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Existía el peligro de la nostalgia estéril, de la elegía
funeraria, del deseo de reencontrar un tiempo perdido e irrecuperable...
Barcelona y los barceloneses, sin embargo, lo supieron conjurar. Al
cumplirse, el 25 de Julio, el décimo aniversario de los Juegos
Olímpicos del 92, los recuerdos se ajustaron estrictamente a
lo que era necesario esperar en una conmemoración de estas características.
Gestores, profesionales y políticos, acciones, imágenes
y símbolos, que habían tenido un papel relevante o una
presencia significativa en la gran fiesta mundial del deporte celebrada
en Barcelona, desfilaron por el escenario principal del Estadio Lluís
Companys. En la memoria ciutadadana se recobraron todos los nombres
propios asociados a tal evento. Es preciso destacar que más de
40.000 personas participaron en el acto de Montjuïc y que muchísimas
más lo siguieron en directo por televisión.
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