Ajuntament de Barcelona

Visca-Barcelona

Barcelona me enamora
Isma Prados
¿Vives donde te gusta vivir?
Sí, francamente. Hasta hace un año vivía en Caldes, donde nos conocemos todos, y todos te conocen (eso es lo peor). Pero en mi trabajo los horarios son muy largos y extraños, y al fin he ido a parar en medio del Eixample barcelonés.
¿Te gustaría cambiar de barrio o de calle? ¿Por qué y a dónde?
Me mudaría a la ronda de Sant Antoni, que es una zona muy popular, como a mí me gustan, y está entre dos mercados fantásticos: el de Sant Antoni y la Boqueria.
¿Haces vida en tu barrio? ¿Tienes cerca las tiendas que necesitas? (panadería, colmado o tintorería)
Sí, es fácil encontrar de todo, menos aparcamiento. A pesar de todo, estamos asistiendo a la triste desaparición del pequeño comercio, y ahora sólo puedes encontrar un colmado, una pastelería o una tintorería. Eso se va extendiendo, es una lástima, horroroso, hay barrios como el Poble-sec donde todas las tiendecillas de menos de 50 metros ya han desaparecido.
Además de hacer las compras cotidianas (si las haces), ¿tienes los establecimientos y servicios para resolver todas tus necesidades?
Sí, incluso hay un sex-shop, o sea que los rodríguez pueden estar contentos.
¿Paseas por tu barrio o te abres a otras calles y zonas?
Mi campo de acción profesional es toda la ciudad, y lo paseo todo. Pero los barrios cada vez son más temáticos. Un fin de semana, por ejemplo, por encima de la Diagonal, encontrar un guiri es casi imposible, pero incluso es difícil encontrar a alguien.
¿Cuáles son tus cines, teatros y locales nocturnos favoritos?
No salgo mucho de copas, y cuando lo hago me acerco al Gimlet, al Dry Martini o al Luz de Gas, porque los tengo relativamente cerca. Me gusta recorrer los circuitos de jazz o de música clásica. En cuanto a los cines, voy sobre todo al Coliseum, y al Verdi, de vez en cuando. Pero muy cerca de casa tengo un videoclub con todas las películas del mundo en DVD, y me gusta verlas relajado y estirado en el sofá.
¿Y tus restaurantes, tascas o cafeterías...?
Me gustan los grandes restaurantes como el Drolma, el Abac o el Jean Luc Figueras, y su filosofía del servicio, pero, sobre todo, aprecio los lugares buenos y populares, como el Ponsa, de Enric Granados; Can Martí, en Consell de Cent con Príncep Felip; Can Roca, en el Carrer Gran de Sant Andreu, o El Vaso de Oro, en la calle de Balboa de la Barceloneta.
¿Algún espacio público que te guste para conversar?
Los bancos redondos que hay en las esquinas del paseo de Gràcia.
Si tienes que hacer de cicerone de algún visitante, ¿qué le enseñas?
Los mercados, sobre todo desde la vertiente del comercio. Dicen que la prostitución es el oficio más viejo del mundo, no lo creo: antes fueron los mercados. Y en Barcelona tenemos la maravilla de la Boqueria, y ahora Santa Caterina, pero yo me quedo con el de Sant Antoni, que es el que conserva el espíritu milenario de los mercados: se vende de todo, no solo comida, también hay ropa, zapatos, platos, ollas, etcétera, todo lo que se puede necesitar en una casa. Como los mercados de Estambul, y no eso del gran mercado.
¿Cuál es el adjetivo más apropiado, gracioso o chocante que te han dicho de Barcelona? ¿Y cuál le pondrías tú?
Los forasteros valoran mucho el clima y que sea una pequeña gran ciudad, de medidas muy humanas. Pero os contaré algo: cuando en los años sesenta llegó la gran migración de andaluces y extremeños, se decía: "Niño, espabila, ¡que estás en Barcelona!". La frase me gusta y yo la repito mucho a los muchachos que empiezan. Por otra parte, yo la encuentro cálida, muy cálida.
¿Qué lugar, del mar al Tibidabo, te trae más recuerdos?
La Rambla. De pequeño mis padres me llevaban a Barcelona, y después, cuando ya vine solo, siempre fue un lugar de visita obligada.
El mejor rincón (un parque, un café, un banco...) para tener una cita romántica o hablarle al oído a la persona amada.
El rompeolas (supongo que entenderéis por qué).
¿Qué olores o qué colores, cuando los hueles o los ves en cualquier parte del mundo, te recuerdan enseguida a Barcelona?
Yo soy un hombre de olores, siempre tengo la nariz llena de olores, y es fácil que uno te traiga recuerdos, pero es difícil generalizarlos. En cambio, con el color no hay duda: el azul en todos sus registros, Barcelona es eminentemente azul.
Si has tenido que dejar la ciudad por una temporada, ¿qué es lo que más has añorado?
Más que los espacios, la gente, sobre todo, mi gente.
De los cambios que se han hecho y se hacen en la ciudad estos últimos tiempos, ¿cuál te satisface más?
El saber que tenemos mar, y abrirse de todas, todas.
¿Cuál no te gusta, y qué harías para dejarlo a tu gusto?
El precio de la vivienda y la especulación del suelo. Se tendría que crear un consorcio que permitiera usufructuar los inmuebles vacíos a la gente que no tiene techo, como ya se hace en países como Bélgica y Holanda, donde tienen contingentes para los okupas. Pienso que especular con la vivienda y el suelo tendría que estar penado.
Añade aquello que te gustaría decir y no te hemos preguntado.
Pienso que una ciudad no sólo se tiene que medir por su empuje comercial, también se tiene que medir por la cultura y la promoción que hace de ella. Creo que en Barcelona la oferta es buena, pero hay poca difusión de espacios culturales fuera de los circuitos especializados. A la gran masa, esta información no le llega. ¡Me da vergüenza ver cómo conciertos importantísimos se celebran casi sin público!