Existe una idea dominante que asocia a Gaudí
con la parte más superficial de su obra. La espectacularidad de las
formas, la variedad de los materiales, la riqueza de los colores, las
alusiones simbólicas, ocultan al conocimiento la dimensión más profunda
de su arquitectura, que otorga una especial atención a los conceptos
de espacio, geometría, estructura y construcción. Todos los elementos
que sostienen sus edificios se fundamentan, por un lado, en una lógica
y en una experiencia constructivas, que, generalmente, proceden del
máximo aprovechamiento de las capacidades estáticas y estéticas de los
materiales, y por otro, en el uso de una geometría basada en las superficies
regladas, que prescinde del compás y la escuadra y ofrece infinitas
posibilidades formales y constructivas. No es una geometría especulativa
o alejada de la realidad, sino que está dirigida a lo constructivo,
a encontrar soluciones prácticas considerando la economía de la forma
y la estabilidad de los edificios.
Gaudí trabajó con la geometría de las superficies
regladas movido por el análisis que desde su infancia había hecho de
las formas naturales (troncos de árboles, huesos, crustáceos, etcétera)
y por un extraordinario dominio de la geometría del espacio. Ambas cosas
lo incitaron a experimentar con las tres dimensiones. Quizá por este
motivo, pronto se inclinó por el mundo de las maquetas, a pequeña y
gran escala, que manipuló en directo o mediante fotografías hasta conseguir
alternativas formales fáciles de visualizar, como puede comprobarse
en las experiencias polifuniculares de la maqueta de la iglesia de la
Colònia Güell. El gaudiniano era un mundo lleno de pruebas, intentos
y correcciones, que le permitían un máximo acercamiento a la solución
de los problemas, proceder en el que invertía el camino seguido hasta
entonces por los profesionales de la construcción: Gaudí no pasaba del
cálculo y la teoría a la realización del proyecto, sino que de la maqueta
iba al cálculo, para posteriormente llevar a cabo el dibujo y la construcción.
Su profundo conocimiento de las técnicas artesanas, aprendidas en el
taller familiar y en los de los mejores profesionales de la época, le
permitió recurrir con libertad a esos oficios, aunque ello no puede
hacernos olvidar su alto nivel de preparación científica y técnica.
«Gaudí. La búsqueda de la forma» se propone
buscar la geometría que articula las formas gaudinianas, las más austeras
y las más vistosas, para llegar a la evidencia de que en su obra teoría
y práctica y arte y técnica son indisolubles, del mismo modo que forma
y estructura también coinciden en ella.
La exposición está articulada en tres apartados:
1. PENSAMIENTO. Audiovisual que ilustra
conceptos esenciales de su manera de trabajar y razonar (espacio, luz,
forma, estructura, medición, etcétera).
2. BÚSQUEDA. En este apartado se incluye
una serie de maquetas a tamaño natural que explican las bóvedas convexas,
la intersección de paraboloides, los conoides, los arcos catenarios
y la columna de doble giro, las bóvedas hiperbólicas y la macla de geometrías,
y otra serie de maquetas de pequeño formato, junto con fotografías y
dibujos infográficos que esclarecen el origen y la aplicación de la
geometría utilizada por Gaudí.
3. OBRA. Presentación de las principales
obras de Gaudí, por medio de vídeos, en la que se destacan las partes
más importantes de cada edificio en relación con los temas tratados
en la exposición. El análisis del tratamiento del espacio y la exposición
de las soluciones geométricas, estructurales y constructivas de Gaudí
constituyen el objetivo de esta exposición que, a pesar de su apariencia
técnica, desea acercar a los profanos las formas más comunes del repertorio
gaudiniano y ayudarles a entender que el genial arquitecto construyó
formas complejas de un modo práctico y lógico.