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David Lordkipanidze es el jefe del Departamento de Geología y
Paleontología del Museo Estatal de la República de Georgia
y uno de los responsables de las excavaciones arqueológicas de
Dmanisi, internacionalmente conocidas a raíz del descubrimiento
de los restos humanos fósiles más antiguos de Europa, fechados
hace 1,7 millones de años. El hallazgo, publicado en Science el
12 de mayo de 2000, supuso romper con muchos dogmas establecidos en la
comunidad científica, como que el género Homo había
salido del continente africano mucho más tarde y debido a la adquisición
de una tecnología más compleja que la encontrada en la localidad
de la antigua república soviética. Lordkipanidze se vio
atraído por las excavaciones desde pequeño porque es hijo
de un arqueólogo georgiano mundialmente reconocido, y cree que
la evolución humana es un tema atractivo para todo el mundo porque
aporta nuevos datos sobre sus orígenes y ayuda a satisfacer la
curiosidad inherente a la especie humana.
Pregunta: Los hallazgos de Dmanisi provocaron muchas controversias,
¿por qué es tan difícil cambiar las ideas preconcebidas
de la comunidad científica?
Respuesta: Realmente, se trataba de unos restos que invalidaban completamente
la fecha de salida de los primeros humanos fuera de África y sólo
esto ya provoca cierta inquietud. Primero, en 1991 encontramos una mandíbula
humana que ya suscitó un fuerte debate, porque la datación
ya daba una antigüedad de 1,7 millones de años y costaba aceptar
la posibilidad de que hubiera seres humanos fuera de África en
esa época. Sin embargo, siempre digo que el cráneo es una
creación de Dios mientras que la mandíbula lo es del diablo,
puesto que es una estructura mucho menos diagnóstica cuando se
trata de precisar una fecha. Finalmente, en 1999 encontramos dos cráneos,
de la misma antigüedad que la mandíbula, que presentaban muchas
afinidades con los Homo ergaster identificados en el este de África
y anteriores a los Homo erectus, quienes se creía que eran la primera
especie en salir de África. Además, en Dmanisi tuvimos la
suerte de que, además de fósiles humanos, había herramientas
líticas y restos de fauna que también coincidían
con los análisis de los sedimentos que los contenían, lo
que dio más peso a la teoría de que se trataba de los primeros
pobladores europeos.
P: ¿Por qué los hombres primitivos abandonan el continente
africano?
R: Ésta es una teoría muy controvertida y con un alto
componente especulativo. Yo creo que se da por la acumulación de
varios factores, como las características anatómicas y las
ecológicas de la zona, pero la cuestión más importante
es cuándo ocurre. Los restos de Dmanisi demuestran que, como mínimo,
tenemos una oleada de migración hace 1,7 millones de años
y esto coincide con cambios anatómicos en el cuerpo humano y con
cambios paleoclimáticos que tuvieron lugar en esa época.
Lo que quiero decir es que tuvo lugar una ampliación del territorio
y los hombres ocuparon nuevos nichos ecológicos. Además,
parece que el cuerpo incrementó de manera espectacular la capacidad
craneal, de modo que un cerebro mayor necesita más combustible
y éste puede ser uno de los motivos por el que los hombres primitivos
se volvieron carnívoros, lo que también facilitaría
la expansión hacia otros espacios.
P: ¿Cómo eran estos humanos de Dmanisi?
R: Medían un metro y medio de altura y estaban menos evolucionados
que los Homo erectus. Pero lo más importante es que, tal y como
muestran las herramientas líticas encontradas en la misma excavación,
tenían una tecnología muy primitiva, la olduvayense, al
igual que las poblaciones africanas. Se trata de unas herramientas sencillas
que no requieren muchas operaciones, entre una y cinco, para ser fabricadas,
mientras que la tecnología propia del Homo erectus, la acheliense,
demuestra ya un conocimiento del concepto de simetría y sus herramientas
son mucho más sofisticadas y complejas de fabricar, necesitando
entre 20 y 25 operaciones.
P: ¿Cómo evolucionaron estos primeros pobladores europeos?
R: Es una cuestión complicada. Hay muchos saltos temporales
desde Dmanisi hasta Atapuerca, donde se encuentran fósiles de humanos
más evolucionados, pero creo que estos espacios vacíos se
irán llenando con nuevos hallazgos. Se puede especular sobre si
hubo muchas migraciones o cambios locales, pero lo que está claro
es que hubo varias oleadas de migración de África a Europa
y también a la inversa, como mínimo hasta el Próximo
Oriente. Sin embargo, tenemos muy poca información y esto, en parte,
es bueno porque si resolvemos todos los problemas los paleoantropólogos
nos quedaremos sin trabajo.
P: ¿Por qué en el mundo de la paleoantropología
parece que haya tantas estrellas y tantas polémicas?
R: Esto es algo más mediático que real porque al final lo
que cuenta son los trabajos publicados en revistas especializadas. Lo
que sí he notado es que la evolución humana interesa cada
vez más; la revista Science consideró los restos de Dmanisi
como el tercer descubrimiento más importando del año. Además,
la prehistoria es cada vez más pluridisciplinar, se está
convirtiendo en una ciencia en la que es difícil encontrar dónde
está la frontera entre la geología y la paleontología,
y esto es positivo, sobre todo para los jóvenes investigadores,
porque tienen la posibilidad de aprender mucho más.
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