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Manifiesto elaborado por los alcaldes miembros del Consejo Nacional de la Federacin de Municipios de Catalua (FMC)
Municipios por la paz
Teniendo en cuenta la resolucin adoptada por el Consejo Nacional del FMC en Figueres, el 3 de febrero de 2003, sobre el conflicto,
Ante la invasin de Irak por parte de las tropas de la coalicin angloamericana, con el apoyo incondicional del Gobierno espaol,
Constatando que los hombres y las mujeres de nuestros municipios y ciudades estn expresando de una manera contundente su rechazo a esta guerra, y que su clamor por la paz les identifica con muchos otros hombres y mujeres de todo el mundo,
Conscientes de que a los municipios los hacen sus hombres y sus mujeres, y que al mismo tiempo las administraciones locales son las ms prximas a los ciudadanos, capaces de interpretar y de entender su sentir social,
Nosotros, alcaldes y alcaldesas de los municipios catalanes, como representantes legtimos de estos ciudadanos que escuchamos su protesta, queremos ser tambin su voz y hacer pblico nuestro desacuerdo con esta guerra. Y queremos hacerlo de una manera conjunta y solemne.
Por todo ello, en el da decimosexto del inicio de los combates,
ACORDAMOS
Primero
Manifestar nuestra solidaridad con la poblacin civil iraqu que, adems de estar sometida a una dictadura cruel y asesina, es ahora vctima injustificada de las bombas americanas y britnicas. Los ciudadanos y ciudadanas iraques han sido sometidos a diversas guerras, ataques areos constantes y a un embargo comercial internacional que ha ocasionado centenares de millares de muertes. Son ellos y ellas los que ahora vuelven a sufrir directamente las consecuencias de esta nueva accin militar. La guerra destruir tambin pueblos y ciudades, patrimonio necesario para la creacin de un futuro democrtico y de bienestar, y ser semilla de resentimientos y de posibles futuros enfrentamientos en Irak y en toda la regin. Lamentamos igualmente la muerte de combatientes en una guerra completamente innecesaria.
Segundo
Denunciar esta guerra como injusta e ilegal, que vulnera claramente el derecho
internacional y atenta contra el espritu y los principios de la Organizacin de Naciones Unidas. Una guerra que, adems, est poniendo en peligro la estabilidad y el consenso europeo.
En este sentido, el mundo local cataln afianza, con ms fuerza todava, su compromiso europeo y europesta y por ello pide los esfuerzos necesarios para:
- Mantener el proceso de construccin poltica, econmica y social de la UE.
- Restablecer la confianza y la complicidad entre todos los socios europeos
Expresamos nuestro agradecimiento a todos los Gobiernos europeos que han hecho todo lo posible para evitar la guerra y lamentamos que se hayan visto amenazados y difamados desde el otro lado del Atlntico con la complacencia del Gobierno espaol, que parece haber olvidado quin son nuestros vecinos, nuestros socios y amigos y, por lo tanto, nuestros principales aliados, con quin compartimos mercado y moneda, instituciones y legislacin, programas y presupuestos; en definitiva, intereses estratgicos.
Tercero
Reclamar a los pases que han iniciado esta agresin que la detengan inmediatamente, y que den paso a la accin diplomtica a fin de que el rgimen dictatorial iraqu pueda ser vencido sin necesidad de ms muertes inocentes, y permitir al mismo tiempo establecer las condiciones para que pueda desarrollarse econmicamente y socialmente en paz, en democracia y en el respeto a los derechos humanos y a las minoras de todas las naciones que conforman el Estado iraqu, especialmente del pueblo kurdo.
Cuarto
Exigir al gobierno iraqu que, una vez acabada la guerra, cumpla estrictamente las resoluciones dictadas por Naciones Unidas, y muy concretamente la resolucin 1.441 del Consejo de Seguridad, y que al mismo tiempo otorgue los derechos democrticos a su pueblo.
Quinto
Expresar nuestro rechazo a la participacin de las fuerzas armadas espaolas en este conflicto, y pedir al gobierno espaol el retorno a la poltica de entendimiento y consenso europeo e internacional. Esta poltica de entendimiento debe devolver el protagonismo poltico a la Organizacin de Naciones Unidas.
Sexto
Reclamar al gobierno espaol que reconstruya urgentemente los puentes de dilogo rotos con el mundo rabe y que reinicie la poltica para Oriente Medio iniciada en la conferencia de Madrid y en el llamado proceso euromediterrneo de Barcelona. Hay que desplegar una accin de cooperacin decidida y eficaz con el fin de crear en el Mediterrneo y en Oriente Medio un espacio de progreso y de estabilidad social y econmica.
Sptimo
Dejar clara nuestra voluntad de contribuir a las tareas de ayuda humanitaria y reconstruccin con el fin de aligerar los efectos de la guerra, pero siempre en el marco de una cooperacin entre municipios, el liderazgo de la Organizacin de Naciones Unidas, y sin expectativas de negocio o beneficio de ningn tipo por parte de nadie.
Octavo
Exigir al gobierno del estado espaol que escuche atentamente las voces del pueblo, que se ha expresado de manera absolutamente clara y contundente en contra de la guerra.
Noveno
Pedir a la poblacin de nuestros municipios y ciudades, y al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas del mundo, que continen trabajando para la paz, exigiendo el cese de toda violencia y colaborando en la construccin de un mundo ms justo.
Dcimo
Manifestar, por ltimo, nuestra ms enrgica condena de los actos violentos, tanto contra personas como instituciones, partidos polticos o empresas, que algunos grupos han protagonizado, aprovechndose del momento y burlando el sentimiento mayoritario del pueblo que se expresa claramente en favor de la paz y en contra de la violencia. Estas actuaciones violentas han de ser denunciadas y condenadas.
Undcimo
Hacer extensiva esta declaracin a todas las ciudades del mundo a travs de las federaciones y uniones de ciudades y al Consejo de Municipios y Regiones de Europa; en las mesas del Parlamento de Catalua, del Congreso de los Diputados, y del Parlamento Europeo; al Presidente de la Generalidad de Catalua, al Presidente del Gobierno del Estado Espaol y a la Presidencia de turno de la Unin Europea.
Barcelona, 4 de abril de 2003
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