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El reloj del Fórum está en hora
Mayo marcó un punto de inflexión para el Fórum
Universal de las Culturas. A un año de la celebración del
acontecimiento, el equipo directivo del proyecto consideró este
'aniversario' como el momento ideal para dirigirse a la opinión
pública y explicar de forma amplia el estado del proyecto. Como
comentó el director general del Fórum, Jordi Oliveras, en
una definición casi de compromiso público: "Hoy podemos
afirmar que el reloj del Fórum está en hora".
Pese a la campaña electoral, el mes de mayo fue decisivo como punto
de partida para la campaña de información al público
barcelonés. A partir de entonces, encontrar cada día detalles
que redondeen, que fortalezcan la visión conjunta y la percepción
del Fórum en un mensaje constante dirigido a la ciudadanía
desde los medios de comunicación, resulta familiar. Según
el consejero delegado, Jaume Pagès, "el año 2003 es
el año de la comunicación, de la participación y
de la complicidad". Complicidad de la sociedad civil, de las instituciones,
empresas y organismos para dar vida a un gran, inmenso encuentro sin precedentes
en la historia y que, por lo tanto, no parte de un conocimiento generalizado,
de un background anterior que pueda servir como referencia. Nunca se ha
realizado un encuentro de 141 días destinado a dar respuestas a
las preguntas que plantea el mundo, una variante de cumbre que basa su
razón de ser en tres ejes que resultan fundamentales en este comienzo
del siglo XXI: las condiciones de la paz, la sostenibilidad y la diversidad
cultural.
Al mismo tiempo, esta catedral de la reflexión aspira también
a convertirse en una fiesta popular fuertemente atractiva, capaz de reunir
a cinco millones de personas en la plaza de nueva creación donde
básicamente se celebrará. Existe una demanda creciente de
encontrar nuevas respuestas ante la transformación de buena parte
de los actuales modelos de convivencia, y el Fórum quiere actuar
como espacio en el que los ciudadanos puedan establecer puentes de diálogo,
reflexión e innovación.
Ha llegado el momento de ir explicando qué es el Fórum en
toda su complejidad y diversidad. Hasta ahora, la organización
se había centrado en una primera fase que consistía en dotar
el acontecimiento de los contenidos necesarios. Este proceso no estuvo
exento de incomprensiones públicas respecto al proyecto y cierta
falta de comunicación de puertas afuera. Poco se sabía de
que la zona de influencia, antes especialmente degradada y que afecta
a 200 hectáreas, vivía la mayor reforma urbanística
de la historia de Barcelona.
Costaba, y cuesta todavía, hacerse a la idea de la magnitud y ambición
del proyecto puesto en marcha de común acuerdo por tres administraciones
bajo el visto bueno de la Unesco, de lo que significará para la
ciudad y para nuestras vidas como ciudadanos, y de la proyección
internacional que puede representar para la capital catalana. Basta con
una metáfora muy gráfica y comprensible: si ya es comúnmente
aceptado que los Juegos sirvieron "para situar Barcelona en el mapa
mundial", el Fórum servirá para situarla entre la elite
de las ciudades del mundo, darle una fortísimo empuje pensando
en el año 2005 e insistir en la idea de que la ciudad empieza a
crearse por todas partes como punto de referencia marcado por la capacidad
de convivencia y por la tolerancia, con una oferta cultural fuerte y de
todo tipo, como una gran capital mediterránea, sumamente atractiva...
Expresar en este artículo un alud de cifras y números vinculados
con el Fórum desvirtuaría incluso el espíritu actual
del proyecto. Queda un año para informar, para despertar el entusiasmo
de la ciudadanía, para conseguir que todo el mundo -y en todas
partes- haga suya y conozca una idea sin precedentes que puede hacer historia,
un hito de aquellos que implican un antes y un después.
La dirección del Fòrum ha explicado
las dimensiones del certamen a la ciudadanía.
de izquierda a derecha, Tomás Cuesta, Jaume Pagès,
Jordi Oliveras i Mireia Belil.
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