La Barcelona Románica
En el largo periodo que va desde el siglo IV hasta el siglo XIII,
Barcelona consolidó el núcleo urbano fundado por los romanos,
iniciando una expansión que configuraría definitivamente el futuro de la
ciudad. Después de sucesivas conmociones políticas y del
alejamiento de la frontera con los musulmanes, Barcelona se vio
fuertemente influida por el impacto del proceso de feudalización y por
el creciente comercio marítimo, manteniendo y fortaleciendo su papel
de centro político, religioso y comercial.
Los rasgos más significativos de crecimiento urbano están marcados
por la aparición de los arrabales y de las "Villas nuevas" y,
paralelamente, por el ennoblecimiento del interior de la ciudad.
Al final del siglo XIII la ciudad construyó una segunda muralla para
proteger estos nuevos arrabales concentrados alrededor de la actual Santa María del Mar, allí donde se encontraban las "Villas nuevas" más activas de Mercadal, del puerto y de la acequia Comtal.
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