Ajuntament de Barcelona

Visca-Barcelona

Barcelona me enamora
Gerard Quintana
¿Vives donde te gusta vivir?
Siempre he vivido donde me ha llamado el amor, por eso ahora vivo en un pueblo de Ibiza. Las temporadas en que no he oído su grito, me he decantado por Barcelona, porque tiene todos los encantos de una buena amante. De hecho, siempre tengo un pie en la ciudad, ahora mismo tengo mi guarida en Guinardó, después de cinco años en la calle de Casp y de otras largas temporadas en el Eixample.
¿Te gustaría cambiar de barrio o de calle? ¿Por qué y a dónde?
¿Por qué no? Ya he vivido en media docena de lugares diferentes en esta ciudad. Una vez en Ciutat Vella, cuatro en el Eixample, me encantan estos pisos de techos altos, patios interiores y galerías soleadas. Ahora estoy en Guinardó, mucho más tranquilo, y la verdad es que me conviene. El contraste entre la vida de pueblo que hago con la familia y la vida urbana que llevo cuando vengo a trabajar no es tan bestia como cuando vivía en el centro. La ciudad tiene muchas caras y me gusta ir descubriéndolas a medida que las circunstancias me las van presentando.
¿Haces vida en tu barrio? ¿Tienes cerca las tiendas que necesitas? (panadería, colmado o tintorería)
Sí, la verdad es que, en general, me parece que me hace falta. Tampoco pido mucho. Quizás me faltaría algún restaurante por la noche, o algún paqui fuera de horas para cuando vuelvo de concierto. Siempre me quedan las galletas de la gasolinera del paseo de Maragall con Antoni Maria Claret para hacer pasar el hambre.
Además de hacer las compras cotidianas (si las haces), ¿tienes los establecimientos y servicios para resolver todas tus necesidades?
En todo caso, me muevo mucho y no necesito tenerlo todo en el barrio. Siempre es una excusa para cambiar de aires. La ciudad es como un cuerpo que me gusta recorrer, así mismo no me quedaría sólo con un miembro de la persona amada. Esta es mi manera de entenderla, y con la ayuda del transporte público no es tan difícil llevarlo a la práctica.
¿Paseas por tu barrio o te abres a otras calles y zonas?
La manera de conocer bien los lugares es caminando, y si tengo tiempo puedo llegar a atravesar la ciudad a pie. Es un placer ir bajando sin prisa hasta el mar. Además, caminar es bueno para la mente.
¿Cuáles son tus cines, teatros y locales nocturnos favoritos?
Algunos locales del Gòtic o de los alrededores de la Boqueria para tomar un buen té. Algún restaurante casero localizado cerca de casa. Cines, los Verdi o los Icària, cuando vivía en Mallorca con Enric Granados iba a menudo a los Casablanca. Si puedo, me gusta la versión original más que los doblajes. Con los teatros no soy fetichista, puedo visitar cualquiera siempre que me interese la función.
¿Y tus restaurantes, tascas o cafeterías...?
El Massip, en el paseo de Maragall, menú casero. El Ra, detrás de la Boqueria, zumos, infusiones y terraza en honor al dios Sol. El Segundo Acto, junto a Portaferrissa, un garito para echar una cerveza con los colegas. El Sun Ka, cerca de la Catedral, un muy buen japonés y asequible. El Central, en la Boqueria, cocina de mercado y trato muy directo. El Pastís, junto a la Rambla, en invierno una perturbación más fuerte en un rincón acogedor. El Cangrejo, cerca del Pastís, para destripar un poco.
¿Algún espacio público que te guste para conversar?
La Ciutadella, el patio del CCCB, las columnas romanas de detrás de la plaza de Sant Jaume, el tejado de la Catedral cuando el acceso a las torres está permitido.
Si tienes que hacer de cicerone de algún visitante, ¿qué le enseñas?
Está claro que empiezo por la Rambla y a partir de allí, a gusto del consumidor.
¿Cuál es el adjetivo más apropiado, gracioso o chocante que te han dicho de Barcelona? ¿Y cuál le pondrías tú?
Hace poco más de un año, una amiga italiana que venía de pasar una buena temporada en los Estados Unidos para un proyecto musical, me dijo que la Barcelona de ahora le hacía pensar en el Nueva York de los años ochenta. Sobre todo por la movida cultural. Para mí, sencillamente, Barcelona es mujer y, además, morenaza.
¿Qué lugar, del mar al Tibidabo, te trae más recuerdos?
La Verneda y Horta, por mi infancia en casa de mis primos. El Gòtic, por los amigos y las ilusiones realizadas.
El mejor rincón (un parque, un café, un banco...) para tener una cita romántica o hablarle al oído a la persona amada.
Las torres de la Sagrada Família o el parque Güell, siempre vigilados por las visiones de Gaudí.
¿Qué olores o qué colores, cuando los hueles o los ves en cualquier parte del mundo, te recuerdan enseguida a Barcelona?
Aquel olor que hacía antes la estación de Francia, cuando era la estación principal de Barcelona, mezcla de tabaco, chatarra y mil cosas más que se me hacen indescifrables. Y el color, inevitablemente, el azulgrana.
Si has tenido que dejar la ciudad por una temporada, ¿qué es lo que más has añorado?
La luz y la vidilla en la calle, aparte de la actividad cultural.
De los cambios que se han hecho y se hacen en la ciudad estos últimos tiempos, ¿cuál te satisface más?
El control de velocidad en las entradas y salidas de la ciudad, y también en las rondas.
¿Cuál no te gusta, y qué harías para dejarlo a tu gusto?
Las áreas verdes de aparcamiento. No me parece la mejor manera de solucionar el tema del aparcamiento. Para exigir, hay que facilitar soluciones.
Añade aquello que te gustaría decir y que no te hemos preguntado.
Barcelona tiene un potencial para ser mucho más y tener mucho más peso del que tiene ahora. Yo diría, incluso, que está infravalorada. Muy a menudo pecamos de un cierto provincianismo, sobre todo cultural. Parece que solo el más lejano a nosotros tiene el nivel para representarnos. Si Madrid, en los años ochenta, supo convertirse en el centro de la movida, con unos grupos con más actitud que nivel artístico, ¿por qué con más condiciones no lo hemos sabido hacer aquí?