Un diagnóstico insoslayable
El mundo editorial catalán parece haberse confabulado en una reflexión sobre su propio desarrollo y sobre una coyuntura que presenta los claroscuros de una realidad sacudida por cambios vertiginosos. Sólo la capacidad intelectual del autor, ya que no la acción misma de escribir, se ha vuelto inmune a una revolución tecnológica que en el caso de la edición afecta a todas las fases de producción, desde el procesamiento de los textos hasta la impresión y manipulación del objeto final, pasando por los sistemas de reproducción y grabado inmersos en la vorágine de la digitalización.

EDITORIAL
   volver al sumario / b.mm n.60  invierno 03
   

 

"Se edita demasiado", se suele decir como primer diagnóstico de una eventual crisis de crecimiento. Una crisis que provoca que el número de náufragos sea, sin duda, mucho más elevado que el de supervivientes que navegan a la sombra de los transatlánticos invencibles. La dinámica y estructura del sector, pese a aceptar este exceso productivo, no parece que de un día para otro se vaya a enfrentar a ello para cambiar su signo. Los avances tecnológicos invitan -u obligan (?)- a acelerar aún más los ritmos de producción de modo que la industria editorial se convierte en una serpiente voraz que necesita alimentar sus engranajes con nuevos títulos, con independencia, a menudo, de la acogida que éstos puedan tener en el mercado. Los cerca de 70.000 títulos nuevos impresos en toda España en un año (2001), aunque el 23,5 % corresponda a reediciones o reimpresiones, es, en opinión de la mayoría de los analistas, una cifra exagerada teniendo en cuenta la demanda y los bajos niveles de lectura del país. En este punto, tanto porcentualmente como en cifras absolutas, hemos llegado a superar a Francia, donde, huelga decirlo, existe un mercado mucho más consolidado. La fiebre editora -que probablemente ha tocado techo- hace que el circuito editor-distribuidor-librero-almacén-fondo editorial se mueva a gran velocidad y que el temible azote de la "devolución" actúe, inclemente, con toda su virulencia. Semanas atrás, saltó a la actualidad el gran desbarajuste distribuidor en el que confluyen, perfectamente desordenados, el oligopolio y el minifundismo, una situación que, de acuerdo con la opinión de muchos especialistas, urge reestructurar con la máxima racionalidad y radicalidad.

 


Mientras tanto, pese a los reajustes de las tiradas, cada vez más rigurosos, el producto literario se convierte en una víctima especialmente castigada por las urgencias vitales del sector. Se quejan los escritores de que, salvo el éxito cantado, salvo el best seller incuestionable, novelas, memorias y libros de ensayo excelentes tienen una vida comercial extraordinariamente exigua. Si en uno o dos meses no se da una demanda suficientemente fluida, el libro es "ocultado" en el estante y muy pronto es condenado a la devolución, preludio de un exilio a menudo inmerecido. El Cuaderno Central de la revista habla hoy de estas y otras cuestiones, con la prudencia y la solvencia propia de los expertos que colaboran en nuestro "dossier". Aparte de algunas materias específicas -el documentado trabajo histórico, una aproximación a nombres esenciales de la edición catalana...-, se recogen significativas observaciones generalistas que contribuyen a dibujar el panorama actual del sector. No se presenta el recuento nominal de grandes editoriales, por todos conocidas, y sí, en cambio, unas referencias al papel de las pequeñas en la medida en que en ellas late la inquietud de una antigua "vocación catalana", al margen de la gran empresa. En este campo no es fácil manejar correctamente cifras y estadísticas. El producto atípico, el libro escolar, la documentación profesional, la edición destinada al mercado exterior... no siempre se contabilizan según un mismo criterio. Por otro lado, en lo que al volumen de negocio se refiere, la dispersión geográfica de sellos editoriales que dependen de un mismo grupo empresarial dificulta la adscripción territorial de algunos parámetros cuantitativos. En todo caso, hemos pretendido suministrar los elementos para el diagnóstico que exige una realidaden transformación, cuya capitalidad todavía sigue siendo incuestionablemente ejercida por Barcelona. B.MM

 
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