Seguro. Y encantado. Me sé adaptar muy bien, pero si un día me tengo que ir, lo pasaré mal.
¿Te gustaría cambiar de barrio o de calle? ¿Por qué y a dónde?
No, a no ser que fuera para acercarme un poco más a la rambla de Catalunya, pero son muy pocos metros.
¿Haces vida en tu barrio? ¿Tienes cerca las tiendas que necesitas? (panadería, colmado o tintorería)
Estoy mucho en casa, porque me encuentro muy bien. Y en un radio de doscientos metros lo tengo todo: bajo a tomar café al Paul, en la calle del Rosselló; la Caixa, a un paso; en la calle de Mallorca, el colmado; en la calle de Còrsega, el súper y la tintorería...
Además de hacer las compras cotidianas (si las haces), ¿tienes los establecimientos y servicios para resolver todas tus necesidades?
¡No está nada mal! Al lado del Nick Habana, está el Ducks, una cervecería donde como a menudo; en la calle de Provença, el Mauri, y si tengo ganas de andar un poco más, me acerco al Morrysson, en Girona-Rosselló...
¿Paseas por tu barrio o te abres a otras calles y zonas?
Soy de pueblo, y debo de serlo mucho, porque menudeo mi entorno. Me gusta pasear, pero no me alejo nunca: rambla de Catalunya arriba y abajo. Sólo cambio de zona por motivos de trabajo, porque he quedado con los amigos, para ir a alguna cena...
¿Cuáles son tus cines, teatros y locales nocturnos favoritos?
Al cine, voy poco, y cuando voy soy fácil de contentar. A los teatros, voy a todos, porque me gusta mucho: es mi vida, y he tenido la suerte de trabajar tanto en los institucionales, como en los privados y los alternativos, de Barcelona y de sus alrededores. Locales nocturnos preferidos no tengo, voy con los amigos allí donde toca. Mejor dicho, tengo uno, en mi pueblo, en Manlleu, La Cabina, que es el único lugar donde me hacen el favor de aguantarme hasta que tengo bastante, y de ponerme la música que a mí me gusta: el Boss, por ejemplo.
¿Y tus restaurantes, tascas o cafeterías...?
Me gusta mucho comer, y en Barcelona conozco bastantes restaurantes. Mi preferido es El Suquet de l'Almirall, y siempre encuentro una excusa para acercarme, en grupo o solo, me da igual.
¿Algún espacio público que te guste para conversar?
Para conversar, cualquier banco de la rambla de Catalunya. Pero también me gusta el parque de la Ciutadella, donde aprovecho para hacer un poco de gimnasia, y para pensar.
Si tienes que hacer de cicerone de algún visitante, ¿qué le enseñas?
Primero, lo llevo a saludar a la jirafa que hay tocando la Diagonal, delante de Can Serra. Siempre que paso la acaricio porque pienso que me trae buena suerte. Después, bajamos, por todas las ramblas, hasta el puerto, el paseo de Colom, la Barceloneta y toda la fachada marítima.
¿Cuál es el adjetivo más apropiado, gracioso o chocante que te han dicho de Barcelona? ¿Y cuál le pondrías tú?
Me gusta mucho ir a Italia, y los italianos, cuando sale Barcelona, siempre dicen: "¡Che bella!", pero yo diría: "cojonuda".
¿Qué lugar, del mar al Tibidabo, te trae más recuerdos?
El Teatre Grec. Por los actores que he visto y por las veces que he podido trabajar allí. Tanto antes de vivir en Barcelona como después, siempre me ha parecido un espacio mágico. Además, es un espacio de noche: los horarios, en el Grec, van de 7 de la tarde a 3 de la madrugada.
El mejor rincón (un parque, un café, un banco...) para tener una cita romántica o hablarle al oído a la persona amada.
Aprovecharía la noche, la luna y la playa, y daríamos un paseo por la orilla del mar, del Port Olímpic hacia allá.
¿Qué olores o qué colores, cuando los hueles o los ves en cualquier parte del mundo, te recuerdan enseguida a Barcelona?
El olor de los tilos. Algunos años, pero no todos, los tilos de la rambla de Catalunya desprenden mucho olor, y es un olor inconfundible. En cuanto a los colores, no puedo rehuir mis pasiones: el azul y grana del Barça.
¿Si has tenido que dejar la ciudad por una temporada, ¿qué es lo que más has añorado?
El riconcillo donde vivo y la tranquilidad con que llevo aquí mi vida. El anonimato que te permite, aunque seas actor y salgas en la televisión, el talante de los barceloneses.
De los cambios que se han hecho y se hacen en la ciudad estos últimos tiempos, ¿cuál te satisface más?
Mi padre era ciclista profesional y corrió la Vuelta a Cataluña al lado del mítico Poblet. Quizás por eso me gusta ver cómo se amplían los carriles bici, que supongo que eso hará que haya menos coches. Yo mismo iba en bici por Barcelona, hasta que me la robaron.
¿Cuál no te gusta, y qué harías para dejarlo a tu gusto?
Se tendría que hacer algo con el tráfico de los coches. Se tendría que hacer algo para que fuera más cómodo de lo que es.
Añade aquello que te gustaría decir y no te hemos preguntado...
Me gustaría añadir que de todos modos, yo, la ciudad, no la veo intranquila porque soy una persona que va a los lugares media hora antes. No sé cuánto se puede tardar de mi casa al Teatre Nacional en metro o en bus, pero sé que a pie tengo 29 minutos exactos. La vida, si no te la haces a tu manera, se puede convertir en algo angustioso. Sin embargo, en fin: aquí comemos bien, tenemos un buen clima, el mar tan azul... Es un privilegio vivir en Barcelona.