nº 05 - 27/03/2002
 
 

Entrevista a Henri de Lumley

Por: Bru Papell

Henri de Lumley es director del laboratorio de Prehistoria del Museo Nacional de Historia Natural de París y presidente del Centro Europeo de Investigaciones Prehistóricas de Tautavel (Talteüll en catalán). Fue precisamente en esta localidad del Rosellón donde él y su equipo descubrieron restos humanos preneanderthalianos, junto con herramientas del paleolítico y fósiles de diferentes animales de la época. A parte de proporcionar un fuerte impulso económico a Tautavel, los hallazgos de la gruta de L'Aragó ya forman parte del conocimiento que hasta ahora se tiene sobre el origen de la humanidad y que, según De Lumley, debe servir para que el hombre se dé cuenta de que es un integrante más de la naturaleza y que, por tanto, hay que preservarla. Dedicado al estudio del hombre prehistórico y su ambiente, el profesor De Lumley también encuentra tiempo para divulgar sus conocimientos tanto para los estudiantes como para el público en general.

Pregunta: Parece que cada nuevo descubrimiento en el campo de la paleontología humana va poniendo las cosas en su lugar: en los años cuarenta se creía que Europa era la cuna de la humanidad moderna y después se ha comprobado que no es así...

Respuesta: Sí, es cierto. Los descubrimientos actuales ponen de manifiesto que el hombre apareció en África a partir de la evolución de primates que adoptan una postura erguida, lo que se calcula ocurrió hace unos 5 millones de años, y da lugar a los primeros homínidos. Posteriormente, unos 2 millones de años atrás, estos primates adquieren características cada vez más humanas y empiezan a fabricar herramientas sencillas. Se trata de los Homo habilis, que muy pronto invaden el continente africano. Después, hace unos 1,8 millones de años, éstos evolucionan dando lugar a otra especie, los Homo erectus, que son los primeros en abandonar el continente madre adentrándose en otros lugares del mundo. Este hecho quedó bien demostrado hace un par de años cuando se encontraron restos de esta especie en Georgia, que es una zona común entre Europa, Asia y África.


P: Las técnicas de análisis del DNA, ¿son un buen complemento a la información aportada por los fósiles?

R: Sí, es posible que lo sean. De hecho, en Tautavel hemos creado un laboratorio para extraer el DNA de las muestras e intentar caracterizar los fósiles que tenemos. Empleamos estas técnicas con los restos más recientes, del neolítico y el mesolítico, porque es más fácil extraer el DNA y, por el momento, funcionan bien, pero hay que perfeccionarlas para aplicarlas a fósiles más antiguos. Creo que serán un buen complemento, porque cuando sepamos hacerlo bien podrán obtenerse multitud de datos para intentar conocer los parentescos entre los individuos del propio yacimiento de Tautavel, para saber si todos los restos pertenecen a individuos de la misma familia y, lo que es más importante, para examinar si existe parentesco entre el hombre de Tautavel y el de Atapuerca o el de Heidelberg.

P: ¿El hombre sigue evolucionando biológicamente o este mecanismo ha sido minimizado por la evolución cultural?

R: La evolución morfológica actualmente es muy lenta, pero lo ha sido siempre. Hemos pasado lentamente de los Australopithecus a los Homo habilis, y de éstos a los Homo erectus y al hombre moderno. Por el contrario, la evolución cultural se va acelerando cada vez más, era lenta al principio, pero hoy en día puede decirse que se ha embalado. Actualmente, el hombre dispone de medios para contrariar todos los factores de la evolución biológica. Puede controlar, en primer lugar, el medio ambiente, el clima y no tiene muchos problemas para adaptarse a cualquier temperatura, puesto que dispone de sistemas de climatización. Hoy en día, además, con los médicos y los fármacos puede controlar bastante la selección natural, de modo que muchas personas que antiguamente habrían muerto jóvenes y no habrían podido reproducirse ahora pueden hacerlo. Incluso podrá irse más lejos, podrá modificarse el patrimonio genético de un individuo, podrán añadirse y quitarse genes y, por clonación, generar individuos idénticos. Por lo tanto, puede decirse que el hombre es capaz de encarrilar a su favor todos los factores de la evolución biológica, convirtiéndose así en un aprendiz de brujo. Por tanto, se requiere la sabiduría necesaria para respetar el medio ambiente y vivir en él en equilibrio, hay que llegar a una ética planetaria capaz de dar un giro completo al futuro del hombre.


P: ¿Y cómo puede alcanzarse esta ética planetaria?
R: En primer lugar, es necesario que el hombre sea lo bastante inteligente para saber que, pese a todo, forma parte de la naturaleza y que jamás podrá romper las cadenas que lo ligan a este sistema, ya que está formado por proteínas y células igual que todos los seres vivos. Además, es necesario que los hombres sean lo bastante sabios para darse cuenta de que deben entenderse. Es una cuestión muy importante y nada fácil. Sin embargo, puede decirse que existe cierto progreso en este sentido. Por ejemplo, el altruismo es un concepto que no existía siglos atrás y que ahora ha empezado a emerger y está adquiriendo cada vez mayor fuerza.


P: ¿Cuáles son las repercusiones sociales de los descubrimientos en el campo de la paleoantropología?

R: Por una parte, los estudios sobre el origen y la evolución del hombre responden simplemente a un afán inherente de generar conocimiento. En la actualidad, el hombre se interroga sobre cuestiones como su significado, su posición en el universo y su futuro. En este sentido, la paleoantropología relativiza al hombre dentro de la historia de la vida, lo incluye como una parte más de la naturaleza y le hace darse cuenta de que, por tanto, es necesario preservarla. Por otra parte, los hallazgos de fósiles humanos también tienen repercusiones económicas. En el caso de Tautavel, los descubrimientos han permitido desarrollar un turismo cultural de alto nivel, han generado puestos de trabajo y, en definitiva, dinamizan la vida de un pueblecito del Rosellón que se ha convertido en un polo de atracción internacional.