Espectáculos
 
 
  Pablo Picasso
Boceto de traje para el ballet El sombrero de Tres Picos: el compañero de la Sevillana
Londres, 1919
Gouache y lápiz grafito
27 x 20 cm
Musée Picasso, París
©  Sucesión Picasso, VEGAP, Barcelona 2006 Parade, Ícaro, El sombrero de tres picos (El tricornio) (versiones ballet)
22 i 23 d’octubre de 2006
A cargo del Ballet de la Opéra National de Bordeaux
Bailarín invitado de Ícaro: Igor Yebra
Gran Teatre del Liceu
La Rambla 51-59. 08002 Barcelona

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Parade
El ballet “Parade”, de la compañía de danza de los “Ballets Russes” de Serge Diaghilev, se estrenó el 18 de mayo de 1917 en el Théâtre du Châtelet de París y posteriormente, el 10 de noviembre, se presentó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Pablo Picasso, junto con el escritor Jean Cocteau, el compositor Erik Satie y el coreógrafo y bailarín Léonide Massine, bajo la atenta mirada de Serge Diaghilev, crearon este ballet paradigmático que aglutinaba los descubrimientos de cada uno de ellos en sus respectivas disciplinas. Picasso, que aceptó el encargo de crear el vestuario y los decorados de la obra, se enfrentaba, por los años 1916 y 1917, a un nuevo reto artístico que lo llevó a substituir gradualmente el movimiento cubista, del cual era el instigador y máximo exponente, por un estilo neorrealista absolutamente inesperado en su trayectoria. El telón de fondo que pintó en Italia, donde se había trasladado con la compañía de danza, es la primera y monumental muestra de esta nueva plástica. El vestuario y el decorado, marcados por la presencia de las formas volumétricas que caracterizaban los personajes de los dos mánagers, muestran la continuidad con el cubismo. El conjunto es, pues, una obra de transición, en la que se unen los logros cubistas que alcanzó el artista malagueño y sus investigaciones hacia un arte más realista que empezaba a tener una fuerte presencia en sus composiciones.
El guión de la obra se basa en un argumento bastante popular en la época. Cuatro artistas circenses –un prestidigitador chino, una niña americana y una pareja de acróbatas– representan una pequeña parte de sus respectivos espectáculos con el fin de llamar la atención del público que se pasea por un bulevar parisiense frente a una barraca de feria donde se supone que tienen lugar estos espectáculos. La finalidad de “Parade” no era mostrar los espectáculos que se veían en los circos, barracas o plazas convertidas en un improvisado teatro. Conceptualmente, no era la traslación de una parada-espectáculo al teatro sino una reflexión sobre la lejanía entre este mundo ambulante y la realidad cotidiana de la mayoría de los espectadores. Mostrando las actividades de los personajes protagonistas, sus números, doblemente fuera de su ámbito, es decir, fuera de la barraca y fuera de la calle (en el teatro), Picasso acercaba la realidad de estos personajes al espectador presentando las personas que había detrás.
“Parade” significó un revulsivo en el mundo artístico desde todos los puntos de vista, plástico, musical, narrativo y coreográfico y, por este motivo, provocó un escándalo que lo precedió en todas sus representaciones.

Ícaro
El coreógrafo y bailarín Serge Lifar, nacido en el año 1905, debutó en su Kiev natal bajo la batuta del célebre bailarín Nijinsky. En 1922 se trasladó a París y un año más tarde ya formaba parte de los “Ballets Russes” de Diaghilev. A la muerte de éste en el año 1929, fue contratado por el ballet de la Ópera de París, del cual se convirtió rápidamente en primer bailarín. En 1935 presentó allí el ballet “Ícaro”, con decorados de Paul Larthe y música de J. E. Szyfer orquestada por Arthur Honegger, quien adaptó los ritmos de los instrumentos de percusión a la coreografía del ballet.
En 1960, Lifar, viejo amigo y “ahijado” de Picasso, fue a visitarle a Cannes para solicitarle un dibujo que ilustrara un libro que estaba a punto de editar sobre sus ballets. Picasso dibujó a Ícaro volando hacia el Sol, dibujo que se publicó en la cubierta del libro, además de un retrato de Lifar que apareció en el interior. En la primavera de 1962, Lifar decidió representar de nuevo el ballet “Ícaro” en el mismo escenario donde lo hiciera en el año 1935. Para la puesta en escena de este ballet pidió a Picasso que realizara el decorado. La maqueta para dicho decorado mostraba la caída de Ícaro, figura que recordaba considerablemente el esqueleto negro del plafón decorativo pintado por Picasso, en 1957, para la sede de la Unesco. Su cuerpo estaba pintado de un color rojo violento y sus alas, de un verde amarillento. En la parte superior, una mancha roja representaba los rayos solares que fundían las alas postizas de Ícaro y, en la parte inferior, una mancha azul evocaba el mar hacia el cual caía el hijo de Dédalo. Delante de este telón y saliendo de ambos lados de los bastidores había dos plafones bajos en los que se pintaron, siguiendo las instrucciones del artista, las cabezas y los brazos alzados de los espectadores de la tragedia. El mismo dibujo que Picasso había hecho en el año 1960 y que ilustró la cubierta del libro de Serge Lifar sirvió de modelo para el telón de fondo. De esta manera, mientras el ballet representaba la caída de Ícaro, el telón bajaba lentamente.
“Ícaro”, junto con “La Vie de Polichinelle”, representado un año antes, en 1934, inauguraron, según palabras del propio Lifar, una nueva concepción del ballet académico que le permitió, manteniéndose fiel a las tradiciones y utilizando los fundamentos del ballet clásico enriquecido por sus innovaciones, establecer lo que posteriormente se denominaría estilo neoclásico.
El decorado de “Ícaro” fue la última incursión de Picasso en el mundo del teatro.

El sombrero de tres picos (El tricornio)
El ballet “El tricornio” (también conocido como “El sombrero de tres picos”) es, después de “Parade”, la segunda obra que Picasso realiza para el teatro. Al igual que en “Parade”, estrenada en 1917, Picasso vuelve a colaborar con Léonide Massine y los “Ballets Russes” de Serge Diaghilev. En esta ocasión, la idea surge a partir del encuentro de Massine y Diaghilev, en la primavera de 1916 en el apartamento de los Martínez Sierra en Madrid, con el músico Manuel de Falla, quien en esos momentos trabajaba en la obra “El corregidor y la molinera”, inspirada en la novela de Pedro Antonio de Alarcón “El sombrero de tres picos”. De las obras que hasta el momento habían realizado los “Ballets Russes”, ésta fue la que requirió un mayor período de gestación, alargándose éste durante tres años. Al igual que en “Parade”, Massine llevará a cabo la coreografía y Picasso realizará el telón, los decorados y el vestuario, así como el maquillaje de los personajes. La música será creación de Manuel de Falla.
Picasso, Massine y Falla llevan a cabo una adaptación en que conviven elementos clásicos con otros más modernos. Así, el vestuario, creado a partir del tradicional del siglo XVIII, incluye elementos que le dan un aire renovado a la vez que pierden la calidad de estricta copia del original. Esta idea de convivencia de lo clásico con lo moderno se inscribe plenamente en la tendencia que domina la obra de Picasso, tendencia que supone el encuentro entre el cubismo y el clasicismo, un clasicismo cercano al que en esos momentos dominaba en Cataluña, el Noucentisme.
Si bien el argumento se inspira en la obra de Pedro Antonio de Alarcón, Francisco de Goya es el otro gran protagonista de este ballet. Picasso se apropia de las formas y los colores del pintor aragonés, Falla inspira su música en Fuendetodos y Massine lanza al aire la efigie del corregidor en el momento final del espectáculo, haciendo un guiño a la figura del pelele. La obra es una sátira política a partir de los líos amorosos del molinero, su mujer y un corregidor, figura designada por el rey que hacía las veces de gobernador. Sin embargo, el argumento en sí mismo tiene una importancia relativa, y de hecho deviene la excusa perfecta para plasmar el gusto de los tres artistas por la cultura popular. Se trata, en definitiva, de una apuesta por la inclusión del folclore español en los “Ballets Russes” de Diaghilev.
Su estreno en el Alhambra Theatre de Londres el 22 de julio de 1919 supuso un gran éxito; en Francia tuvo un impacto moderado; y en España, donde se presentó en 1921 en el Teatro Real de Madrid, levantó gran expectación. Pero sí hubo una reacción común a los tres países, y fue el enfrentamiento que la obra generó entre los intelectuales más moderados y los partidarios de la Modernidad.

Organización: Gran Teatre del Liceu – Museu Picasso de Barcelona

 
 

 
 
   Ciclo Picasso-Falla
El sombrero de tres picos (El tricornio) (versión concierto)
16, 17 y 18 de febrero de 2007. A cargo de la Orquestra Ciutat de Barcelona
La vida breve (versión concierto)
23, 24 y 25 de febrero de 2007. A cargo de la Orquesta Nacional de España
L’Auditori. Lepant 150. 08013 Barcelona
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El ballet “El tricornio” (también conocido como “El sombrero de tres picos”) es, después de “Parade”, la segunda obra que Picasso realiza para el teatro. Al igual que en “Parade”, estrenada en 1917, Picasso vuelve a colaborar con Léonide Massine y los “Ballets Russes” de Serge Diaghilev. En esta ocasión, la idea surge a partir del encuentro de Massine y Diaghilev, en la primavera de 1916 en el apartamento de los Martínez Sierra en Madrid, con el músico Manuel de Falla, quien en esos momentos trabajaba en la obra “El corregidor y la molinera”, inspirada en la novela de Pedro Antonio de Alarcón “El sombrero de tres picos”. De las obras que hasta el momento habían realizado los “Ballets Russes”, ésta fue la que requirió un mayor período de gestación, alargándose éste durante tres años. Al igual que en “Parade”, Massine llevará a cabo la coreografía y Picasso realizará el telón, los decorados y el vestuario, así como el maquillaje de los personajes. La música será creación de Manuel de Falla.
Picasso, Massine y Falla llevan a cabo una adaptación en que conviven elementos clásicos con otros más modernos. Así, el vestuario, creado a partir del tradicional del siglo XVIII, incluye elementos que le dan un aire renovado a la vez que pierden la calidad de estricta copia del original. Esta idea de convivencia de lo clásico con lo moderno se inscribe plenamente en la tendencia que domina la obra de Picasso, tendencia que supone el encuentro entre el cubismo y el clasicismo, un clasicismo cercano al que en esos momentos dominaba en Cataluña, el Noucentisme.
Si bien el argumento se inspira en la obra de Pedro Antonio de Alarcón, Francisco de Goya es el otro gran protagonista de este ballet. Picasso se apropia de las formas y los colores del pintor aragonés, Falla inspira su música en Fuendetodos y Massine lanza al aire la efigie del corregidor en el momento final del espectáculo, haciendo un guiño a la figura del pelele. La obra es una sátira política a partir de los líos amorosos del molinero, su mujer y un corregidor, figura designada por el rey que hacía las veces de gobernador. Sin embargo, el argumento en sí mismo tiene una importancia relativa, y de hecho deviene la excusa perfecta para plasmar el gusto de los tres artistas por la cultura popular. Se trata, en definitiva, de una apuesta por la inclusión del folclore español en los “Ballets Russes” de Diaghilev.
Su estreno en el Alhambra Theatre de Londres el 22 de julio de 1919 supuso un gran éxito; en Francia tuvo un impacto moderado; y en España, donde se presentó en 1921 en el Teatro Real de Madrid, levantó gran expectación. Pero sí hubo una reacción común a los tres países, y fue el enfrentamiento que la obra generó entre los intelectuales más moderados y los partidarios de la Modernidad.
Dentro del ciclo que L’Auditori dedicará a Manuel de Falla también se representará “La vida breve”, drama lírico en dos actos y cuatro cuadros con música, naturalmente, de Falla, y escenografía y figurines de otro artista plástico, Gustavo Torner, estrenado en el Teatro de la Ópera de Niza el 1 de abril de 1913.
Además, se encargará a un compositor contemporáneo, concretamente a Josep Maria Mestres Quadreny, la elaboración de una obra de nueva creación inspirada en Picasso.

Organización: L'Auditori – Museu Picasso de Barcelona

 
 

 
 
   Ciclo de conciertos “Picasso y Barcelona”
9 y 23 de marzo, 6 y 27 de abril, 11 y 25 de mayo de 2006
Museu Picasso

Montcada 15-23. 08003 Barcelona
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Ciclo de conciertos en torno a Picasso y Barcelona, en el patio del Palau Finestres, en la Sala Cero y en el Salón Neoclásico del Museu, los jueves de marzo a mayo, a las 20 horas.

Organización: Museu Picasso de Barcelona

 
 

 
 
  Logo Festival Grec Tiempos de Picasso. Música en la explosión de las vanguardias
10 de julio de 2006
Festival de Barcelona Grec
Teatre Ovidi Montllor

Plaça Margarida Xirgu, s/n. 08004 Barcelona
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El Festival de Barcelona Grec se suma a los actos de PICASSO2006BCN con un concierto que explora el universo musical del pintor malagueño, cuya inquietud creativa le llevó a establecer contacto con los principales músicos de su tiempo, como Stravinsky, Schönberg o Satie. Los solistas del Conservatori del Liceu entran en la tempestad artística de principios del siglo XX con un recital en el que se pone de manifiesto la estrecha relación entre movimientos plásticos como el cubismo y nuevas respuestas musicales como el dodecafonismo.

Organitzación: Festival de Barcelona Grec

 
 
Actividades complementarias
 
 
   Exposición en torno a Parade
22.10.2006 – 10.12.2006
Foyer del Gran Teatre del Liceu

La Rambla 51-59. 08002 Barcelona
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Exposición de fotografías y de críticas de prensa de la época de Parade, además de trajes del ballet.

Organización: Gran Teatre del Liceu – Museu Picasso de Barcelona