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Repensar la enseñanza de los saberes científicos
ha sido siempre una de las características
de mi trayectoria profesional. Esto me ha llevado
a buscar nuevas prácticas educativas que
contribuyeran a crear pensamientos y significados
culturales que partan de la experiencia acumulada
por las mujeres
Objetivo
Con mi intervención didáctica, mediante
la reflexión sobre los saberes femeninos
culinarios intento presentar a las chicas y chicos
una serie de valores y signos diferentes de los
que se han asignado tradicionalmente a la masculinidad
y la feminidad.
Experiencias y conocimientos previos. El aprendizaje
de los conceptos básicos de química
en la ESO
En el aprendizaje de los conceptos básicos
de química en la ESO, el alumnado dispone
de una serie de experiencias y conocimientos previos
sobre las sustancias y los cambios que se realizan,
por ejemplo preparando una merienda o chocolate
a la taza. Dado que habitualmente el contexto
de aprendizaje en el que se desarrolla la enseñanza
de la química es el laboratorio, no es
fácil conectar con estas estructuras previas.
La cocina y el contexto culinario para el aprendizaje
de la química facilitan que las chicas
y chicos puedan activar y utilizar sus experiencias
y preferencias con los pasteles, el chocolate
y todo lo que sea dulce. El contexto culinario
es más significativo para el alumnado que
el de la química de laboratorio. Además
abordar el aprendizaje de la química de
la cocina permite que estén presentes en
el aula los saberes femeninos que normalmente
no se encuentran entre los contenidos escolares.
Los saberes femeninos son un conocimiento
central para el funcionamiento de la sociedad
Los saberes femeninos también son un conocimiento
para la supervivencia y el bienestar de la población.
A lo largo de la historia, los saberes femeninos
culinarios han sido siempre patrimonio casi exclusivo
de las mujeres.
El trabajo de aula organizado en una secuencia
didáctica
El trabajo de aula, organizado en una secuencia
didáctica, se estructura como las actividades
de aprendizaje científico. Así,
se desarrollan actividades de observación
de las propiedades de las sustancias, de elaboración
y de comprensión de textos científicos
y se realizan experimentos que ayuden a la conceptualización.
Estudiamos las sustancias, los instrumentos y
los procesos que se efectúan en la cocina.
Por ejemplo, algunas de las sustancias que el
alumnado aprende a identificar por sus propiedades
son el aceite, el vinagre, la sal, el azúcar,
el bicarbonato, el salfumán
entre
otras. El nivel de implicación de las chicas
y chicos en estas actividades es superior que
en otras perspectivas de aprendizaje, porque es
fácil que surjan sus preferencias personales."Uy,
a mi no me gusta nada el vinagre, yo nunca lo
pruebo." " Pues no sabes lo que te pierdes."
"Este aceite huele mal
" La clasificación
de las sustancias se hace mediante las mezclas
y disoluciones para el desayuno. Aunque en alguna
clase en horario de mediodía ganan protagonismo
las patatas bravas. También llevamos a
cabo diferentes experimentos donde se realizan
algunos de los cambios físicos y químicos
que tienen lugar en la cocina. Por ejemplo, preparamos
caramelo de diferentes maneras, hacemos pan tostado,
galletas, pasteles, mermeladas, espumas, requesón
a partir de la leche, etc. Como un ejemplo de
las similitudes históricas entre los instrumentos
y los procesos utilizados en la cocina y en el
laboratorio hablamos del baño María,
inventado por María la Judía en
el siglo III. Y trabajamos algunos de los textos
de la maestra Rosa Sensat i Ferrer Les ciències
en la vida de la llar (Publicacions de l'Editorial
Pedagògica. Associació Protectora
de l'Ensenyança Catalana. Barcelona, 1923)
Una primera valoración
En conjunto, es una de las actividades más
apreciadas por el alumnado y sorprende su grado
de autonomía, autoorganización y
participación a la hora de realizarlas.
Las chicas son las que llevan la iniciativa porque
son más decididas y tienen más ideas
sobre lo que se puede hacer para desayunar o merendar,
Los coloides están presentes en el almíbar,
la mayonesa, el ajiaceite y los flanes. Para ilustrar
el grado de satisfacción de los alumnos,
me gusta recordar la frase de una alumna, Lina,
un día que yo pedía que escribieran
la conclusión del experimento, después
de haber preparado las mezclas y las disoluciones
para desayunar. Dijo: "Déjanos disfrutar
del momento"
El uso del contexto culinario en la clase de
química es el reconocimiento de la autoridad
de los saberes femeninos. Esta autoridad es reconocida,
a veces con sorpresa, por las madres, las tías
o las abuelas de las chicas y los chicos, cuando
les piden alguna receta o información culinaria.
Y el alumnado la transmite a la clase a través
de textos que elabora. En resumen, mi experiencia
me permite afirmar que mediante la química
de la cocina hacemos circular la autoridad femenina.
Los modelos socialmente aceptados de masculinidad
y de feminidad corresponden a unos estereotipos
que atribuyen de manera exclusiva al sexo femenino
la realización de las labores domésticas,
entre ellas las de la cocina. Con mi experiencia
intento contribuir a la configuración de
unos modelos de referencia, diferentes de los
actuales, para la construcción de la personalidad
de las chicas y los chicos que rompan con la dicotomía
masculino-femenino. Con mi intervención
didáctica, mediante la reflexión
sobre los saberes femeninos culinarios, intento
presentar a las chicas y a los chicos una serie
de valores y signos diferentes de los que se han
asignado tradicionalmente a la masculinidad y
a la feminidad que hoy, a pesar de los pequeños
cambios que se observan, aún son mayoritarios
en la sociedad.
Otros artículos de la autora sobre
este tema
SOLSONA, Núria. (2001a) "La química
de la cuina, una experiència per repensar
l'ensenyament de la química". Senderi,
8. http://www.senderi.org
SOLSONA, Núria (2001b) "Saber doméstico
y cambios químicos". Cuadernos de
Pedagogía, 299, 40-43
SOLSONA, Núria (2001c) "Química
culinaria y saberes femeninos". Aula, 105,
41- 44.
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