La Barcelona Gótica
Barcelona, como el ideal renacentista, surgió de la expansión medieval
como una ciudad que había llegado a sus límites espaciales y que, en
estos largos siglos de estancamiento, se disponía a ordenar su tejido
urbano y, también, su tejido social.
Si las murallas del siglo XIII habían resguardado las "Villas nuevas"
creadas fuera del recinto romano, a partir del siglo XIV Barcelona protegió,
nuevamente con un tercer tramo de muralla los campos de cultivo del
Raval.
En el interior del nuevo perfil urbano, cuando la corte se había alejado de
sus puertas y el Mediterráneo se hacía pequeño frente al comercio del
Atlántico, la Barcelona consolidada erigió la ciudad gótica alrededor del
estructurado centro geométrico y político de la plaza Sant Jaume, mientras
aparecía con fuerza la ciudad artesanal alrededor de Santa María del Mar,
en el barrio de La Ribera, que convertiría a Barcelona en una ciudad de
mercaderes, navegantes, comerciantes y profesionales. Era una ciudad participativa, corporativa y selectiva. Era la Barcelona de los gremios.
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