que queremos construir, la que siempre hemos soñado, es también la Europa de la cohesión social y la Europa de la creatividad. La Europa que mantiene el progreso económico tiene que sumar cohesión social y creatividad. Eso forma parte de su identidad. Los valores de esta Europa han sido, desde siempre, los valores de Barcelona.
En este contexto, hoy quiero afianzar lo que dije hace un año, cuando fijé la cohesión como primera prioridad. Quizás alguien pensará que soy un poco pesado con el concepto de cohesión social o calidad social, pero estoy convencido de que un proyecto de ciudad debe ganar la batalla en todos estos campos. De lo contrario, estaríamos pensando en una ciudad que no expresa bien sus valores ni los valores que queremos para Europa.
Cohesión quiere decir pasar de este análisis, de este plano global de Europa, a una unidad, para mí, básica, a partir de la cual nosotros tenemos que construir esta ciudad: los barrios.
Los 73 barrios de Barcelona: es donde reside la personalidad y la solidez de esta ciudad, es la base sobre la cual nosotros levantamos una Barcelona fuerte y grande.
Así como para algunos aspectos nos tenemos que vincular a grandes estrategias, la fuerza de Barcelona reside, también y muy visiblemente, en estas unidades que son nuestros barrios. Los barrios son el espacio donde nosotros compartimos valores y donde estamos estableciendo y construyendo una nueva personalidad, que va variando con el tiempo y que ahora, quizás, sea más diversa que hace un tiempo. Es ahí donde nosotros apostamos por la proximidad, como filosofía y como práctica. Es el lugar donde cada día tenemos las antenas puestas para que se nos explique lo que sucede en la ciudad, donde prestamos muchos servicios, no todos, pero sí muchos de los servicios esenciales.
Nosotros realizamos una apuesta que si hace un año era declarativa, ahora se traduce en acciones ejecutivas, también de refuerzo de nuestra estructura para atender esta realidad.
La ciudad de los 73 barrios, este es el nuevo marco de referencia, la nueva unidad de medida, la nueva escala donde actuar. Todo eso, al servicio de un concepto que hemos ido afirmando: la ciudad-ciudad. La ciudad que no quiere segregación, que la rehúye, que no quiere compartimentación, que opta por lo que llamamos ciudad-mezcla, que es la más difícil y complicada de construir, pero que para nosotros vale la pena.
La Barcelona de los barrios es la que refleja y gana día a día bienestar y cohesión. Eso implica muchos esfuerzos. Nosotros vamos a construir esta gran prioridad, y lo hacemos en un momento en que podemos coordinarnos, digámoslo claramente, con otros Gobiernos. Porque un único municipio no puede construir solo la cohesión.
Tenemos que aprovechar y valorar un momento como el actual, en que se están reconociendo nuevos derechos, que ya no son discrecionales sino universales. En este momento, la entidad más próxima, el Ayuntamiento, apuesta como el que más y se añade a un esfuerzo colectivo de diversas instancias e instituciones.
Para conseguirlo, incluso transformaremos partes de nuestra organización. Es muy diferente atender a 45.000 ciudadanos que tener que atender, potencialmente, a 150.000. Por lo tanto, no es extraño que tengamos que emprender una reforma de nuestra red de atención social. Esta acción implica que pasaremos de 34 a 45 centros de asistencia social, porque nosotros estamos allí donde está el ciudadano, que tiene un derecho que ya está reconocido por ley, que requiere atención en primera instancia. Eso implica que nosotros tenemos que estar mucho más cerca. Además, no solo tenemos que crecer, tenemos que reformar, porque tenemos que pasar de la discrecionalidad a la universalidad.
Ahora estamos empezando a dar este gran paso; por ejemplo, garantizando, como ya lo estamos haciendo, la teleasistencia a todas las personas que sean mayores de 75 años y que lo soliciten. Muchas de estas personas viven solas, y para nosotros constituyen una gran prioridad. La ciudad no las dejará solas.
Estamos en condiciones de plantear con firmeza y seguridad estos objetivos. Estamos coordinados con el Gobierno del Estado y con el Gobierno de la Generalitat. Debemos desarrollar leyes que son fundamentales, y, en este salto, Barcelona se implicará en profundidad, porque creemos en ello y porque pensamos que es una de las mejores inversiones.
En educación, tal como nos comprometimos, doblaremos las plazas en guarderías municipales de esta ciudad. Es un objetivo concreto, y ya estamos trabajando en ello. Lo saben bien algunos departamentos del Ayuntamiento: hace más de siete meses les pedí que buscaran, en esta densa ciudad, la base sobre la cual construir e hice un gran despliegue de equipamientos. Ciertamente, aunque no sin dificultades, cuando se busca y se gestiona bien, se encuentran los espacios donde nosotros doblaremos el conjunto de plazas de jardines de infancia.
Estamos convencidos de que así también damos un gran paso para la cohesión, para el ejercicio de ciudadanía, y este es un elemento que consideramos fundamental.
También en educación, en los próximos días firmaremos con la Generalitat lo que será un gran convenio para poner al día y desarrollar el mapa escolar. Es un acuerdo vital y ambicioso, que significa la ampliación de una red de escuelas públicas que hace diez años nos planteábamos si se tenía que reducir. En muchos barrios ahora vemos que ha de crecer. Suscribiremos este acuerdo y lo desarrollaremos. Por eso tenemos el Consorcio de Educación, una instancia donde trabajamos juntos, un mecanismo que se está demostrando fundamental, que está funcionando al servicio de los ciudadanos.
Vivienda: será otro gran campo en que trabajaremos. Y permitidme que lo diga así, trabajaremos acompañados, por primera vez, de los otros Gobiernos. Por lo tanto, podremos construir la vivienda protegida que nos hemos marcado, y la remodelación y la rehabilitación darán un gran paso. Generaremos, como ya estamos logrando, oficinas de vivienda en todos y cada uno de los distritos, porque ahora necesitamos una red de proximidad donde atender, informar y asesorar.
¿Por qué? Porque en materia de vivienda por primera vez tenemos un extenso y efectivo catálogo de ayudas, de medidas, que los Gobiernos están estableciendo conjuntamente y de forma coordinada. Eso nos obliga a atender bien y de cerca a los ciudadanos, poner a su alcance las propuestas y la oferta de las que ahora disponemos. Eso es inédito. Desgraciadamente, no ha pasado antes en esta ciudad, lo cual quiere decir valorizar/ la capacidad de complicidad, no exenta de exigencia, entre diversos Gobiernos que trabajan unidos por un objetivo común. Esta es, insisto, una práctica inédita en Barcelona. Lo aprovecharemos a fondo, implicándonos a fondo.
El plan de equipamientos: lo hemos estado trabajando con la Federación de Asociaciones de Vecinos durante tres años y tenemos bien definido qué tipo de equipamientos ha de haber: de ciudad, de distrito y en cada barrio. No todos los equipamientos tienen que estar en todos los barrios; no es ni racional ni factible. Sin embargo, tenemos bien articulado, bien consensuado, este despliegue.
El espacio público: un factor de gran relevancia para la cohesión en la ciudad. Apostamos decididamente por un espacio público de calidad, y eso pasa por unas buenas políticas municipales básicas.
Un ejemplo es la limpieza. Cuando uno analiza la situación de 1999 y la de ahora, constata que la ciudad ha cambiado mucho, y que hemos tenido que adaptar nuestros servicios. Lo seguiremos haciendo para continuar mejorando la limpieza de la ciudad. Ahora, con la nueva contrata, tendremos una gran oportunidad, entre otras razones, porque ya sabemos en qué consisten los cambios y cuáles son las nuevas necesidades. Sabemos bien qué significa una mayor y más intensa utilización del espacio público.
Otro ámbito fundamental: la seguridad. Quiero decirlo claramente, el 2007 representa el cierre de un debate: nos hemos puesto de acuerdo en cuánta policía local y en cuánta guardia urbana ha de que tener la ciudad en los próximos años. Eso lo hemos cerrado durante estos primeros meses de mandato.
Nos hemos puesto de acuerdo, y desde el Gobierno de la ciudad lo pondremos en práctica. Una vez establecidas las grandes unidades de policía, que garantizan la cobertura del comportamiento excepcional de la ciudad en ciertos momentos o en ciertos lugares, ahora la prioridad es la proximidad. Los 1.000 agentes que en los próximos años entrarán en la Guardia Urbana se dedicarán a la proximidad. Una vez reforzadas las unidades centrales, a partir de ahora, y ya hemos empezado a hacerlo (en Ciutat Vella y en Sants), los nuevos agentes se destinarán a la policía de proximidad.
Este cambio quiere decir patrullaje en todos y cada uno de los barrios. A veces a pie, a veces en moto −eso lo irán estableciendo los profesionales−, pero ya os aseguro que mejor caminando, para atender a los ciudadanos en lo que puedan necesitar. Esta es también una de las imágenes del 2007 y será uno de los hitos más importantes que alcanzaremos en el futuro inmediato.
Movilidad: el Bicing, imagen central y emblemática del 2007. Hace pocos días entregué el carné número 100.000 a una ciudadana vecina de la plaza de Can Rosés, en el distrito de Les Corts. De abril hasta ahora se han registrado más de cien mil usuarios de un servicio que cada día está a su disposición. Es un servicio ya consolidado. Ha hecho mella de veras en la ciudad, lo cual es una gran noticia, y nos empuja a pasar, los próximos seis meses, de 3.000 a 6.000 unidades. En toda la ciudad, salvo en los barrios donde ciertamente subir o bajar en bicicleta es muy complicado, ofreceremos este servicio.
El Bicing supone un cambio en la movilidad, como también es un cambio que tengamos metro nocturno, y eso también ha pasado en el 2007. Esta ampliación de horario era impensable hace unos años, y en estos momentos ya sumamos 700.000 validaciones. Un total de 700.000 usuarios que nos han dado la razón en que esta es una buena medida.
Es un paso adelante muy notable, y lo hemos podido dar también gracias al acuerdo entre diversas instituciones. Avances como este implican cambios de organización y costes, recursos económicos que son limitados. Por lo tanto, tenemos que evaluar bien, medida a medida, las decisiones que vamos tomando. No obstante, ciertamente, es una experiencia que nos anima a alcanzar nuevos hitos.
Sostenibilidad: el 2007 ha sido el año en que todo el mundo ha tomado conciencia de que tenemos un compromiso con el cambio climático, y lo estamos viviendo de forma cotidiana. Esta constatación refuerza nuestro compromiso para impulsar iniciativas que consideramos fundamentales.
Tenemos un buen modelo de ciudad. Es un modelo de ciudad compacta. La base, la estructura básica, es la de las ciudades que tienen futuro. Lo que no tiene futuro es el diseño de ciudades que gastan, por ejemplo, mucha más agua. Esta es una ciudad que ahorra, porque tiene estructuras y políticas que lo hacen posible. Hay que consumir agua de forma racional. Eso también forma parte de la fortaleza de la ciudad y forma parte de un concepto que es de largo plazo y que conviene mantener.
Nosotros seguiremos generando energía cerca de donde se consuma. El Fórum, que representa el diseño de un nuevo urbanismo donde la variable sostenibilidad es parte intrínseca, es una gran experiencia que podremos trasladar a otras partes de la ciudad. Lo que hace unos años era, por así decirlo, experimento, ahora son tácticas de diseño urbano, de apuesta clara contrastada por la realidad. Desarrollaremos más zonas verdes y estamos en proceso de recuperar espacios para la ciudad que hasta ahora, de algún modo, a duras penas habíamos contemplado y los integraremos perfectamente.
Todos estos elementos se concretan barrio a barrio. Aquí tenemos un caso, Sant Antoni, que esta semana celebra su fiesta mayor. Aquí podéis ver diferentes puntos, que son espacios donde nosotros hemos desarrollado o desarrollaremos equipamientos y servicios.
El otro día estaba en lo que aquí veis con el número 13, el mercado de Sant Antoni. Un gran equipamiento que vertebra, que genera cohesión, intercambio, que tiene vinculación con la economía, con el comercio y también con la cohesión social. Pues nosotros emprenderemos la reforma del mayor mercado de la ciudad, que fue diseñado por el arquitecto Rovira en una de las manzanas de L'Eixample planificadas por Cerdà.
Otro ejemplo: hace pocos días inauguramos la biblioteca Joan Oliver, instalada en un interior de manzana.
Como veis, hay muchos puntos, muchos equipamientos, y lo que es tan o más importante: hay agentes, interlocutores, entidades. Esta es la mayor riqueza del barrio, que tiene gente capaz de defender, de reivindicar, de acordar y de celebrarlo todo. Y nunca fallan. Si conviene reivindicar, reivindican. Si conviene acordar, acuerdan.
Después de un año como alcalde, he visitado los 73 barrios de la ciudad, y en todos y cada uno de estos hemos constatado que, evidentemente, hay puntos y proyectos por desarrollar, pero también que tenemos un tejido cívico magnífico. Gente que está asociada, gente que individualmente te comunica sus requerimientos, sus propuestas; en cualquier caso, gente que apuesta por alcanzar objetivos comunes.