nº 03 - 26/11/2001
 
 

Entrevista a David Lordkipanidze.

David Lordkipanidze es el jefe del Departamento de Geología y Paleontología del Museo Estatal de la República de Georgia y uno de los responsables de las excavaciones arqueológicas de Dmanisi, internacionalmente conocidas a raíz del descubrimiento de los restos humanos fósiles más antiguos de Europa, fechados hace 1,7 millones de años. El hallazgo, publicado en Science el 12 de mayo de 2000, supuso romper con muchos dogmas establecidos en la comunidad científica, como que el género Homo había salido del continente africano mucho más tarde y debido a la adquisición de una tecnología más compleja que la encontrada en la localidad de la antigua república soviética. Lordkipanidze se vio atraído por las excavaciones desde pequeño porque es hijo de un arqueólogo georgiano mundialmente reconocido, y cree que la evolución humana es un tema atractivo para todo el mundo porque aporta nuevos datos sobre sus orígenes y ayuda a satisfacer la curiosidad inherente a la especie humana.

Pregunta: Los hallazgos de Dmanisi provocaron muchas controversias, ¿por qué es tan difícil cambiar las ideas preconcebidas de la comunidad científica?
Respuesta: Realmente, se trataba de unos restos que invalidaban completamente la fecha de salida de los primeros humanos fuera de África y sólo esto ya provoca cierta inquietud. Primero, en 1991 encontramos una mandíbula humana que ya suscitó un fuerte debate, porque la datación ya daba una antigüedad de 1,7 millones de años y costaba aceptar la posibilidad de que hubiera seres humanos fuera de África en esa época. Sin embargo, siempre digo que el cráneo es una creación de Dios mientras que la mandíbula lo es del diablo, puesto que es una estructura mucho menos diagnóstica cuando se trata de precisar una fecha. Finalmente, en 1999 encontramos dos cráneos, de la misma antigüedad que la mandíbula, que presentaban muchas afinidades con los Homo ergaster identificados en el este de África y anteriores a los Homo erectus, quienes se creía que eran la primera especie en salir de África. Además, en Dmanisi tuvimos la suerte de que, además de fósiles humanos, había herramientas líticas y restos de fauna que también coincidían con los análisis de los sedimentos que los contenían, lo que dio más peso a la teoría de que se trataba de los primeros pobladores europeos.

P: ¿Por qué los hombres primitivos abandonan el continente africano?
R: Ésta es una teoría muy controvertida y con un alto componente especulativo. Yo creo que se da por la acumulación de varios factores, como las características anatómicas y las ecológicas de la zona, pero la cuestión más importante es cuándo ocurre. Los restos de Dmanisi demuestran que, como mínimo, tenemos una oleada de migración hace 1,7 millones de años y esto coincide con cambios anatómicos en el cuerpo humano y con cambios paleoclimáticos que tuvieron lugar en esa época. Lo que quiero decir es que tuvo lugar una ampliación del territorio y los hombres ocuparon nuevos nichos ecológicos. Además, parece que el cuerpo incrementó de manera espectacular la capacidad craneal, de modo que un cerebro mayor necesita más combustible y éste puede ser uno de los motivos por el que los hombres primitivos se volvieron carnívoros, lo que también facilitaría la expansión hacia otros espacios.

P: ¿Cómo eran estos humanos de Dmanisi?
R: Medían un metro y medio de altura y estaban menos evolucionados que los Homo erectus. Pero lo más importante es que, tal y como muestran las herramientas líticas encontradas en la misma excavación, tenían una tecnología muy primitiva, la olduvayense, al igual que las poblaciones africanas. Se trata de unas herramientas sencillas que no requieren muchas operaciones, entre una y cinco, para ser fabricadas, mientras que la tecnología propia del Homo erectus, la acheliense, demuestra ya un conocimiento del concepto de simetría y sus herramientas son mucho más sofisticadas y complejas de fabricar, necesitando entre 20 y 25 operaciones.

P: ¿Cómo evolucionaron estos primeros pobladores europeos?
R: Es una cuestión complicada. Hay muchos saltos temporales desde Dmanisi hasta Atapuerca, donde se encuentran fósiles de humanos más evolucionados, pero creo que estos espacios vacíos se irán llenando con nuevos hallazgos. Se puede especular sobre si hubo muchas migraciones o cambios locales, pero lo que está claro es que hubo varias oleadas de migración de África a Europa y también a la inversa, como mínimo hasta el Próximo Oriente. Sin embargo, tenemos muy poca información y esto, en parte, es bueno porque si resolvemos todos los problemas los paleoantropólogos nos quedaremos sin trabajo.

P: ¿Por qué en el mundo de la paleoantropología parece que haya tantas estrellas y tantas polémicas?
R: Esto es algo más mediático que real porque al final lo que cuenta son los trabajos publicados en revistas especializadas. Lo que sí he notado es que la evolución humana interesa cada vez más; la revista Science consideró los restos de Dmanisi como el tercer descubrimiento más importando del año. Además, la prehistoria es cada vez más pluridisciplinar, se está convirtiendo en una ciencia en la que es difícil encontrar dónde está la frontera entre la geología y la paleontología, y esto es positivo, sobre todo para los jóvenes investigadores, porque tienen la posibilidad de aprender mucho más.