Rotundamente sí. Me encanta Barcelona, y a medida que me hago mayor la amo más. He podido viajar lo suficiente como para tener claro que es una gran ciudad, alegre y especial.
¿Te gustaría cambiar de barrio o de calle? ¿Por qué y a dónde?
Me gusta mucho vivir donde vivo, en el Sant Gervasi más próximo a Gràcia. Este septiembre me mudaré a la plaza de la Virreina. Oficialmente, hasta ahora siempre he sido de Sant Gervasi, pero yo me siento de Gràcia.
¿Haces vida en tu barrio? ¿Tienes cerca aquellas tiendas que necesitas? (panadería, colmado o tintorería)
En mi barrio hay todo lo que uno puede necesitar, y me encanta hacer vida en él. Me confieso extremadamente urbano y no necesito la tranquilidad de las casas no adosadas en barrios dormitorio, ni la pureza del aire de fuera de la ciudad para sentirme a gusto. Me gusta ser de barrio y hacer vida en él.
¿Paseas por tu barrio o te acercas a otras calles y zonas?
Como he dicho, soy un enamorado de mi ciudad, no sólo de mi barrio. Mi padre me enseñó desde pequeño a disfrutar del simple hecho de pasear por todas partes. Especialmente, es cierto, tengo debilidad por el Raval, Ciutat Vella, la Barceloneta... Puedo ir sin ninguna otra finalidad que la de ser testigo de su peculiaridad y actividad espontánea.
¿Cuáles son tus cines, teatros y locales nocturnos favoritos?
Mis cines preferidos son los Verdi y los Renoir, sin dudarlo. En segundo lugar, quizás destacaría los Meliés y la Filmoteca. Y uno que admiro pero no frecuento es el Icària. No tengo vehículo y me da pereza ir tan lejos. Teatros... soy asiduo a las salas pequeñas, pero después de ver y vivir en primera persona el cierre del Artenbrut (ya que actué en la última obra del teatro, Actes Indecents) cada vez veo menos esperanza en este ámbito. Sin embargo... la Beckett es una gran sala, por supuesto. Locales nocturnos, si voy por Gracia, está el Isidro, el Cafè del Teatre, la Gaviota (ahora ya nocturno), el Rick's... si me decanto por el Raval, el campo se abre: Mític Marsella, Manchester, London Bar, Cangrejo, Benidorm... La Plaça Reial también me reclama a menudo con sus Kabul y Sidecar... y en el Born, un gran bar, quizás el mejor, inigualable: La Palma, del Santi. Como salas de conciertos: Apolo, Magic, y una entrañable Rock & Trini, en la Trinitat.
¿Y tus restaurantes, tascas o cafeterías.?
La Palma es un gran lugar para hacer un aperitivo fuerte y, si se quiere, acabar comiendo las carnes frías con salsas bien imaginadas y hechas realidad, y los quesos documentados del Santi, en la calle de la Espaseria. La Boqueria me vuelve loco, con el Pinotxo y Quim dando guerra. Por allí también está el Papitu, más sencillo pero ideal en verano; Bodega Manolo, en Gràcia, en el Torrent de les Flors, es un lugar para iniciados, "grande". Me gusta que la gente los conozca, pero en el fondo me duele traicionar su cualidad de peculiares y poco conocidos por el gran público. Para acabar la ruta, es indispensable pasar algún mediodía bien pronto por el Quimet Quimet, en el Poble-sec, y el Xampanyet del Born; en la Barceloneta, ¡desafortunado es quien no haya pisado la Cova Fumada!
¿Algún espacio público que te guste para ir a conversar?
Siempre he sido uno asiduo de Rius i Taulet. También de la rambla del Raval.
Si tienes que hacer de cicerone de algún visitante, ¿Qué le enseñas?
Le enseño lo que creo que a mí me gustaría, que es más la parte clandestina y curiosa de Barcelona. No tanto sus monumentos sino zonas curiosas como los bares mencionados o un lugar tan mágico como la plaza de Sant Felip Neri. La verdad es que conocer bien tu ciudad es un arma de seducción importante, tanto para los de fuera como para los de dentro, que diría que incluso alucinan más.
¿El mejor rincón (un parque, un café, un banco...) para tener una cita romántica o hablarle al oído a la persona amada?
Sant Felip Neri es, de largo, uno de los lugares más románticos de Barcelona. Hay una especie de calma nostálgica, siempre con un hilo de agua que recuerda que todavía está viva, y con algunos habitantes sin casa, seguramente, o sin motivaciones, que deben buscar consuelo en una esencia que sólo se puede entender si has pisado su accidentada y vivida tierra. En una ocasión me pidieron que hiciera un ejercicio de cine, que consistía en describir con la cámara un espacio de Barcelona: no dudé en escogerla. Recuerdo que todo el equipo sentía el mismo respeto por aquella esencia, en silencio, como acariciando la plaza mientras la fotografiábamos en negativo de blanco y negro; no lo olvidaré.
Si has tenido que dejar la ciudad por una temporada, ¿qué es lo que más has añorado?
Pasearla. Andar con sandalias por la noche con el fresquito por Gràcia en las fiestas, o de día por el centro, con sus héroes y antihéroes, haciendo de las suyas por aquel lío de calles.
De los cambios que se han hecho en la ciudad estos últimos tiempos, ¿Cuál te satisface más?
Me gusta que haya más zonas para peatones y aceras más anchas.
¿Cuál no te gusta, y qué harías para dejarlo a tu gusto?
No soporto que barrios como el Born, sobre todo el Raval, en menor medida, y ahora Gràcia (espero que no puedan con ella) se conviertan en barrios con menos personalidad que la que tenían, en barrios menos barrios y más cosmopolitas en el sentido globalizador de la palabra, con más tiendecillas de la ropa fashion que se ha decidido que tenemos que llevar, bares forzadamente elegantes, o restaurantes que han malentendido la nueva cocina catalana con menús gourmet demasiado conceptuales.
Añade aquello que te gustaría decir y que no te hemos preguntado.
El otro día vi como tres personas de fuera de Cataluña despreciaban con carcajadas de mofa la poca grandiosidad de un lugar como Canaletes, donde se supone que se celebran grandes acontecimientos deportivos. Estuve a punto de interceder, pero después pensé que precisamente eso define a Barcelona. Nosotros somos así: la grandilocuencia no nos gusta, nos es lejana, y siempre nos llegará más lo próximo, lo honesto, y en el fondo más emblemático. Dejé que continuaran riendo, y le di un trago a la fuente. ¡Visca el Barça!