Planificar las infraestructuras de transporte, establecer un marco de relación con los distintos operadores, proponer convenios de financiación, implantar un nuevo sistema de tarifas y definir una imagen corporativa única son las principales funciones de la Autoridad del Transporte Metropolitano, que se creó en 1997.

Redacción
La ATM, responsable de coordinar una red que sirve a 4,5 millones de personas


Hace ahora algo más de cinco años, en marzo de 1997, se constituyó legalmente la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), definida como un consorcio para la coordinación del sistema metropolitano de transporte público del área de Barcelona. Por área de Barcelona se entiende su región metropolitana y las comarcas circundantes, hasta abarcar un total de 201 municipios, que suman aproximadamente 4,5 millones de habitantes.


texto Redacción
gráficos Noah Grañó

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En la constitución de la ATM participaron la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la Entidad Metropolitana del Transporte (EMT), de común acuerdo con la Administración General del Estado, y con el propósito explícito, recogido en los documentos fundacionales, de que progresivamente se le fueran incorporando, de manera voluntaria, el resto de las administraciones titulares de servicios de transporte público de la región metropolitana, mediante la cesión de sus competencias en materia de transporte a través de convenios.

Las principales funciones que se atribuía la ATM, con vistas a alcanzar el objetivo de organizar un sistema integrado capaz de potenciar el transporte público colectivo, eran las siguientes:
1. Planificación de infraestructuras de transporte en un horizonte temporal de diez años y, específicamente, la elaboración de los instrumentos de planificación para la coordinación del sistema metropolitano de transportes públicos colectivos. Asimismo, elaboración y seguimiento de los programas de inversión correspondientes y de una propuesta de nuevo convenio de financiación de infraestructuras entre la Administración General del Estado y la Generalitat de Cataluña.

La organización del sistema de transporte colectivo en la región metropolitana. En la ATM están representadas la Generalitat, la Administración del Estado y las administraciones locales.

2. Establecimiento de las relaciones con los operadores de transporte colectivo. En estas relaciones se incluían el seguimiento de los convenios y contratos-programa con la EMT, los Ferrocarrils de la Generalitat y las diferentes empresas privadas y públicas de transporte; la elaboración de nuevos contratos-programa, y la elaboración de propuestas de concertación con RENFE relativas a la integración de los servicios de Cercanías en el sistema metropolitano de transportes públicos colectivos.
3. Elaboración de las propuestas de convenios de financiación con las diferentes administraciones públicas responsables de la financiación del transporte público y definición de las aportaciones de recursos presupuestarios al sistema a partir de enero de 1998.
4. Ordenación tarifaria mediante la definición de un nuevo modelo de sistema de tarifas, estudio y desarrollo de su implantación y ejercicio mancomunado de las potestades sobre tarifas propias de las administraciones titulares del transporte colectivo.
5. Creación de una imagen corporativa única, dentro del respeto a las particulares de las diferentes administraciones y operadores del transporte, y realización de campañas de comunicación con el objetivo de promover la utilización del sistema entre la población.

 
Representación gráfica de la constitución del Consejo de Administración de la ATM.

Órganos de gobierno
Los órganos de gobierno de la ATM, según lo establecido en el acuerdo de creación, eran el Consejo de Administración, el presidente y el director general. En el Consejo de Administración se otorgaba un 51% de representación a la Generalitat de Cataluña, que designaba también al presidente. Las administraciones locales -Ayuntamiento de Barcelona, Entidad Metropolitana del Transporte y los ayuntamientos que progresivamente se fueran incorporando- dispondrían por su parte del 49%, que en el momento de la fundación se distribuían en un 25% para el Ayuntamiento de Barcelona y un 24% para la EMT. En cuanto a la Administración General del Estado, su presencia en el Consejo de Administración de la ATM se articulaba a través de dos observadores permanentes.

Por último, en vinculación con el Consejo de Administración, se establecía la creación de una Ponencia de Usuarios, de una Ponencia Técnica de Operadores y de una comisión de asesoramiento jurídico.

La Ponencia de Usuarios es el órgano de participación y consulta de los agentes institucionales y sociales en el funcionamiento del sistema de transporte, y en ella se integran representantes de las asociaciones de municipios -Federació Catalana de Municipis y Associació Catalana de Municipis-, los principales sindicatos, las organizaciones empresariales y determinadas asociaciones y colectivos relacionados con el transporte.

En cuanto a la Ponencia de Operadores, reúne a los tres operadores públicos -Ferrocarrils de la Generalitat, RENFE y Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB)- y a las empresas concesionarias de los servicios urbanos e interurbanos de transportes. Ambas ponencias tienen el carácter de órganos de participación y consulta de los respectivos sectores en el funcionamiento del sistema de transporte colectivo.

La red y sus operadores
La red de transporte que la ATM regula incluye las Cercanías de RENFE, los Ferrocarrils de la Generalitat, TMB (Transportes Metropolitanos de Barcelona; metro y autobuses), el servicio de taxi, la red de autobuses de la Entidad Metropolitana del Transporte y otras empresas de autobuses de su ámbito geográfico de actuación.

Del conjunto de operadores presentes en ella, la mayor cuota de mercado corresponde a Transportes Metropolitanos de Barcelona, seguido de RENFE. Según cifras correspondientes a 1999, TMB servía al 67,3% de todos los viajeros del área, mientras que la facturación de la empresa cubría el 53,9% del total. RENFE, por su parte, dio servicio al 12,4% del total de viajeros, y su facturación representaba el 20,7%. Los siguientes puestos correspondían a Ferrocarrils de la Generalitat (7,8% del total de viajeros y 10% de la facturación), las empresas de autobuses ajenas a la EMT (6,5% de viajeros y 8,4% de facturación) y, por último, las líneas de autobuses de la EMT (6% de viajeros y 7% de facturación).

Lógicamente, en la aglomeración central -que incluye, junto a la ciudad de Barcelona, los nueve municipios vecinos de Santa Coloma, Badalona y Sant Adrià al este, y L'Hospitalet, Esplugues, Sant Joan Despí, Cornellà, Sant Just y Sant Feliu al oeste- la participación de TMB crece hasta situarse en torno a las tres cuartas partes del total, tanto en viajeros (78,6%) como en facturación (72,1%). Ferrocarrils de la Generalitat sirve al 7,1% del total de viajeros y el 7,2% de la facturación, mientras que los autobuses de la EMT suman el 7% de los viajeros y el 9,4% de la facturación; RENFE el 6,1% y el 9,3%, respectivamente, y otras empresas de autobuses el 1,2% y el 2%.

Plan Director de Infraestructuras
Entre los logros más destacados de la AMT en sus primeros cinco años de funcionamiento se cuentan la elaboración y aprobación del Plan Director de Infraestructuras (PDI) y la integración tarifaria.

El PDI prevé inversiones de más de 6.000 millones de euros hasta el año 2010 para construir 120 nuevos kilómetros de red ferroviaria, de metro y de tranvía, que darán servicio a unos 800.000 viajeros diariamente.
Entre los proyectos más destacados contemplados por este plan figuran la línea 9 del metro y una nueva línea ferroviaria Sarrià-Castelldefels; la prolongación de la línea del Baix Llobregat desde la plaza Espanya hasta enlazar con la línea del Vallès en Gràcia o Provença; los tranvías del Baix Llobregat y del área del Fórum 2004, y prolongaciones de varias de las líneas actuales del metro y de los Ferrocarrils de la Generalitat en Terrassa y Sabadell.

Integración tarifaria
En cuanto a la integración tarifaria, se ha ido aplicando progresivamente a partir del último año. A efectos de tarificación, el área geográfica que cubre la red gestionada por la AMT, compuesta como se ha dicho por la región metropolitana más algunas comarcas circundantes, se ha dividido geográficamente en seis coronas.

Las cinco coronas exteriores, que cubren hasta las áreas de El Vendrell, Igualada, Manresa, Vic y Maçanet de la Selva, se sitúan de forma concéntrica alrededor de la primera, formada por los 18 municipios de la Entidad Metropolitana del Transporte, y se definen en función de la distancia kilométrica.

La red de cercanías de RENFE ocupa el segundo lugar de los operadores de la región en cuanto a cuota de mercado.  El gráfico describe el sistema de financiación de la red de transporte público y los porcentajes con que contribuye cada administración.

Cada corona se divide a su vez en sectores, establecidos en base a los diferentes corredores de tránsito, teniendo en consideración no dividir las áreas de influencia de las capitales y las polaridades comarcales.

En cuanto a las relaciones con los principales operadores del transporte, es decir, RENFE, Ferrocarrils de la Generalitat y Transportes Metropolitanos de Barcelona, se regulan por el sistema de los contratos-programa, que establecen la financiación del déficit ocasionado por el funcionamiento de las redes de transporte respectivas, es decir, la diferencia entre las facturaciones y los gastos generados por el servicio. En el primer caso, la financiación de la red de Cercanías proviene del Estado en un 100%. En cuanto a Ferrocarrils de la Generalitat, el correspondiente contrato-programa establece la distribución de su financiación entre la Administración General del Estado y la Generalitat. Por último, Transports Municipals de Barcelona obtiene su financiación a partes iguales de la Administración General del Estado, la Generalitat y las administraciones locales (Ayuntamiento de Barcelona y Entidad Metropolitana del Transporte).

El modelo de organización del transporte se basa en la identificación de tres grandes apartados o niveles, cuyas características básicas se corresponden con los elementos y funciones señalados en el proyecto ISOTOPE de la Unión Europea, la normativa sobre transporte público en las grandes ciudades.
En primer lugar está el nivel estratégico, que corresponde a las decisiones políticas relativas a la planificación de las políticas generales de la movilidad, y en especial de las redes de transporte y de las políticas tarifarias.

Los gráficos muestran las cuotas de mercado de los diferentes operadores, en porcentajes sobre el total de viajeros transportados y de facturación.


El nivel táctico incluye las decisiones encaminadas a efectuar la gestión en el día a día de la red, para responder a las necesidades cambiantes producidas por el dinamismo de las zonas urbanas.

En el plano inferior de este esquema se sitúa el nivel operativo, es decir, el relativo a la producción, a las operaciones concretas de transporte en los diferentes tramos de la red, que son las percibidas directamente por los usuarios.

El modelo actual de la región metropolitana de Barcelona está en período evolutivo a partir de la constitución de la ATM. El desarrollo posible e ideal del modelo original aplicado a Barcelona y su área metropolitana es que las instituciones, a través de la ATM, se ocupen del nivel estratégico; que el nivel táctico lo ocupe una gran empresa pública que realice la gestión global de todas las redes del territorio, y que el nivel operativo lo ofrezcan una o varias empresas de transporte.

En este modelo la empresa que se ocupe del nivel táctico, o gestor de la red, debe operar (en el tercer nivel) como responsable de toda la red de metro y, al menos, de las líneas de una cochera de autobuses.

 
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