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| El espacio público en Barcelona | ||
| Jaume Barnada - Julio Laviña | ||
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Barcelona
es una ciudad con una gran densidad de población y un término
municipal reducido, es, por tanto, una ciudad con falta de espacios urbanos de
dimensión considerable, si exceptuamos Montjuïc y los Turons, y
donde existe un elevado nivel de actividad y plurifuncionalidad, lo que la
asemeja a otras ciudades del Mediterráneo. En tramos urbanos de estas
características, el espacio público adquiere una importancia
primordial, representando uno de los hechos fundamentales de la urbe. Por ello,
desde mediados de los ochenta el Ajuntament de Barcelona presta una especial
atención a su proyección y ejecución. El trabajo realizado
por los Serveis de Projectes ha sido fundamental a fin de calificar y mejorar
el espacio público generalizando sus criterios de diseño y
estableciendo su forma y carácter correctos, con el objetivo de ofrecer
una idea clara de ciudad. Sin embargo, el espacio público como elemento proyectual de relevancia tiene que estar localizado estratégicamente dentro de la ciudad si se pretende una mejora considerable de las actividades. La recalificación urbana a través de la mejora de los espacios públicos es hoy en día un principio para toda la ciudad. El espacio público constituye uno de los focos regeneradores del entorno y no representa sólo un esfuerzo en el embellecimiento, sino que la inversión da resultados inmediatos dignificándolo ya que se actúa sobre la forma precisa del lugar y de manera mucho más radical que el planteamiento de gran escala que considera la ciudad como una máquina, donde lo primordial es la estructura viaria y las zonas y la visión global del territorio. |
| Debido a la particular estructura de Barcelona, el espacio público de gran dimensión es exterior a ella, es un lugar situado dentro de la Regió Metropolitana. Collserola puede ser el gran parque de la Ciudad, aunque una montaña no es el lugar idóneo para un parque urbano y falta la estructura metropolitana necesaria para adecuarlo. En el interior sólo se admiten espacios concentrados de pequeña escala y muy relacionados con sus entornos. El espacio público es un lugar para el ocio y para las otras muchas actividades sociales. El vacío urbano se tiene que proyectar de manera que se generen diversas interpretaciones de uso, a fin de establecer un diálogo con la complejidad de la ciudad. Así pues, todo el espacio vacío de la ciudad no es igual. Cada ciudad tiene una estructura y forma características del vacío urbano, lugares que nos identifican la ciudad de origen. Todos recordamos las calles estrechas y laberínticas de las ciudades árabes, los grandes parques de las ciudades centroeuropeas o las pequeñas plazas italianas, que son espacios propios y poco transportables. El espacio público nos da carácter e identidad. En Barcelona el espacio público no es un elemento externo a la proyección global de la ciudad; desde el inicio de la planificación hasta la ejecución final del proyecto se tiene en mente que la ciudad se hace a través de pequeños proyectos de arquitectura vinculados siempre al espacio de su entorno, espacio que debe ser el propio del lugar. La Ciudad ha intentado aplicar este principio pero también el de la calidad de diseño, con independencia del lugar de actuación: la periferia tiene el mismo valor urbano que el centro. La ciudad como centro funcional de una metrópolis tiene que presentar unas características de homogeneidad y de forma que la reconocen como un centro de calidad funcional, lo cual sólo se consigue con rigor y reflexión proyectual. Barcelona, como todas las ciudades, tiene unos espacios propios y adecuados a su forma, lugares que identifican los ciudadanos y generan unos usos concretos y habituales que no hay que variar en el proceso de redefinición del lugar. |
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Barcelona, la ciudad para pasear La historia y el crecimiento urbano de Barcelona no han hecho una ciudad con grandes espacios públicos, exceptuando el Parque de la Ciutadella, recuperado para la Exposició de 1888, y las montañas, donde la construcción ha sido difícil por motivos topográficos. Además, algunos de los proyectos de parques previstos en la planificación no se han realizado nunca: el Parque del Besòs, en el Eixample de Cerdà, es uno de ellos. La ciudad ha ido modificando positivamente estos espacios de relación que son las calles en unos lugares complejos, donde puede pasar todo lo que sucede en ella misma. La diversidad es grande; como ejemplos emblemáticos tenemos el Eixample donde el espacio para los peatones iguala al de los vehículos y donde las calles, por su anchura, el arbolado y la longitud, son la ciudad moderna. Y la Rambla, sin duda un elemento primordial de actividad ciudadana y el espacio público por excelencia de Barcelona. Via Júlia fue una de las primeras extrapolaciones de la idea de rambla a un nuevo lugar, lo cual produjo un efecto de mejora urbana incuestionable generando la reactivación económica y social en su entorno. El espacio era un vacío en la periferia que fraccionaba la relación entre dos barrios: Roquetes y Prosperitat. Con la llegada del metro se comunicaron estos barrios con el centro pero la actuación de urbanización dio la calidad de ciudad. Así se inició el proceso de monumentalización de la periferia, entendido como un efecto recalificativo y de consolidación urbana, al tiempo que se daba estructura al barrio urbanizando otros puntos como la plaza Llucmajor, la Avenida Rio de Janeiro o el Paseo Valldaura. A la vez que actuaciones como la Avenida Gaudí empezaron a mostrar la voluntad estructuradora que deberían tener los nuevos proyectos que a la vez mejoraban el uso del viario y daban idea de itinerario. Las distintas soluciones de esta primera época dieron paso a una etapa en que se aplicaban las conclusiones extraídas de la diversidad inicial. Y se dieron nuevas soluciones donde el hecho de generalizar a través de elementos comunes nos da una idea de ciudad. Tenemos como ejemplos la Rambla de Sant Andreu, la Avenida Tarradellas, el Paseo Lluís Companys y la Avenida Mistral o la Rambla Catalunya, proyecto de gran complejidad, donde el orden y la voluntad de sobriedad priman sobre otro tipo de soluciones más eclécticas. Por la línea abierta por esta intervención y con la voluntad de conseguir la mejora de la movilidad y accesibilidad se entra en una nueva fase donde se estructura de manera clara la ciudad a través de la urbanización de sus ejes y se incorporan en cada proyecto espacios mixtos de uso, donde peatones, vehículos y bicicletas se complementan creando auténticos espacios ciudadanos; nuevos ejemplos de ello los encontramos en Avenida Diagonal, Avenida Meridiana, calle Marina y calle Aragó. |
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A esta voluntad de mejora del medio ambiente y para realizar una vialidad con un uso urbano más complejo se tiene que destacar el proyecto de la cobertura de la Ronda del Mig. Actuación que crea un espacio peatonal, a modo de rambla, sobre la losa de cobertura de una vía rápida interior en la ciudad, con la idea de evitar el fraccionamiento de un barrio y la intención de mejorar la calidad de vida vecinal, desde prácticamente la plaza Cerdà hasta la Travessera de les Corts. Es hoy, y después de muchas realizaciones, cuando el recorrido urbano aparece con más claridad; los distintos proyectos viarios han conformado una red de vías compatibles con diferentes usos y donde se busca un modelo de ciudad sostenible y alternativo a través de la urbanización de espacios significativos, profundizando en la definición de sistemas de espacios públicos básicos de la ciudad donde el papel estructural y social son de máxima eficacia. La ciudad tradicional y las plazas La plaza es un lugar que proviene de la tradición clásica, del centro de la ciudad mediterránea. Espacio de reunión o mercado, lugar donde se desarrolla la actividad primordial de la ciudad tradicional. Así pues, la plaza siempre estará localizada en Ciutat Vella o en los barrios históricos como Gràcia, y será un lugar de actividad social indispensable. Es un espacio de uso polivalente que puede ser ocupado como mercado ocasional, teatro, auditorio... o simplemente sitio donde estar. Esto nos lleva a intuir que su diseño tiene que ser resistente, que su centro debe estar abierto para alojar la plurifuncionalidad y que los elementos indispensables de mobiliario que aparezcan estarán localizados en su periferia. Otra característica del lugar es su forma, habitualmente geométrica, debida sin duda a su emplazamiento, lo cual nos muestra la importancia real del lugar. Su identidad es realmente el perímetro, las fachadas de las edificaciones del entorno son las que le dan valor de posición. |
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La búsqueda del
vacío urbano es un hecho fundamental de estos proyectos. En la plaza de
la Mercè se vació una manzana para dar lugar a un espacio de
nueva creación definido por su nuevo entorno. El sol llegó a ras
de suelo, la ciudad respiró. Una correcta pavimentación y
colocación de mobiliario y arbolado nos completan el proyecto que nos
remite a la tradición mediterránea. Las plazas de Gràcia: Virreina, Sol... son buenos ejemplos de esta idea del vacío urbano que tiene capacidad compleja de mostrar el silencio para dar entrada al usuario y hacer del mobiliario un objeto de composición imprescindible. Los elementos urbanos toman un protagonismo esencial que puede llegar a componer el lugar, como en la plaza de Allada i Vermell La Avenida de la Catedral es un segundo paso en la proyección de estos espacios públicos donde la sistematización de elementos y de formas ya da paso a un modo de entender el espacio a través de la composición del vacío y donde la plaza representa un punto de un recorrido urbano que extiende sus efectos recalificadores a través de la vialidad cercana: Avenida del Portal de lÀngel, calle Portaferrissa y el Barri Gòtic. La plaza como elemento central del barrio tradicional muchas veces es también un espacio simbólico en el que el vacío, el diseño, los elementos urbanos y el arte son un todo indivisible. En esta línea encontramos espacios como el Fossar de les Moreres, donde se derrumban unas edificaciones para obtener un lugar sacro y donde el monumento es el vacío y el vacío, la plaza. Otros ejemplos son la plaza de George Orwell, donde también derriban para conseguir un espacio y por medio de una escultura y un pavimento, con pequeños desniveles, se recrea un lugar atractivo. Pero la plaza es un lugar clásico interior de los cascos antiguos, donde predomina lo duro sobre lo vegetal |
| Lo verde y los nuevos jardines Barcelona necesitaba también espacios con predominio de lo verde y con una cierta dimensión. El ejemplo del Parque de la Ciutadella es difícilmente repetible y la urbanización de Montjuïc o los Turons da unos parques de difícil acceso. La Ciudad tenía a finales de los setenta instalaciones industriales obsoletas que habían abandonado su actividad productiva. Estos antiguos edificios, sin valor patrimonial, estaban situados alrededor del Eixample o en la primera periferia, habitualmente próximos a los barrios tradicionales. Una vez iniciada la nueva actividad proyectual, el Ajuntament adquirió estos solares y los dedicó a espacios públicos. Con características especiales, se debe tener presente que su superficie media es de tan sólo 40.000 m2, dimensión realmente pequeña para un parque. El proyecto aquí es lo que tiene que redefinir el lugar, la arquitectura del entorno es de baja calidad y, en muchos casos es un claro exponente de la periferia; por lo tanto, sólo con un proyecto de gran intensidad podemos mejorar el lugar. Estos nuevos proyectos aunque limitados por su dimensión son también espacios plurifuncionales y su estructura interna está dividida de tal modo que sea el diseño el que asuma la diversidad del uso. En cada caso siempre podemos encontrar un jardín, un espacio dedicado a pasear, tomar el sol o lugar de juegos infantiles... y donde predomina la vegetación, una plaza, es decir, un ámbito más duro donde alojaremos las actividades de reunión y finalmente un edificio de equipamiento. Este modo de actuar seguramente no estuvo preestablecido pero supuso unas actuaciones de concentración de actividad bastante interesantes que definieron los proyectos más importantes de finales de los ochenta y principios de los noventa. También son proyectos que recogieron las necesidades y deficiencias que había tenido la Ciudad con una historia reciente llena de contradicciones. La arquitectura tuvo total libertad de movimiento y produjo lugares como los parques de Joan Miró, la Espanya Industrial, el Clot, la Pegaso, la Creueta del Coll o la Estació del Nord. |
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La
incorporación del arte, la escultura, en el espacio público
significó en este momento una aportación importante, ya que daba
calidad al lugar con objetos culturales, ofreciendo a cada parque un nuevo
valor. La Ciudad también podía ser un museo al aire libre y el
ciudadano tendría nuevos motivos para apreciarla, y además se
recuperaba la tradición: como podemos observar en el Parque Güell,
donde los objetos de arte tales como el banco y la plaza son un todo, no existe
uno sin otro. En Vall dHebron se experimentó con un parque de actividades, de carácter romántico pero con forma contemporánea, donde la vialidad, además de cumplir su función, es el recorrido en el que las esculturas constituyen hitos de posición entre los espacios de equipamiento y las edificaciones. Más tarde, una nueva serenidad más cercana a la reflexión de la experiencia del trabajo constante dio paso a nuevas actuaciones donde lo verde se impone al gesto arquitectónico y donde el valor del lugar viene dado por los elementos que lo configuran: agua, vegetación, tierra, césped. Los jardines de las antiguas Casernes del Príncep de Girona, Olga Sacharoff y Joan Vinyoli constituyen un ejemplo de ello En la línea de que el espacio público es el que genera estructura de ciudad, los nuevos proyectos localizados en la zona de levante de Barcelona plantean grandes espacios dedicados a zonas verdes. Deberíamos destacar el parque lineal de Sant Andreu-Sagrera, el de Diagonal-Pere IV y, en el frente marítimo, los de Diagonal-Mar y los del Fòrum Universal de les Cultures cerca del río Besòs |
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El mar y la ciudad La recuperación del frente marítimo es una de las actuaciones más complejas planteadas en los últimos tiempos que no puede entenderse sólo como la construcción de unos espacios públicos frente al mar, ya que están presentes en ello otros muchos factores. Sin embargo, también es cierto que el espacio resultante entre la ciudad y el agua está siendo uno de los mejor recibidos y utilizados por los ciudadanos. debido a su fácil lectura. El antiguo puerto comercial representaba un obstáculo entre la ciudad y el mar, las previsiones de ampliación y el desplazamiento de sus actividades hacia el sur permitieron abordar la recuperación del Port Vell, con el traspaso de los antiguos muelles con nuevos paseos urbanos que relacionan directamente Ciutat Vella y el mar, algo que no se había producido en ningún periodo histórico. El Moll de la Fusta fue la intervención que abrió las puertas a la transformación. Aunque supuso un proyecto con una sección interesante pero demasiado cerrado y aislado de su entorno urbano, ofreciendo una versión personal y compleja, en contraposición a proyectos posteriores como el Moll de la Barceloneta y el Paseo Joan de Borbó donde después del derribo de los antiguos tinglados, apareció un lugar vacío y abierto donde cada elemento o árbol es un objeto que se tiene que mirar para comprender la fascinación del espacio. |
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El nuevo
Paseo Marítim de la Barceloneta es sin duda uno de los espacios
más brillantes de relación de la ciudad con el mar. Distintos
pavimentos nos llevan de la dureza de la ciudad a la dulzura de la arena,
magníficamente iluminada de noche, y al agua. Los árboles y las
palmeras componen unos ritmos casi minimales que nos invitan a
pasear. Evidentemente uno de los puntos esenciales de la costa es la Vila Olímpica y las actuaciones del 92. La localización de la Vila en el centro geométrico de la costa no es gratuita, pues se entiende como un polo de expansión y un lugar de relación directa con Ciutat Vella y el Eixample. La mitad del suelo es espacio público. Aquí se ensaya una nueva manera de hacer ciudad, se empieza a reinterpretar el Eixample cuando llega al mar. El valor de posición del lugar y de sus espacios se cimienta en el hecho de ser un nuevo barrio de viviendas en Barcelona, pero también en la calidad y diversidad de su urbanización y en la localización de elementos escultóricos en puntos singulares, lo cual propone distintos itinerarios y modos de entender el lugar. El sistema de Parques del Litoral, iniciado frente a la Vila Olímpica y continuado con el Parque del Poblenou, es un espacio público que propone unos pinares y unas dunas como elementos de composición que recuerdan paisajes análogos, perfilando la nueva fachada de la Ciudad como un gran parque lineal, en el que se intercalan equipamientos y viviendas y bajo el cual transcurre la Ronda del Litoral y muchas infraestructuras. Hoy en día los nuevos proyectos del Front Marítim, Diagonal-Mar y Fòrum Universal de les Cultures, representan la transformación radical de las últimas zonas industriales próximas al río Besòs, dando continuidad al proyecto olímpico y con la voluntad de completar la fachada marítima, a la búsqueda de nuevos modelos de sostenibilidad urbana. |
Jaume Barnada - Julio Laviña |