Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior

 

 

Gaudí. la búsqueda de la forma
Espacio, geometría, estructura y construcción

 

Saló del Tinell, Museo de Historia de la Ciudad. Barcelona
20.3.2002 - 29.9.2002

 

 

 

 

 

 

Presentación del comisario de la exposición

Es probable que en la continua evolución
de la arquitectura moderna las últimas
experiencias gaudinianas aumenten de
valor y sean apreciadas plenamente.
Entonces se reconocerá la grandeza de su
papel de pionero y de precursor. (1)

Josep-Lluís Sert (1955)


 



 

La idea germinal de esta exposición se remonta a 1967, cuando en el acto de presentación del libro Gaudí: su vida, su teoría, su obra (2), de Cèsar Martinell, en la sede del Colegio de Arquitectos de Cataluña, tuve el privilegio de conocer al autor y de hablar largo y tendido con él, uno de los discípulos más próximos a Gaudí y, a mi parecer, uno de los mejores intérpretes del arquitecto. Fue allí donde descubrí la importancia de las componentes geométricas y estructurales de su obra. Acostumbrados como estábamos a disertar sobre la morfología gaudiniana y sus explícitas cualidades plásticas, oír hablar del «espíritu de síntesis» de Gaudí fue, como mínimo, sorprendente. Martinell, moviendo las manos, ayudándose del lápiz y de esbozos que iba haciendo sobre el papel al ritmo del discurso, nos explicaba de la forma más sencilla las soluciones más complejas que dan forma a la arquitectura de Gaudí. Sin dejar de utilizar un lenguaje técnico, pero sin necesidad de recurrir a fórmulas algebraicas enrevesadas, se refería a figuras como el paraboloide hiperbólico, el helicoide o el hiperboloide, y hacía que el público prestase atención a la representación visual de cada una de esas formas, de modo que esa geometría del espacio se convertía en algo asequible a todo el mundo. Con aquella iniciación fue cómo nos adentramos en la lectura del libro de Martinell, definitiva para acabar de abrir un horizonte amplio y desvelar un gran interés por conocer a Gaudí en profundidad, tanto en la dimensión más externa de su obra como en la razón de ser de todo lo que la soporta y estructura. Años más tarde, en otro libro de Martinell, Gaudí i la Sagrada Família comentada per ell mateix (3), descubrí el texto «Ensenyament de la geometria per la visió» (4), en el que el autor recordaba cómo Gaudí explicaba todas las proyecciones del paraboloide hiperbólico jugando con listones e hilos de colores con los que construía un instrumento que, puesto de una forma determinada en el camino de un rayo de sol, proyectaba las sombras de la figura. Llegado ese punto, Martinell preguntaba, parafraseando a Gaudí: «¿No sería bonita una geometría grande explicada así?» (5). Y subrayaba que esa forma de hacer las cosas al mismo tiempo que se ven permite que no se olviden nunca: «Es la mejor demostración; cuando uno ha visto algo, dice: "Sí, es cierto, yo lo he visto". Cuando en matemáticas queda demostrado algo, se dice que "es evidente". La "evidencia" es a los ojos del espíritu lo que la "visión" a los del cuerpo» (6). Se trata de una teoría muy próxima a la que años después formularía Rudolf Arnheim (7), que afirmaba que todo lo que se percibe visualmente es pensamiento; los razonamientos, intuición, y la observación, invención.

Cabe señalar que experiencias y estudios posteriores me ayudaron en ese proceso de visualización de la obra de Gaudí y me estimularon para querer conocer su génesis, los métodos que seguía el arquitecto y los resultados que consiguió. En ese sentido, quiero destacar los libros de Joan Bergós (8) y de Isidre Puig Boada (9), los ensayos posteriores de Joan Bassegoda (10) y, sobre todo, la miscelánea Gaudí, rationalist met perfecte materiaalbeheersing (11) , del Gaudí-groep Delft, publicada por la Universidad de Delft en 1989, pero también la memoria Das Modell (12) y La Sagrada Familia. De Gaudí al CAD (13), editados por la Universidad de Stuttgart (1980) y la Politécnica de Cataluña (1996), respectivamente. El mundo interior gaudiniano se hace mucho más difícil de entender, aunque las descripciones sean muy precisas y ajustadas, sin esas contribuciones, y algunas más, como la del libro L'últim Gaudí (14), de Jordi Bonet, que recoge la tradición del taller de Gaudí y la documentación preexistente y nos descubre las leyes de proyecto y de construcción que rigen el proyecto de la Sagrada Família.

Estas aportaciones, desde las más históricas hasta las más actuales, que se sirven de las nuevas tecnologías, demuestran que los recursos visuales, especialmente los que tienden a la síntesis, tanto si son dibujos como si son perspectivas o maquetas, son totalmente necesarios para captar la esencia de la obra de Gaudí.

La geometría del espacio, tan fácil, pues, de comprender visualmente, pero tan difícil de explicar con palabras, es lo que apasionó a Gaudí desde su juventud, y es lo que le obsesionó progresivamente en el transcurso de su vida. De hecho, está presente en todos sus edificios, si bien los exponentes más emblemáticos del uso creativo que le dio son la iglesia de la Colònia Güell y el proyecto de la Sagrada Família.

En general, y evidentemente hay excepciones, la arquitectura convencional se ha hecho a partir de una geometría que, a pesar de utilizar formas simples (como los triángulos, los cuadrados y los círculos en el plano, y los prismas, los cubos, las pirámides, los cilindros, las esferas, etcétera) en el espacio, es el resultado de la aplicación rigurosa de la regla y el compás. Por eso, cuando Gaudí descubrió (que no inventó, evidentemente) las denominadas superficies regladas, compuestas por líneas rectas, que determinan superficies curvas en el espacio, como el paraboloide, el hiperboloide, el helicoide y las que se derivan de ellos, encontró un campo de exploración que le fascinó tanto que le dedicó los últimos años de su vida. Y es que las superficies regladas (que, por otro lado, son fáciles de resolver constructivamente) le permitieron ampliar el repertorio de sus formas y conseguir soluciones hasta entonces inéditas, tanto en los muros como en las bóvedas o las cubiertas.

Dos son las vías que llevaron a Gaudí a trabajar con la geometría del espacio reglado: una es el análisis que desde la infancia había hecho de las formas naturales (troncos de árboles, huesos, crustáceos, etcétera), y la otra, su dominio de la geometría del espacio y la necesidad que tenía de experimentar con las tres dimensiones.

Es cierto que Gaudí se inspiró en las formas orgánicas, en los modelos naturales y, sobre todo, en el espíritu de síntesis al que aludía Martinell, pero también lo es que detrás de los elementos más simbólicos de su obra hay un apoyo estructural, un planteamiento funcional, una economía de la forma basada en la experiencia y la observación de los hechos. Su conocida sentencia «Ser original es acercarse a los orígenes» (15) no debe interpretarse como un simple retorno a las formas y las estructuras procedentes de la naturaleza (geología, mineralogía, botánica y anatomía) o una imitación de éstas, que, como hemos dicho, ejercieron una gran influencia en su obra, sino como un volver a recorrer el camino que hace hincapié en el «proceso inventivo como tal» (16) y «no repite un lugar común» (17), como ha apuntado Roberto Pane; es decir, como «una búsqueda de las problemáticas en su propio origen» (18), en palabras de Alexandre Cirici.

También puede tener que ver con ese retorno a los orígenes el reconocimiento de Gaudí por el mundo de los oficios, en el cual se había formado y que, sin duda, le había influido. Al arquitecto le gustaba conjugar la visualidad y la manualidad, por eso se inclinó enseguida hacia las experiencias tridimensionales, por el mundo de las maquetas, a pequeña o gran escala, elementos que al natural o fotografiados manipuló hasta conseguir alternativas formales, fácilmente visualizables, como puede comprobarse en los estudios de la iglesia de la Colònia Güell. El de Gaudí era un mundo de pruebas, de tanteos, de errores, de correcciones que le permitían aproximarse al máximo a la solución de los problemas, y en eso invirtió el camino seguido por las técnicas de la construcción hasta aquel momento: Gaudí no pasó del cálculo y la teoría a la realización del proyecto, sino de la maqueta al cálculo, y posteriormente procedió al dibujo y a la construcción. Vemos, pues, que llegó a esas conclusiones por la vía del ensayo, recorriendo de nuevo, una y otra vez, el camino iniciado y descubriendo propiedades o encontrando soluciones sobre la marcha. Quizás por eso se atrevía a afirmar: «Mis ideas estructurales y estéticas son de una lógica indisputable».

La forma que tenía Gaudí de entender la ciencia y la técnica se acercaba a la de Leonardo, que lo pasaba todo por el cedazo de la experimentación. Los dos llegaron a la teoría a partir de la observación y del análisis y, en ese proceso, el dibujo, las maquetas, las probaturas, etcétera, son esenciales. Por eso Leonardo y Gaudí, Gaudí y Leonardo pudieron ir más allá de las superficies y descubrir las fuerzas internas de los cuerpos. No obstante, la de Gaudí no es una geometría como la que Leonardo denominó «de ludo geometrico» (19), que permite jugar con las formas y las proporciones. Muy al contrario, la suya está destinada a facilitar los procesos constructivos, para sacar el máximo provecho de las fórmulas tradicionales y asegurar la estabilidad de los edificios. La de Gaudí es una geometría que nace de los descubrimientos personales que hace después de una investigación continuada. Gaudí ve las formas y, una vez las tiene determinadas mentalmente, busca los medios para transformarlas en objetos físicos construibles. Por ese motivo su estudio no tenía nada que ver con un despacho de arquitecto convencional, sino que se parecía más a un obrador, donde podía trabajar con los recursos, los elementos y los materiales más variados: el dibujo, la fotografía, maquetas de pequeña y gran escala, focos de luz eléctrica, espejos, moldes, cerámica, cristal, metales, etcétera. Todo estaba permitido en ese espacio, a medio camino entre el taller del artista romántico y los laboratorios de ensayo modernos.

Según Gaudí, «para que una obra arquitectónica sea bella, es necesario que se ajusten todos sus elementos en cuanto a situación, dimensión, forma y color», pues todas esas cualidades de la obra arquitectónica están íntimamente relacionadas. Si entendemos la belleza en el sentido platónico, es sinónimo de bondad, de autenticidad y de validez, y ése es el sentido de lo bello, lo ético y lo estético que utilizaba Gaudí. Sus formas, además de la excelencia estructural, tienen una gran calidad estética. En su obra, forma y función se identifican y se funden en una sola cosa. Quizás por eso es un lugar común recurrir a los orígenes de Gaudí y situarle en el mundo del artesanado, el de los oficios o, incluso, el de la escultura. El propio Pevsner, en una primera época, le consideró «esencialmente un artesano» (20), y otros críticos se han limitado a hablar de su prolífico y variado mundo formal y de su marcado carácter expresionista. Es evidente que Gaudí tenía un gran conocimiento de las técnicas artesanas, aprendidas, como hemos dicho, en la casa paterna y en los talleres de los mejores artesanos de la época (forjadores, vidrieros, carpinteros, etcétera), pero esa vertiente no puede hacer nunca que obviemos el alto nivel de preparación científica y técnica que llegó a alcanzar. Gaudí era esencialmente un arquitecto, un arquitecto que conocía muy bien los recursos del oficio, capaz de utilizar todas las formas de las geometrías planas y espaciales, un apasionado de la construcción que se había formado en una escuela de arquitectura acabada de crear que llevaba al más alto nivel universitario los estudios de la construcción, hasta entonces impartidos por la Escuela de Maestros de Obras.

Es cierto, no obstante, que no han faltado a lo largo de la historia estudiosos que, quizás desde un nivel teórico muy especializado, ya han explicado e interpretado la geometría y la construcción gaudinianas en detalle. Cabe mencionar aquí trabajos tan importantes como los de Joan Rubió (21), Domènec Sugrañes (22) o Francesc Folguera (23), o aportaciones posteriores como las de George R. Collins (24), Salvador Tarragó (25), Joan Bassegoda i Nonell (26) o Carlos Fernández Casado (27), contribuciones todas de un interés indiscutible que se han convertido, me atrevo a afirmar, en la base o el punto de partida de la investigación que hoy se lleva acabo con ayuda del soporte informático, lo cual, por otro lado, facilita mucho la comprensión de la geometría gaudiniana.

Con todo, la literatura crítica y los estudios sobre Gaudí han otorgado hasta ahora una importancia menor o secundaria a esa vertiente más científica de su obra. En muchos casos se prefiere hacer elucubraciones especulativas sobre su vida, sus ideas y su creación plástica, y se deja a un lado el trasfondo conceptual, pero no es lícito no profundizar en la obra de un arquitecto que hizo afirmaciones tan rotundas como las siguientes: «soy geómetra, es decir, sintético», «yo lo calculo todo», «la geometría en la ejecución de las superficies no complica, sino que simplifica la construcción», «para que una obra arquitectónica sea bella, es necesario que se ajusten todos sus elementos en cuanto a situación, dimensión, forma y color». Debemos buscar, pues, tras las formas austeras o la ornamentación más ostentosa de Gaudí, la geometría que las articula, porque eso es lo que nos permitirá descubrir que teoría y práctica, y arte y técnica, están presentes en su obra, del mismo modo que forma y estructura coinciden en ella porque Gaudí optó por prescindir de todos aquellos elementos de la tradición arquitectónica que no cumplían una función operativa.

Por todos esos motivos, en 1999, cuando empezábamos a preparar la programación del Año Internacional Gaudí, vimos claro que había que incorporar una exposición y una publicación centradas en este aspecto de la obra del arquitecto. Con ese objetivo solicitamos la colaboración de un grupo de expertos en este tema, para que nos ayudaran a explicar, conceptual y visualmente, la estrecha relación que mantienen en la obra gaudiniana el espacio con la geometría, ésta con las estructuras y éstas últimas con la construcción. La exposición y el catálogo son el resultado de su aportación.

Por tanto, analizar el tratamiento del espacio y explicar las soluciones geométricas, estructurales y constructivas de Gaudí es la finalidad de esta exposición, que, a pesar de su apariencia técnica, quiere acercar también a los profanos las formas más paradigmáticas del repertorio gaudiniano, de la manera más clarificadora posible, tanto a partir de dibujos gráficos o infográficos como de fotografías, maquetas o modelos corpóreos. Lo que pretendemos es que los visitantes entiendan que Gaudí construyó formas complejas de una manera práctica y lógica. Y en este punto nos ha sido muy útil el lenguaje multimedia, que nos ha permitido visualizar las formas geométricas y asociarlas con la obra construida de Gaudí.

Tenemos que reconocer que muchas veces la geometría de Gaudí y sus planteamientos constructivos se esconden tras un envoltorio o una decoración exuberantes, unas formas cargadas de energía, riqueza textural y color que, muy probablemente, son las que la han hecho más popular y universal. Sin embargo, ha llegado la hora de equilibrar forma y fondo, arte y técnica, simplicidad y complejidad, en la obra de Gaudí. Por eso hemos titulado esta exposición «Gaudí. Experiencias», porque parte de los experimentos de Gaudí, de sus intuiciones, ensayos y comprobaciones más significativos, para poner de manifiesto la vertiente científica y técnica de su obra.

Daniel Giralt-Miracle

Comisario de la exposición
Comisario general del Año Internacional Gaudí

 

 
 

 

 

1.Francesc Pujols. «La visió artística i religiosa d'en Gaudí». A: Robert Descharnes, Clovis Prévost. La visió artística i religiosa de Gaudí. Prólogo de Salvador Dalí, presentación de Joan Alavedra. Barcelona: Aymà, 1969, p. 11. [Texto en catalan.]
2.Cèsar Martinell i Brunet. Gaudí: su vida, su teoría, su obra. Barcelona: Comisión de Cultura del Colegio de Arquitectos de Cataluña y Baleares, 1967 (Biografías; núm. 1). [Texto en castellano.]
3
.Cèsar Martinell i Brunet. Gaudí i la Sagrada Família comentada per ell mateix. 2a ed. Valls: Cossetània, 1999. [Texto en catalán.]
4
.Ibídem, p. 35.
5
.Ibídem.
6
.Ibídem.
7.Rudolf Arnheim. El pensamiento visual. Barcelona: Paidós, 1986; Arte y percepción visual. Psicología del ojo creador. Madrid: Alianza Editorial, 1999. [Textos en castellano.]
8.Joan Bergós. Gaudí: l'home i l'obra. Barcelona: Ariel, 1954. [Texto en catalán]; Tabicados huecos: bases para las dimensiones de las bóvedas y cubiertas del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Barcelona: Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares, 1965. [Texto en castellano.]
9
.Isidre Puig Boada. El templo de la Sagrada Familia. Síntesis del arte de Gaudí. Barcelona: Omega, 1952. [Texto en castellano.]; L'església de la Colònia Güell. Fotografies d'Armand Aribau. Barcelona: Lumen, 1976. [Texto en catalán, castellano y inglés.]
10
.Joan Bassegoda i Nonell. Aproximación a Gaudí. Madrid: Càtedra Gaudí - Ediciones Doce Calles, 1992, p. 39-57. [Texto en castellano.]; «Geometría reglada y arquitectura». Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, 3a. época, núm. 868, vol. XLVIII, núm. 10 (marzo 1989). [Texto en castellano.]
11
.Gaudí-groep Delft, Peter Bak, Roel van der Heide, Jan Molema,
12
.Jos Tomlow. Gaudí, rationalist met perfecte materiaalbeheersing. Delft: Delftse Universitaire Press, 1979. [Texto en holandés con traducción al castellano.] Jos Tomlow; Rainer Graefe; Frei Otto; Harald Szeemann. Das Modell... = The Model... = El Modelo: el modelo colgante de Antoni Gaudí y su reconstrucción, nuevos conocimientos para el diseño de la iglesia de la colonia Güell. Prefacio de Rainer Graefe i Frei Otto. Contribución de Harald Szeemann. Stuttgart: Institut für Leichte Flächentragwerke, 1989. [Texto en alemán, inglés y castellano.]
13
.Josep Gómez, Jordi Coll, Juan C. Melero i Mark C. Burry. La Sagrada Família: de Gaudí al CAD. Barcelona: Edicions UPC, 1996 (Art, Disseny, Arquitectura i Urbanisme; núm. 3). [Texto en castellano.]
14
.Jordi Bonet. L'últim Gaudí. 1a ed. Barcelona: Pòrtic, 2000. [Texto en catalán.]
15
.Todas las citas de Gaudí de este texto se han extraído de: Isidre Puig Boada. El pensament de Gaudí. Barcelona: Col·legi Oficial d'Arquitectes de Catalunya / La Gaya Ciencia, 1981. [Texto en catalán.]; Antoni Gaudí. Manuscritos, artículos, conversaciones y dibujos. Edición de Marcià Codinachs. Múrcia: Comisión de Cultura del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1982 (Arquitectura; núm. 6). [Texto en castellano.]
16
.Roberto Pane. «Nova contribució a l'estudi de Gaudí, entre crítica d'art i psicologia». en: Varios autores. Antoni Gaudí: 1852-1926. Guión, cronología y bibliografía del catálogo, de Joan Bassegoda i Nonell. Barcelona: Fundació Caixa de Pensions, 1984. [Catálogo de la exposición, Centro Cultural Caja de Pensiones de Barcelona, diciembre 1984 - enero 1985, p. 33. Texto en catalán.]
17.Ibídem.
18
.Varios autores. Gaudí diseñador: Gaudí designer. Fotografías de Francesc Català-Roca. Barcelona: Blume, 1978, p. 9 (Función y Forma = Function and form series). [Publicado con motivo de la exposición celebrada en Barcelona en julio de 1977.] [Texto bilingüe castellano-inglés.]
19
.
Varios autores.. Laboratori de Leonardo. IBM España, 1984.
20
.Nikolaus Pevsner. Los orígenes de la arquitectura y el diseño modernos. Barcelona: Ediciones Destino, 1992, p. 111-112.
21
.Joan Rubió. Dificultats per arribar a la síntesi arquitectònica. Barcelona: Anuari de l'Associació d'Arquitectes de Catalunya, 1913, p. 63-79.
22
.Domènec Sugrañes. "Disposició estàtica del Temple de la Sagrada Família". Barcelona: Anuari de l'Associació d'Arquitectes de Catalunya, 1923, p. 17-36.
23
.Francesc Folguera. «L'arquitectura gaudiniana». A: J. F. Ràfols. Gaudí. Barcelona: Editorial Canosa, 1928.
24.G. R. Collins. Antoni Gaudí. Nova York: Braziller, 1948.
25
.Salvador Tarragó. «Entre la estructura y la forma». A + U 86 [Tòquio], (diciembre 1977). [También publicado en: Varios autores. Antoni Gaudí. Barcelona: Ediciones del Serbal, 1991.] [Texto en castellano.]
26
.Joan Bassegoda Nonell. «El arco de festón». en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, (marzo 1986). [Texto en castellano.]
27.Carlos Fernández Casado. Gaudí visto desde la arquitectura del ingeniero. Conferència inaugural del curs 1979-1980 de l'Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona. Barcelona: Publicacions de la Reial Càtedra Gaudí, abril 2000 (Sèrie 2000; núm. 4). [Texto en castellano.]