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Una visita al parque de la Creueta del Coll

03/07/2006 08:00 h.

Textos: Maria Rosa Salvadó

Fotos: Dani García

De hecho, este parque es fruto de saber aprovechar un espacio que durante muchos años estuvo dedicado a una actividad muy diferente a la actual. Se trata de la antigua pedrera del Coll, situada en el regazo de una de las colinas que configuran la parte alta de Barcelona.
Este origen es el que da carácter y una fuerte personalidad al parque, un lugar que fue marginal y que con su transformación se ha convertido en un espacio de encuentro y de ocio importante para el barrio donde está.

La entrada

Si accedemos por la entrada principal a la avenida de la Mare de Dèu del Coll, justo al lado de la calle de Castellterçoll, nos da la bienvenida un monolito de hierro, alto y esbelto. Se trata de la Escultura, de Ellsworth Kelly. Detrás, hacia la derecha, se abre una inmensa plaza de 6.000 m2, delimitada en parte por una pérgola y protegida al fondo por las paredes desafiladas de lo que, años atrás, fue lugar de abastecimiento de piedra granítica.
La plaza está rodeada de plataneros, encinas y árboles del amor, y en medio hay una gran explanada de arena donde se han situado los juegos infantiles, dos mesas de pin-pon y una canasta de baloncesto. Unos cuantos cipreses y un parterre de césped con grupos de flores en un extremo dan un toque de color.

El lago

La Creueta del Coll es un parque abrigado, con un gran estanque que en verano se convierte en piscina pública. Como hay que pensar en todo el mundo, hay una rampa desde la que es posible entrar con silla de ruedas. Un aspecto, el de la accesibilidad, muy presente por todo el parque.
Hacia la mitad del estanque, se introduce una isleta con palmeras que lucen sus copas de hojas en forma de abanico en el caso de las washingtonias, y alargadas en el caso de las palmeras datileras.

El Elogi de l'aigua

Al final de la lámina de agua que permite apaciguar los calores veraniegos. Hay otra más pequeña y un poco elevada, entre las paredes de la antigua pedrera y un muro de hormigón, que contiene uno de los elementos más preciados de este parque: el Elogi de l' aigua, una colosal escultura de Eduardo Chillida construida con hormigón y de un peso que supera las 50 toneladas.
Suspendida en el agua, la escultura está sostenida por cuatro cables de acero anclados en la roca, lo cual confiere a la enorme escultura el aspecto de una ligereza sorprendente.

Lugares para estar

Si los bancos que hay en torno a la gran plaza son un lugar ideal para pasar un buen rato, además del estanque hay una gradería desde la que se puede contemplar todo lo que pasa dentro y fuera del agua. Un poco más arriba se suceden dos largas terrazas sombreadas por acacias. Excelente lugar para estar, esta es una de las zonas más tranquilas del parque. A la derecha de la segunda terraza, una rampa conduce a dos pistas de petanca.

La zona de picnic

Los caminos van subiendo en medio de una vegetación frondosa de árboles y arbustos. Ya en la parte forestal del parque, se llega a una zona de picnic. Es una pequeña plana tranquila, con mesas, bancos y una fuente, que está adornada por el verdor de los pinos a un lado, y la vegetación que ha ido creciendo y que colorea las paredes de la antigua pedrera del Coll en la otra. Lo complementa una vista notable de Barcelona.

Colina arriba

Por encima de los muros de piedra, hoy colonizados por arbustos mediterráneos entre los que destaca la retama, hay una barandilla de madera que delimita el espacio del parque y lo separa de la vertiente forestal de la colina del Coll, encarado hacia la sierra de Collserola. Un pequeño sendero permite ir bordeando la parte de encima de la pedrera. A la hora de acceder desde el pasaje de Manlleu. A la hora de volver, si preferimos ir abajo por este lado de la colina, llegaremos al barrio de la Taxonera, ya en el distrito de Horta-Guinardó.

¿Sabías que...?

En la isleta con palmeras que se adentra en la lámina del agua del parque de la Creueta del Coll, hay una en la que vale la pena fijarse. Se trata de un ejemplar de palmera datilera que es destacable por su rareza: del estípite sale otro lateral, igual de grueso.

¿Qué es el estípite?

Es el gran tallo fibroso, generalmente muy largo y esbelto, que soporta el bellísimo penacho de enormes hojas que constituye la copa de una palmera. Así pues, en este caso no es correcto hablar de tronco, porque en rigor las palmeras no tienen. El tronco es propio de las especias leñosas: los árboles y los arbustos.

Una fuerte personalidad

Las palmeras son todo un mundo aparte dentro del reino vegetal. Elegantes y siempre verdes, ciertamente es difícil resistirse a su belleza que, por otro lado, da una agradable nota de exotismo.

En Barcelona hay muchas palmeras, casi 5.000. Las especies con más presencia son las datileras (Phoenix dactilyfera), la palmera de Canarias (Phoenix canariensis), Washingtonia robusta y Washinsgtonia filifera. También es muy frecuente en plazas y parterres el palmito (Chamaerops humilis), la única especie de palmera autóctona de Cataluña.

FICHA TÉCNICA

Distrito: Gràcia

Superficie: 1,68 ha

Proyecto: Martorell-Bohigas-Mackay

Inauguración: 1987

Catalogación: parque urbano

Horario: de las diez de la mañana hasta la tarde

Servicios: piscina en verano, juegos infantiles, bar, fuentes, zona de picnic, pistas de petanca, ping-pong y vàters

Accesos: paseo de la Mare de Dèu del Coll y calle de Castellterçol

[+ información en el directorio]

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