|
¿Y
cómo es posible este pequeño milagro en un litoral hasta
no hace mucho degradado como el barcelonés? Pues es tan sencillo
como sumergir unas estructuras de hormigón con unas formas determinadas
en puntos concretos de la costa. Pasados unos meses, un año como
mucho, el hormigón queda colonizado por algas, y los animales empiezan
a utilizar los agujeros existentes en estos arrecifes artificiales como
madrigueras.
El proyecto para crear este parque submarino está bastante avanzado.
Las empresas públicas Barcelona Regional y Estructures 2004 colideran
el plan, y preparan el texto definitivo del llamado Plan de Recuperación
del Fondo Marino. El proyecto constructivo y de fondeo de las estructuras
salió a concurso público en diciembre de 2001 y se ha adjudicado
a la unión temporal de empresas formada por Litoral Consult y Eco
Prognes.
El borrador provisional del texto apunta las líneas generales del
plan y sus objetivos. El proyecto definitivo, dado a conocer el 24 de
abril, detalla las zonas en las que se actuará, el número
total y el tipo de estructuras que se utilizarán, así como
el emplazamiento exacto de cada una de ellas. Si no surgen imprevistos,
el parque submarino empezará a cobrar vida el año que viene.
Los responsables del proyecto explican que se han mantenido contactos
con la Generalitat, que se ha comprometido a declarar vedados de pesca
las zonas a las que podrán acceder los submarinistas, y con el
ministerio, que es quien debe otorgar las concesiones de los polígonos
dentro de los cuales se ubicarán las escolleras.
La Universidad Politécnica de Cataluña, la Universidad de
Barcelona y el consorcio El Far han confeccionado la cartografía
submarina de la zona afectada. La nueva cartografía se ha realizado
con medios modernos y es mucho más exacta que la existente hasta
ahora. Detalla, con precisión milimétrica, cuál es
el estado del fondo hasta una profundidad de 45 metros. Así se
evitará que se cometan errores, como sumergir las estructuras en
fondos fangosos, ya que en poco tiempo quedarían enterradas.
No ha habido grandes sorpresas. Los fondos que hay frente a Barcelona
son pobres y homogéneos, como se suponía. Es decir, que
casi tan sólo hay arena y limos. "Se nota que son fondos que
están frente a una gran ciudad", destacan Antoni Alarcón
y Marc Monlleó, los biólogos que han trabajado en el proyecto.
Y se nota porque, como también era de esperar, los lodos vertidos
por la planta depuradora del Besòs -la más grande de Cataluña-
durante años y años han quedado depositados a unos centenares
de metros de la línea de la costa, allí donde vierte el
emisario submarino, en activo hasta no hace mucho.
Por fortuna para la vida animal, estos posos ya no van a parar bajo agua.
Desde hace unos meses la depuradora utiliza un sistema conocido como secado
térmico, que consiste en un tratamiento biológico para secar
los fangos y que evita los vertidos. Además, desde que se ha ampliado
y modernizado la depuradora de Sant Adrià, el río Besòs
baja bastante más limpio.
Otra
medida que mejora la calidad de las aguas procedentes de la gran metrópoli
es el depósito de aguas pluviales que se ha construido en la calle
Taulat. Gracias a él, los colectores que vertían directamente
al mar ahora retienen una parte importante del caudal que baja cuando
llueve con fuerza, especialmente las primeras aguas, que son las más
sucias, las que arrastran más contaminación y suciedad de
las calles. Ahora, el líquido queda almacenado en el depósito
y posteriormente es enviado a la depuradora para ser tratado.
El plan de saneamiento del río está casi concluido, de modo
que las aguas que se vierten desde hace unos meses son de bastante más
calidad, o bastante menos sucias, según se mire, que en el pasado.
Hace diez años, el Besòs era casi una cloaca al aire libre.
Hedores, una cuenca pequeña, de sólo 1.050 kilómetros
cuadrados, y una presión urbana e industrial exagerada, puesto
que casi todas las industrias del Vallès vertían en él
sus aguas... La situación se agravaba en un río de tan poco
caudal como éste, proveniente únicamente de las rieras que
atraviesan el Vallès y parte de Osona. Sus aguas llegaban al mar
más que reutilizadas por el ser humano.
La inmersión de los bloques de hormigón se quiera que sea
la demostración palpable de la mejora de las aguas y el entorno
ambiental, o, como dice el alcalde barcelonés, Joan Clos, la "prueba
del nueve", la prueba de que las medidas tomadas durante los últimos
años, en cuanto a recuperación de los ríos, desagües
de la gran ciudad y eliminación de industrias contaminantes, cuajan
de forma definitiva.
Otro factor que se suma a lo oportuno de crear arrecifes artificiales
para la repoblación marina es la próxima finalización
de la fachada litoral que acogerá al Fórum del año
2004. Con los espigones de defensa que se construyen, se crea una superficie
rocosa que hasta ahora no existía y ello facilita la ubicación
de estos arrecifes artificiales.
Las estructuras de hormigón se sumergirán a profundidades
de entre 20 y 25 metros. No interesa que estén más abajo,
porque no podrían ser visitables por los escafandristas. Y éste
es precisamente uno de los objetivos del plan: que los submarinistas puedan
observar las especies en su hábitat natural. Con el fin de potenciar
el aspecto lúdico, los submarinistas podrán pasar por el
interior de algunas de las escolleras.
El resto de las estructuras tendrá una finalidad más práctica.
Habrá escolleras productivas, con numerosos agujeros, dentro de
los cuales se desarrollará la vida; escolleras de protección,
y las llamadas escolleras de relicto, las más interesantes para
los escafandristas. Se trata de sumergir uno o dos barcos de madera, de
los cuales, previamente, se habrán eliminado los objetos agresivos
que pudieran suponer complicaciones a los submarinistas que se acerquen
para explorarlos.
La localización exacta de la mayoría de estructuras no se
hará pública para evitar que la presión ciudadana
tenga efectos contraproducentes. Sólo los pescadores conocerán
su emplazamiento exacto a fin de que puedan evitar que sus artes de pesca
se enganchen en ellas, con el coste millonario (en pesetas) que su pérdida
podría suponer. Si pese a ello las barcas de arrastre se acercan
demasiado, tendrán un disgusto. Como medida de protección,
los arrecifes estarán protegidos por unas barras de hierro cruzadas
en forma de aspa, parecidas a las que se usan en conflictos bélicos
como defensa antitanque. Su función... destrozar las redes.
En cambio, sí que será público el emplazamiento de
las escolleras más grandes, que serán las dedicadas a la
pesca de caña. Tanto unos como otros tendrán un tratamiento
rugoso, que favorece la implantación de especies.
La consecuencia directa de sumergir estructuras de hormigón en
un fondo arenoso como es el del litoral de Barcelona es el aumento de
la biodiversidad. En principio, las estructuras medirán 3 por 2,5
metros y tendrán forma de prisma. Esto favorece que se asienten
las larvas que transportan las corrientes marinas. También permite
que los peces utilicen los agujeros del hormigón como madrigueras
en las que guarecerse, refugios o "microapartamentos" especialmente
útiles para los alevines. También se tiene la certeza de
que en estos arrecifes artificiales nacerán esponjas o cnidarios,
como los tomates de mar o las anémonas, y que las sepias pondrán
aquí sus huevos.
Para ilustrar lo que será este parque submarino, los biólogos
explican que las escolleras serán como unos oasis en medio del
desierto que, por influencia del hombre, pero también por razones
naturales, es el fondo submarino de Barcelona. Un desierto que es así
porque delante de Barcelona no hay rocas. A la pregunta de por qué
se ponen unos bloques que favorecen la colonización de especies
que hasta ahora no existían en Barcelona, los biólogos responden
que para favorecer la diversidad, porque hasta hoy era una zona de fauna
relativamente homogénea y no muy rica. Dar "una nota de color"
al fondo no es malo, aseguran, sobre todo si es para incrementar la biodiversidad.
Y así, de paso, crear frente a Barcelona un foco de atención
hacia el fondo marino hasta ahora inexistente.
Las escolleras submarinas no serán las primeras del litoral catalán.
De hecho, hay 22 lugares como éste repartidos por la costa, en
Vilanova i la Geltrú sin ir más lejos. Pero sí que
será uno de los primeros de Europa que se ubica frente a una gran
ciudad, después de los de Génova y Palermo. Referentes parecidos
en el mundo, y de medidas mucho mayores, son los que se encuentran frente
a la megalópoli de Hong Kong. Y con unos resultados excelentes,
según explican los biólogos, porque se ha logrado restituir
las pesquerías incluso en un litoral sometido a tanta presión
demográfica e industrial como aquél.
Los biólogos reconocen que la proximidad de la gran urbe puede
propiciar la aparición de pescadores furtivos. Al fin y al cabo,
los modernos sistemas de sondas submarinas y de posicionamiento vía
satélite -muy asequibles actualmente- lo facilitan en gran medida.
"Si desde el primer día hay presión sobre estas escolleras,
el intento no habrá servido de nada", sentencia Antoni Alarcón.
Pese a ello, se muestra esperanzado de que el número de estructuras
sea lo suficientemente grande como para soportar la presión. "Es
evidente que no serán inviolables". Habrá un mínimo
de vigilancia, pero los impulsores del proyecto confían en que
sean los pescadores, los más beneficiados por estos nidos, quienes
den la voz de alarma si se producen vulneraciones.
De momento, se han depositado muchas esperanzas en la viabilidad del proyecto.
Ha sido bien acogido por biólogos y entidades dedicadas a la promoción
del submarinismo, ya que, por primera vez, el Ayuntamiento de Barcelona,
sin ninguna competencia para gestionar su litoral, toma medidas que van
más allá de la línea de las playas.
Un foco de atracción para submarinistas
Frente a la gran metrópoli no nacerán unas Illes Medes
ni una gran barrera de coral. Pero son muchas las posibilidades que abren
las escolleras para los submarinistas, si se tiene en cuenta la proximidad
a una urbe del tamaño de Barcelona y el hecho de que, en Cataluña,
hay unos 25.000 federados en actividades subacuáticas, más
unos 2.000 en pesca. El lugar servirá de complemento para los aficionados
barceloneses, restará presión a los espacios naturales y
ofrecerá muchas posibilidades para hacer cursillos.
Para explotar al máximo las posibilidades de los nuevos arrecifes
y animados por el éxito del centro municipal de vela, los responsables
del parque submarino barajan la posibilidad de montar una escuela, también
municipal, dedicada a promocionar las actividades subacuáticas
entre los escolares.
Donde por ahora no hay posibilidades de intervenir es en la regeneración
de las praderas de posidonia, una especie que los biólogos consideran
muy importante en los fondos arenosos como los de Barcelona, puesto que
los peces las utilizan como refugio. Pero no se tiene constancia de que
hayan existido nunca en la costa barcelonesa, y, en cualquier caso, su
regeneración, una vez desaparecidas, es más que difícil.
Así lo demuestran diversos estudios realizados a Francia.
Donde sí hay posidonia es en el Maresme, y existe un proyecto del
ministerio para protegerla. Ya se ha realizado alguna experiencia en este
sentido con estructuras de defensa en la zona comprendida entre Mataró
y Arenys, y próximamente se realizará entre Mataró
y Badalona.
|