10/07/2006 08:00 h.
Textos: Maria Rosa Salvadó
Fotos: Dani García
Cuando atravesamos la puerta de los Jardines de la Tamarita entramos en una Barcelona que nos lleva a los recuerdos de la burguesía que edificó sus mansiones en la parte alta de la ciudad y que las rodeó de jardines.
En este caso se trata de una finca de dos hectáreas perteneciente a la familia Craywinckel, que al principio del siglo XX fue adquirida por el industrial del algodón Alfredo Mata. Construyó una casa señorial hoy sede de la Fundación Blanquerna rodeada de jardines, cuyo diseño se considera una de las primeras obras del arquitecto y paisajista Nicolau M. Rubió y Tudurí. Mata construyó tres casas más para sus hijos en la parte alta de la finca, que actualmente no pertenece a los jardines.
La Tamarita es un lugar donde ir a reponerse, a estar tranquilo, lejos del ruido de la circulación, que no deja de estar cerca. Está justo en el otro lado de las vallas de piedra y hierro forjado que rodean el jardín, construidas para guardar un espacio que fue privado y que ahora es público .
Mucho por descubrir
Estos jardines están llenos de detalles de gran delicadeza. En cuanto se entra nos da la bienvenida un pequeño estanque semicircular alimentado por fuentes de pequeños manantiales, con plantas acuáticas y dos leones de terracota adormecidos a ambos lados. Detrás, la filigrana de una valla semicircular construida con alambre, por donde sube hasta cubrirla totalmente una trepadora de hojas pequeñas y muy verdes, la enredadera.
En la Tamarita, encontramos por todas partes espacios discretos, protegidos por la sombra de un arbolado centenario y rodeados de bordillos vegetales, con pequeñas entradas que invitan a pasar y estar un rato sentado en un banco. Son lugares frescos, como la Font de les Granotes, en un extremo del jardín, o con césped para sentarse, o lugares donde podremos disfrutar del aroma de las flores. Todos, espacios resguardados, cada uno con su personalidad .
Hay copas de piedra, mármol y cerámica convertidas en fuentes; pavimentos y escalerillas hechas con losas de piedra natural, y, repartida por todo el jardín, la sobria elegancia de los tests ornamentales de terracota, con geranios y helechos .
Jardín ordenado
El eje principal del jardín está constituido por un pequeño paseo custodiado por estatuas alegóricas de América, África, Asia y Europa. Se llega por caminos delimitados por un mirto apretado y muy bien recortado en composiciones geométricas, bajo la sombra de grandes plátanos .
En el centro, en la plaza de los Cuatro Continentes, una fuente preside la ornamentación de esta parte de la Tamarita. Arriba de todo, una cascada en forma de gruta hecha con piedra pómez y conchas, como las que había antes en el fondo de muchos patios, cierra la parte clásica del jardín .
Lugares para descansar y de juego
A la derecha de la cascada encontramos el antiguo invernadero y un espacio de césped con bancos. Como en la Tamarita no se puede jugar a pelota porque es fácil estropear algún elemento, ya sea vegetal o de ornamentación, en este lugar se ofrece a los más pequeños una alternativa francamente estimulante: disfrutar, descalzos, del frescor y la suavidad de la hierba. Una posibilidad que también agradecen los mayores .
Al lado de la casa, girada de árboles y de bordillos vegetales exquisitamente recortados, hay otra zona muy tranquila, con césped y bancos, donde no es extraño encontrar a alguien practicando Tai Chi. Antes de llegar, bajando unas escalerillas semicirculares, vale la pena visitar uno de los rincones con más encanto de la Tamarita: el jardín de las gardenias, donde la circulación del agua que va desde una fuente en forma de copa hasta un estanque central, y que se esparce por todas partes por pequeñas canalizaciones, nos recuerda a los jardines árabes.
Jardín natural
Los Jardines de la Tamarita tienen una concepción ecléctica. Así, los espacios ordenados y de inspiración clásica y regular conviven con otros más naturales y espontáneos, situados en la parte posterior de la casa .
A través de una gran pradera se llega hasta la zona más salvaje del jardín, de pendiente importante, ya que está situada en el torrente del Frare Blanc. Es sombría, fresca y de vegetación abundante y espesa. Se accede a través de una pérgola ornamentada con trepadoras, entre las que destaca la anglesina .
Un camino permite pasear por el antiguo torrente, cuyos desniveles confieren en esta parte del espacio un gran efecto de espontaneidad. Al final de este camino, que empieza en la zona de césped que hay al lado de la casa, unas escaleras conducen hasta el área de juego infantil. Es un lugar seguro, donde los padres y las madres pueden conversar tranquilamente mientras los pequeños juegan, y en el que se puede acceder directamente desde la entrada de los jardines, en el paseo de Sant Gervasi.
En las noches de verano, la música toma el relevo al juego de los niños, ya que en este espacio de los Jardines de la Tamarita se celebran algunos de los conciertos del ciclo de música clásica que todos los años organiza Parques y Jardines .
Sabías que...
En los Jardines de la Tamarita hay ejemplares vegetales, tanto arbóreos como arbustivos, francamente excepcionales. Subiendo, a la derecha del paseo que constituye el eje central de los jardines, al principio de la pradera y detrás de la escultura que representa a África, hay un roble más que centenario. Posiblemente el árbol más antiguo de este jardín. Aparte de la edad, llama la atención por una rama de medidas excepcionales, tanto por el grosor como por la largura y las ramificaciones, que nace casi al pie del árbol y se extiende muy cerca de la tierra. Una tentación para los más pequeño, que a menudo suben .
En la casa hay dos tejos enormes y, sobre todo, altísimos, ya que superan con creces los diez metros. También son numerosos los cipreses y los plátanos de grandes dimensiones. En cuanto a los arbustos, vale la pena fijarse en los enormes laureles y en algunos pitósporos que llegan, si no superan, los tres metros de altura, y que más que arbustos, que lo son, parecen árboles.








Distrito: Sarrià-Sant Gervasi
Superficie: 1,4 ha
Situación: entre el paseo de Sant Gervasi y la avda. del Tibidabo
Catalogación: jardín histórico
Municipalización de los jardines: 1993
Restauración: Área de Proyectos de Parques y Jardines de Barcelona, Instituto Municipal
Inauguración: 1994 (primera fase),1995 (segunda fase)
Horario: desde las 10.00 horas hasta la tarde
Servicios: área de juego infantil
Accessos: paseo de Sant Gervasi
Particularidades: no está permitida la entrada de perros, ni jugar a pelota fuera del área de juego infantil