Valldaura, una de las estaciones de construcción reciente en la L3 del metro
El Plan Director de Infraestructuras se centra en dar respuesta a la movilidad cotidiana de volumen elevado en la región metropolitana de Barcelona. Se trata de una serie de intervenciones proyectadas fundamentalmente en el ámbito ferroviario -RENFE, metro, Ferrocarrils de la Generalitat y la nueva red de tranvías-, cuyo coste total asciende a cerca de 7.300 millones de euros.

Jordi Prat
El PDI 2001-2010,
una respuesta consensuada a las necesidades
de infraestructuras en transporte público

Una de las funciones que tiene que ejercer la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), como organismo coordinador del transporte público colectivo en la región metropolitana de Barcelona, es la planificación y programación de infraestructuras. Esta competencia se ha materializado en la elaboración del Plan Director de Infraestructuras de transporte público colectivo 2001-2010 (PDI) (1), que recoge las necesidades infraestructurales en este ámbito a corto y medio plazo y cuya versión definitiva fue aprobada el 25 de abril de 2002 por el Consejo de Administración de la ATM.

texto Jordi Prat
Director técnico de la Autoridad del Transporte Metropolitano
gráficos La Cuina

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En este artículo se realiza una descripción de los objetivos del PDI y de sus principales características, así como de su proceso de elaboración; a continuación, se establece un diagnóstico global del sistema de transporte público metropolitano, seguido de las directrices del nuevo plan, con los programas de actuación del PDI y su financiación prevista. Para concluir el artículo, se expondrán unas consideraciones finales.

Actualmente, la ATM, como desarrollo de su actividad básica de coordinación del transporte público colectivo en la región metropolitana de Barcelona (RMB), tiene en preparación cuatro tipos de instrumentos:
o Planificación y programación de infraestructuras: Plan Director de Infraestructuras 2001-2010.
o Planificación y coordinación de servicios: Plan de Servicios de transporte público colectivo (TPC) (en redacción: la primera versión está prevista para julio de 2002).
o Definición y coordinación de tarifas: Plan de Integración Tarifaria (en funcionamiento progresivo desde enero de 2001).
o Gestión de la movilidad: Plan Metropolitano de Movilidad (en preparación).
Dentro de este conjunto de instrumentos de la política de transportes, el PDI 2001-2010 constituye la respuesta consensuada de las administraciones responsables del transporte a las necesidades de infraestructuras de transporte público a corto y medio plazo en la región metropolitana de Barcelona. La formulación de este diagnóstico de los problemas y de la propuesta de programas de actuación para solucionarlos se fundamenta en la voluntad de entendimiento de las administraciones presentes en la ATM, y se propone recoger durante su período de vigencia las principales actuaciones presentadas por las mismas, enmarcadas en una visión de las redes de transporte a más largo plazo, y condicionada por el volumen de recursos que se han de invertir.

Los objetivos que se pretenden alcanzar con la ejecución del Plan Director de Infraestructuras de transporte público colectivo 2001-2010 son los siguientes:
o Aumentar significativamente el volumen de desplazamientos en transporte público colectivo y conseguir que el transporte público gane cuota frente al vehículo privado en todos los ámbitos de la RMB: dentro de la ciudad central, en sus accesos, en las conexiones entre las polaridades metropolitanas, etc., a través de una política de oferta de gran volumen.
o Conseguir que la disponibilidad de transporte público colectivo con infraestructura fija no sea un factor limitativo del funcionamiento metropolitano, de la implantación de actividades en la RMB ni de la competitividad internacional de Barcelona.
o Garantizar la mayor eficacia económica y social de las inversiones públicas destinadas al sistema metropolitano de transporte, mediante su planificación integral y la adecuación del modo de transporte al volumen previsto de demanda.
o Emprender un conjunto de actuaciones de choque que acentúen la decidida voluntad de las administraciones de potenciar el transporte público en la región metropolitana.



 

CARACTERÍSTICAS BÁSICAS
a) Como su nombre indica, se trata de un plan de infraestructuras de transporte público colectivo y, en consecuencia, fundamentalmente ferroviarias (aunque en él también se tienen en cuenta las grandes infraestructuras asociadas al transporte de viajeros por carretera: estaciones de autobuses y aparcamientos de disuasión). Por tanto, dada la gran capacidad que presentan las infraestructuras ferroviarias, el PDI se centra en dar respuesta a la movilidad cotidiana de volumen elevado.
b) En este sentido, y como se ha destacado al inicio de este punto, el PDI 2001-2010 se complementará con el Plan de Servicios, que es el que fijará las características (frecuencia, amplitud horaria, itinerario, etc.) del servicio de transporte público colectivo ofrecido por cada modo de transporte y, muy especialmente, en el caso de los autobuses interurbanos, su complementariedad con los servicios ferroviarios y su adecuación a los flujos de movilidad de volumen inferior.
El PDI prevé una nueva línea de metro perimetral, la L9, además de prolongar los extremos de las líneas actuales hacia zonas de densidad elevada y potenciar los intercambiadores y los grandes centros de conexión con otras redes de transporte.c) El PDI constituye un plan integral por el hecho de que contempla, tanto en el diagnóstico de los problemas como en las actuaciones propuestas (en este caso sólo parcialmente), todas las redes ferroviarias existentes y previstas en la región metropolitana (metro, Ferrocarrils de la Generalitat, red ferroviaria estatal, tren de alta velocidad) -e incluso introduce una nueva, la del tranvía-, pero también un plan integrador, de forma que potencia la integración física de las diferentes redes de transporte público colectivo entre ellas y con el vehículo privado, mediante la creación de nuevos intercambiadores y la mejora de los existentes.
d) Territorialmente, el PDI trata de forma global toda la región metropolitana con unos mismos criterios de propuesta de transporte público colectivo para los flujos de movilidad, pero afronta una realidad territorial muy diversa. La desigual densidad residencial y de actividad existente entre la aglomeración central y el resto de la región, con los diferentes flujos que de ello se derivan, contribuye a la concentración de propuestas del Plan en el ámbito central de la región metropolitana.
e) El PDI se concibe como un plan flexible, versátil, que deberá desarrollarse en programas quinquenales, que serán la base de los convenios de financiación que tendrán que firmar la Generalitat y la Administración General del Estado. El seguimiento se efectuará con dos ritmos temporales mediante:
o Un informe anual que indique el grado de realización de las actuaciones previstas en el PDI y las contraste con la evolución de la población y la movilidad vehículo privado/transporte público en los diferentes ámbitos territoriales.
o Una revisión quinquenal del cumplimiento del programa de actuaciones y de las previsiones de localización residencial, de actividad y de grandes centros de atracción/generación de viajes, y de la movilidad que de ello se deriva. Esto permitirá definir el nuevo programa quinquenal incluyendo, también, llegado el caso, nuevas infraestructuras que se considerasen necesarias.
El proceso de elaboración diseñado define cuatro etapas principales:
a) Recogida y elaboración de información, con lo que, a partir de los antecedentes y de la información básica procedente de administraciones y operadores, se llega a una primera visión global del estado del sistema metropolitano de transporte público colectivo.
b) Redacción del Diagnóstico del sistema y directrices para el PDI, documento sometido a un período de información por las administraciones y operadores, y aprobado posteriormente.
c) Recogida de las propuestas de actuación en infraestructuras y priorización de las mismas mediante la Metodología de evaluación de inversiones en transporte público colectivo, también sometida a un período de información y aprobada.
d) Elaboración de la propuesta de PCI, incorporando el Diagnóstico y las Directrices revisadas, los programas de actuación y el estudio económico y financiero correspondiente.
La propuesta de PDI fue aprobada inicialmente por el Consejo de Administración de la ATM el 14 de mayo de 2001. Durante el período de información pública e institucional se presentaron 88 alegaciones, y su evaluación ha desembocado en una propuesta de modificaciones e incorporaciones al PDI aprobado inicialmente. La versión definitiva del PDI 2001-2010, con estas correcciones y modificaciones, fue aprobada el pasado 25 de abril.

Diagnóstico global
Fruto del análisis del marco territorial metropolitano, de la situación demográfica y socioeconómica, de la movilidad actual (y prevista para el 2010), y de su contraste con la oferta actual de transporte público, en el PDI se ha establecido un diagnóstico global de la situación y las perspectivas del sistema de transporte público metropolitano, que tiene las siguientes características:
Expansión de la población sobre el territorio y crecimiento sostenido de la movilidad metropolitana.- En 1999, la región metropolitana de Barcelona tenía una población de 4.301.721 habitantes, un 0,88% más que en el año 1991, y 1.525.090 puestos de trabajo (1996), un 3,9% menos que en 1991. Actualmente, la situación económica vuelve a ser expansiva y se están alcanzando las tasas de ocupación más altas de los últimos quinquenios.
La población ha entrado en un proceso de expansión sobre el territorio y el centro metropolitano extiende su influencia sobre un área cada vez más amplia, en la que el crecimiento de la ocupación del territorio es muy superior al aumento de la población.
Ni la localización de los puestos de trabajo ni la de los servicios ha ido paralela a esta extensión residencial sobre el territorio, lo que explica el crecimiento sostenido de la movilidad. Esta movilidad adopta una estructura claramente radial en sentido convergente, en la que, en lo que respecta a la movilidad laboral, la ciudad de Barcelona tiene una capacidad de atracción más de dos veces superior a la de generación.


La motorización ha crecido a un ritmo del 2,8% anual, y, en 1998, llegó a 425 turismos por cada 1.000 habitantes con puntas significativas en ciertas zonas; por otra parte, la construcción de viviendas se incrementa a un ritmo de 22.500 nuevas viviendas anuales. Este crecimiento urbanístico ha recaído sobre la zona exterior de la aglomeración y, especialmente, sobre la segunda corona.
Vinculado a todo este fenómeno se ha producido un incremento de la movilidad de la población, que en el ámbito intramunicipal ha disminuido, pero que en el ámbito intermunicipal se ha incrementado mucho, un 16,1% entre 1991 y 1996. Del mismo modo que en la gran mayoría de las áreas metropolitanas europeas, el número medio de desplazamientos efectuados por cada persona en un día va en aumento. Junto a una estabilización del volumen de la movilidad obligada se produce un incremento de los desplazamientos con otras finalidades.
También tiene un papel fundamental en este aumento de la movilidad la evolución de las pautas de comportamiento: aumento del tiempo libre en fines de semana y vacaciones, extensión del horario laboral, crecimiento del multiempleo, etc.
Por otra parte, no se puede negar la descentralización de la actividad económica, especialmente de la industrial, pero también es cierto que Barcelona y su área de influencia más inmediata continúan manteniendo una capacidad de polarización de la actividad muy superior a la que tienen en el aspecto residencial y, por encima de todo, son incuestionables el mantenimiento y el desarrollo de Barcelona y de su entorno más inmediato como el gran centro de servicios, no sólo de la región metropolitana de Barcelona, sino también de toda Cataluña.
La consecuencia no ha sido sólo el incremento de los desplazamientos entre municipios, sino también el incremento de la longitud de estos desplazamientos; la población se ha ido distribuyendo en el territorio de forma cada vez más alejada del centro.
El desarrollo futuro de la movilidad parece que conduce hacia una potenciación de los desplazamientos radiales, continuando con la dinámica actual de ocupación urbanística de la franja exterior de la aglomeración y de la segunda corona, y también hacia un incremento de la descentralización laboral, que originaría la potenciación de los flujos de atracción hacia esta segunda corona.
La movilidad perimetral experimentaría también un impulso importante, a pesar de que, relativamente, seguiría teniendo un peso bastante menor.
Vehículo privado y transporte público: una evolución desigual y diferente según el ámbito.- El gran protagonista de la redistribución de la población en el territorio ha sido el vehículo privado, que, a pesar del incremento de demanda del transporte público, ha aumentado su cuota de mercado en el reparto modal de una manera muy importante; mientas que el número de viajes intermunicipales por motivos de trabajo en el transporte público ha aumentado un tercio en los últimos quince años, esta cifra casi se ha triplicado en lo que respecta al vehículo privado. En este período, el transporte público ha pasado de representar el 50,2% del total de desplazamientos intermunicipales por movilidad obligada en 1981 a representar sólo el 27,3% en 1996.
La redistribución territorial de la población y de los puestos de trabajo en la región metropolitana de Barcelona ha tenido un doble efecto:
1. Potenciación de la segunda corona y los polos secundarios; en este sentido, se está tendiendo a un entramado urbano multipolar, que tiene que permitir una mayor integración del territorio y una mayor difusión de los servicios metropolitanos.
2. La urbanización cada vez más difusa origina problemas para facilitar el acceso de los ciudadanos a todos los servicios y, entre éstos, al transporte público.
Un factor que contribuye a esta dificultad de cobertura del territorio es el hecho de que el conjunto de medios de transporte público colectivo en la región metropolitana de Barcelona no funciona totalmente como sistema a causa de la heterogeneidad de los operadores (empresa pública/operador privado y, entre ellos también existen diferencias en la gestión: algunos se gestionan desde la garantía de cobro del déficit, otros lo hacen a riesgo y ventura y algunos de forma interesada) y de las diferencias en el volumen de negocios, tanto si se mide en número de viajeros transportados como en recaudación.


INTEGRACIÓN INSUFICIENTE
Pero, más importante aún que la heterogeneidad de los operadores es la insuficiencia de integración de los diferentes modos. Falta de integración física, porque es insuficiente el número de puntos de correspondencia entre modos diversos, pero también por lo penosos que resultan los intercambios en buena parte de los existentes: longitud de los pasillos, desniveles sin escaleras mecánicas, información parcial, etc.; insuficiente integración de servicios por falta de coordinación de horarios cuando resulta necesario; falta de imagen única de los operadores del sistema de transporte público colectivo, etc., todo ello contrarrestado por la integración tarifaria. La aplicación progresiva del nuevo sistema tarifario integrado, especialmente a partir de 2001, con la incorporación de todos los operadores interurbanos (RENFE Cercanías, empresas de transporte por carretera) y buena parte de los operadores urbanos de los núcleos de la segunda corona, ha solucionado esta carencia.
Las infraestructuras ferroviarias ofrecen una capacidad que se puede considerar suficiente desde el punto de vista global, pero que presenta estrangulaciones puntuales muy graves (túnel de Sants-Pl. Catalunya -RENFE-, túnel de la calle Balmes -Ferrocarrils de la Generalitat- y tramo Sants-Castelldefels, también de RENFE), debido a la superposición de servicios de diferentes tipos en la misma infraestructura.
La red viaria, soporte del transporte público colectivo de superficie, en definitiva, está saturada en horas punta y no permite velocidades comerciales competitivas, especialmente en los ejes viarios de penetración en la aglomeración central.
Finalmente, es preciso destacar la desigualdad en el acceso potencial al transporte público en los diferentes ámbitos metropolitanos. Las diferencias en la cobertura territorial de los modos ferroviarios y por carretera (éstos mucho más extensos), en el volumen de servicios de transporte ofrecido, en la facilidad de intercambio modal y en la velocidad comercial de los diferentes modos de transporte son considerables. A pesar de que esta desigualdad -que se traduce en porcentajes de uso del transporte muy diferentes según los ámbitos- se explica en buena parte por las diferentes densidades residenciales y de actividad económica, se debería tender a la homogeneización territorial de los niveles de transporte público colectivo disponibles.

DIRECTRICES DEL PDI
A la vista de los objetivos señalados y de la situación descrita, las grandes directrices y propuestas de actuación que se definen para el PDI 2001-2010 son las siguientes:

1. Ultimación y racionalización de la red ferroviaria central (metro/FGC/RENFE)
o Establecimiento de una nueva línea L9 perimetral que, además de cubrir zonas no servidas en la zona norte del Barcelonès y en el corredor L'Hospitalet-Zona Franca-Aeropuerto, potencie el efecto red al conectar con las líneas ferroviarias existentes mediante intercambiadores.
o Prolongación de los extremos de las líneas de metro en zonas con densidad elevada.
o Penetración de la línea Llobregat-Anoia de FGC hacia el centro de Barcelona, hasta conectar con la línea de Barcelona-Vallès.
o Reordenación y mejora de los servicios de cercanías de RENFE, aprovechando la remodelación de la estación de Sants y el nuevo túnel Sants-Sagrera, derivados de la implantación de la línea de alta velocidad y ancho UIC.

2. Ampliación y mejora de la red ferroviaria de cercanías
o Desdoblamientos o vías suplementarias en aquellas zonas en las que se precisen (Baix Llobregat, norte del Maresme) para obtener la capacidad necesaria o permitir la implantación de servicios semidirectos para las relaciones muy distantes.
o Aprovechamiento de la red ferroviaria excedentaria (o que requiera pequeñas modificaciones) para implantar nuevos servicios.
o Prolongaciones y/o creación de nuevas estaciones para dar respuesta a la nueva demanda y conseguir el efecto red (Maresme, Sabadell, Terrassa, etc.).
o Ampliación de la capacidad hasta el límite por medio de la mejora de los sistemas de control y señalización, ampliación de andenes, material móvil de dos pisos, etc.
o Ultimación del sistema de cercanías en los ámbitos metropolitanos insuficientemente cubiertos por una red ferroviaria (corredor Sant Boi-Castelldefels conectado con Barcelona, línea Penedès-Vallès-interior por el corredor El Papiol-Mollet, etc.).
o Reordenación de todas las vías de entrada por el norte de Barcelona para acceder a la estación central de Sagrera.


3. Establecimiento de una red de tranvía en corredores de demanda intermedia
o Desarrollo futuro de este nuevo modo de transporte, de conexión del Baix Llobregat y el Besòs con Barcelona, a través de la Diagonal.
o Trazado en superficie (excepto en puntos especialmente conflictivos) y cuidada inserción urbana que dé lugar a un reparto de la superficie viaria más favorable para el transporte público colectivo y el peatón.

4. Creación de nuevos intercambiadores y mejora de los puntos de correspondencia existentes
o Aumento del efecto red. Además de la implantación de la nueva L9, con quince intercambiadores:
· Implantación del Intercambiador Central en Barcelona (tramo de Passeig de Gràcia entre Ronda Universitat y Gran Via), que conecta la L3 con la L4 y Ferrocarrils de la Generalitat, y con la L1 y RENFE Cercanías en el sur, y con la L2 en el norte.
· Nuevo Intercambiador de la Torrassa (L'Hospitalet de Llobregat), con conexión de la L9 con la L1 y las tres líneas de RENFE (Vilafranca, Vilanova y Aeropuerto).
· Potenciación de los grandes centros intermodales de Sants y Sagrera (tren de alta velocidad, RENFE y Metro), con sendas estaciones de autobús y mejora de la conexión de la Estació del Nord con metro y RENFE.
o Mejora de la complementariedad entre el transporte público colectivo y el vehículo privado.
· Plan de aparcamientos de disuasión vinculados a las estaciones de RENFE y Ferrocarrils de la Generalitat.


5. Modernización y mejora de la red existente
o Mejoras infraestructurales de la calidad del servicio: renovación de estaciones y de material móvil y, especialmente, adaptación de los andenes y vestíbulos a las personas de movilidad reducida.
o Mejoras en la explotación del servicio: instalaciones de seguridad, apartadores, banalización de vías, etc.

ACTUACIONES APROBADAS Y FINANCIACIÓN
Las propuestas del Plan Director de Infraestructuras 2001-2010 se agrupan en cuatro programas de actuación: Ampliación de red, Modernización y mejora de la red existente, Intercambiadores y Actuaciones en la red ferroviaria estatal (que tienen carácter de propuesta a la Administración General del Estado, que no forma parte del consorcio de la ATM). Se ofrece una visión detallada de las actuaciones en el cuadro y los mapas de las páginas anteriores.Obras de instalación de las vías para el Trambaix, en la Diagonal
El PDI contempla básicamente inversiones en mejora y ampliación de las redes ferroviarias, pero en ningún caso considera los déficits generados por la explotación de estas redes.
Las inversiones totales, incluyendo las referentes a la red ferroviaria estatal, suman un volumen aproximado de 7.295,746 millones de euros (1.213.910 millones de pesetas) para todo el período 2001-2010.
La financiación de las inversiones en la Red Ferroviaria Estatal, estimadas en 1.160,134 millones de euros (193.030 millones de pesetas) corre a cargo del Ministerio de Fomento casi en su totalidad, aunque en algunas actuaciones también participan el Gestor de Infraestructuras Ferroviarias y RENFE. Las inversiones restantes tienen diversas vías de financiación, según su naturaleza y según el titular de las redes (tal como puede observarse en el cuadro resumen superior), y son las que se detallan:
o Convenios de financiación de infraestructuras (1/3 Administración General del Estado, 2/3 Generalitat de Cataluña) para las ampliaciones de red y actuaciones infraestructurales de mejora.
o Contratos-programa, que cuentan con la participación de todas las administraciones, para las inversiones de modernización y mejora de la red existente, en lo que se refiere a mejoras en la explotación del servicio.
o Financiación específica del tranvía, con aportación diferida de capital por parte de la Generalitat y compensación al concesionario privado -mediante tarifa técnica- del déficit operativo más el canon de inversión.
o Financiación específica para la línea L9 y la línea Sarrià-Castelldefels, que deberá definir la Generalitat de Cataluña.
o Renting u operaciones similares para la adquisición de material móvil.

CONSIDERACIONES FINALES
La importancia de las actuaciones definidas en el PDI 2001-2010 es indudable y su realización afectará a cerca del 40% de la red ferroviaria existente y añadirá nuevos elementos al sistema de transporte tan decisivos como la línea 9 o la nueva red de tranvías. Pero en estas reflexiones finales quisiera subrayar otros aspectos más ligados al propio proceso de planificación y decisión en el ámbito del transporte.


o En primer lugar, es preciso destacar el papel, insustituible en este proceso, de la concertación institucional. Sólo gracias a la voluntad de entendimiento de las administraciones responsables del transporte público (Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona, Entidad Metropolitana del Transporte y Ministerio de Fomento) y a la existencia de un marco institucional de acuerdo como el constituido por la ATM se ha podido llegar a establecer un plan con las características del PDI, con los compromisos de inversión que comporta.
o Por otra parte, no debe perderse de vista que la planificación de infraestructuras sólo es una parte de la mejora global del sistema de transporte público. También es necesario avanzar en la integración física y de horarios de los diferentes modos de transporte -la integración tarifaria se puede dar prácticamente por acabada, a falta, únicamente, de algunos servicios urbanos- y sobre todo, en la planificación y coordinación de los servicios de transporte. En este sentido, la implicación de los operadores de transporte, tanto públicos como privados, es esencial para garantizar a los ciudadanos una buena calidad de servicio.
o En el proceso de planificación llevado a cabo se han dado dos elementos importantes que lo han hecho más objetivo y consensuado. El primer elemento ha sido la realización de un diagnóstico del sistema metropolitano de transporte para detectar sus principales problemas, sus causas y su evolución más probable que pudiera ser considerado como realista por los agentes más significativos del sector. El otro ha sido disponer de una metodología única, también fruto del acuerdo, para evaluar comparativamente las diferentes actuaciones de transporte que se deben incluir en el PDI (al igual que las propuestas contenidas en las alegaciones que se han formulado). A partir de ahora será necesario un tercer elemento esencial en el proceso de planificación: el seguimiento de la ejecución del PDI, por medio de informes anuales y la revisión quinquenal.
o Finalmente, un apunte sobre los límites de la potenciación del transporte público. En el mercado de la movilidad, el transporte público compite con un adversario muy poderoso, como es el vehículo privado, que dispone de un gran poder económico y mediático. Cualquier política de transporte sostenible que pretenda impulsar el papel del transporte público debe ampliar necesariamente su campo de actuación, incorporando medidas de gestión de la movilidad que impliquen restricciones al uso indiscriminado del vehículo privado para cualquier desplazamiento. Este cambio de enfoque requerirá la adaptación correspondiente de los organismos responsables de las políticas actuales.

 
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